“La democracia está siendo atacada en todas las regiones del mundo, y apoyaremos a nuestras organizaciones afiliadas para que hagan frente a la ola de autoritarismo e ideologías de extrema derecha, y luchen por la democracia.”, informó la Confederación Sindical Internacional (CSI). Se trata de una campaña “a todos los niveles: en el trabajo, en la sociedad y en todo el mundo”.
En ese sentido, en el marco del Día Mundial de la Justicia Social, que se conmemora el 20 de febrero, la CSI se unirá a la Coalición Mundial para la Justicia Social de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) con el fin de intensificar los esfuerzos internacionales para extender el trabajo decente y promover un desarrollo sostenible e inclusivo.
Para Naciones Unidas, la justicia social debe estar “en el centro de las agendas políticas internacionales, nacionales y regionales” ya que “permite que las sociedades y las economías funcionen de forma más cohesionada cuando se da prioridad” a estas políticas inclusivas y universales.
Se considera clave promover “el trabajo decente y una agenda de globalización justa centrada en los derechos fundamentales, las oportunidades de empleo, la protección social y el diálogo social constructivo entre gobiernos, empleadorxs y trabajadorxs es clave para situar la justicia social en el centro”.
Cabe recordar que la OIT adoptó por unanimidad la Declaración de la OIT sobre la Justicia Social para una globalización equitativa el 10 de junio de 2008. Esta es la tercera declaración de principios y políticas de gran alcance adoptada por la Conferencia Internacional del Trabajo desde la Constitución de la OIT en 1919.
En ese marco, el secretario de Relaciones Internacionales de la CTA-Autónoma, Adolfo Aguirre, indicó: “Nos sumamos y adherimos a esta campaña multinivel de la CSI, a la que consideramos vital ante el avance del neofascismo en todo el planeta y que a la Argentina le afecta de manera directa por el avance brutal de la tercera ola neoliberal del gobierno de Javier Milei y Mauricio Macri”.
La CSI, que representa a 210 millones de trabajadores en 163 países, fue enfática en el respaldo a las centrales sindicales argentinas que “se oponen a las políticas de extrema derecha de Milei”.