Cada enero, desde aquel caluroso día 27 de 2004 en el que amanecimos con la terrible noticia del femicidio de Sandra Cabrera, la reivindicamos como una heroína. De aquel día a hoy la lucha que Sandra encabezó continúa vigente en sus compañeras de Ammar: por el reconocimiento del trabajo sexual y que las fuerzas de seguridad dejen se perseguir y criminalizar a las compañeras.