Junto a Mariana Campos, Julia Campos y Daniela Angelone, Juliana Ortíz, profesora de historia e integrante del Centro de Investigación y Formación de la Asociación Judicial Bonaerense y Jimena Frankel, especialista en relaciones del trabajo e integrante del Instituto de Estudios y Formación de la CTA, llevaron adelante la Guía sindical cómo prevenir y abordar la violencia y el acoso en el mundo del trabajo de la OIT, que fue refrendada por las tres centrales sindicales de nuestro país. Pero además, Frankel y Campos, junto a Clarisa Gambera, Secretaria de Géneros de ATE Nacional, elaboraron un material práctico para usar en los lugares de trabajo con el objetivo de prevenir y erradicar las violencias. Las guías pueden encontrarse en la página del Instituto de Estudios y Formación de la CTA.
– ¿Cómo fue hacer este trabajo colectivo y dónde se pueden encontrar estas guías?
– Juliana Ortiz: Los materiales fueron pensados para que puedan ser usados por cualquier persona que tenga interés en trabajar sobre estos temas. Las guías tienen muchas actividades y acciones que pueden llevar adelante los propios equipos de laburo y por otro lado, su contenido también se basa en la experiencia de las organizaciones. Lo que hacen las guías es que de alguna manera acerca cosas que a veces parecen muy lejanas que tienen que ver con normas, con letras duras, pero que en realidad están asociadas a luchas, a experiencias de las organizaciones en su lucha contra la violencia y el acoso en el mundo del trabajo que, por supuesto no es nuevo sino que tiene muchos años de desarrollo y también tiene conquistas.
Las guías tienen dos grandes cosas: una tiene que ver con la mirada, con cómo miramos el problema, qué significa violencia, porque todo esto nos da la posibilidad de dialogar sobre esos problemas que son muy cotidianos pero que muchas veces no los discutimos colectivamente o con nuestros compañeros y compañeras.
Estos materiales proponen ordenar un poco esas acciones, esas ideas, esos saberes, esos conocimientos, para debatirlos colectivamente y volver a pensarlos. Exacto, sí, reconocerla porque también entendemos que en cada lugar de trabajo existen particularidades que hay que pensar.
– Cuando las épocas son más críticas, ¿recrudece la violencia?
– Jimena Frankel: Sí, repercute en los salarios, en el coste de la vida, terminas alienada entonces eso tiene repercusiones en las formas en las cuales construimos lazos solidarios colectivos y también en las formas que nos vinculamos. Es imposible pensar disociadamente. El sistema productivo genera violencia y muchas veces no hay posibilidades de parar la pelota y pensar a qué se deben estas diferencias que estoy teniendo con mi supervisor o con mi compañero de trabajo, si es realmente porque es un mal tipo o una mala mina o tiene que ver con la forma en la cual me están haciendo trabajar, el horario que estoy teniendo, la falta de tiempos de descanso. Las dos herramientas lo que buscan es discutir y avanzar en esta idea de que la violencia si bien tiene que ver con algo personal, también la trasciende. Quizás si sacamos a los individuos que están al lado mío y ponemos a otros probablemente se siga replicando esa misma conducta por la forma en la cual se organiza la producción y el trabajo que está pensada para que se rompa la potencia del lazo de solidaridad.
Por eso es importante pensar desde la silla en la que nos sentamos, la ventilación que tenemos, el tiempo de descanso, las licencias contempladas. Lo que buscan estas herramientas es poder pensar salidas colectivas y debatir la forma en la cual queremos producir para mejorar nuestras condiciones de vida que también son nuestras condiciones de trabajo.
– Las guías sirven para repensarnos, no para aislar a quien tiene prácticas violentas
– JO: Claro y no tiene ningún sentido, estamos atravesados por un montón de violencias cotidianas, desde el momento en que en los grupos de laburo se arman conflictos porque mi compañero o mi compañera se tomaron alguna licencia, está bueno redireccionar la discusión hacia el foco del problema y es que la compañera tiene que cuidar y en general, quiénes se toman las licencias para cuidar son las mujeres. Entonces está bueno correr el eje y en vez de enojarnos con el de al lado, poder tomar perspectiva de los sistemas de producción.
– También está la herramienta jurídica del Convenio 190 de la OIT.
– JF: Sí, creo que la potencia del Convenio 190 entendiéndolo como una herramienta que fue posible por la lucha de un montón de compañeras sindicalistas que se pusieron la camiseta para poner este tema en agenda, es que la podemos utilizar en los espacios de trabajo, en los sindicatos y también en el camino de la casa al trabajo. Esta herramienta tiene la potencia de entrarle a un mismo problema por distintos ejes, es justamente tan amplia que incluso puede ser usada cuando se termina la relación laboral.