La serenata a Nuestra Señora de Caacupé se realiza todos los años, horas antes del 8 de diciembre, Jornada en la que se celebra a la Virgen que protege al pueblo guaraní, con la presencia de numerosos artistas y una multitud de devotos.
La misa en honor a la Virgen fue encabezada por el Padre Lorenzo “Toto” De Vedia, párroco del templo homónimo.
La CTA Autónoma participó a través de su Secretario de DDHH, Adolfo Barja, y el Director de Migrantes, Santiago Vestfrid.
Barja aprovechó la ocasión para presentar, ante los miembros de la Comisión Parroquial, el trabajo realizado por la Dirección de Migrantes de la Central en defensa de los derechos de los migrantes.
Además, el dirigente advirtió sobre la situación de vulnerabilidad que padece la comunidad migrante a partir de las recientes medidas impulsadas por el Gobierno de la Nación, como el cobro de un arancel universitario, limitar su acceso al sistema público sanitario y aplicar un sistema de “expulsiones exprés.”.
Virgen de los Milagros de Caacupé: su historia.
El origen de la Virgen de Caacupé, también llamada Virgen de los Milagros de caacupé, se relaciona con una intervención milagrosa de protección al pueblo guaraní, su iconografía consagrada con una serie de atributos (corona y joyas) y símbolos (la corona de doce estrellas, el mundo, la luna, el manto azul y la serpiente debajo de sus pies) nos remite a una Virgen Inmaculada de tradición hispánica.
Además, se entrecruzó con leyendas y relatos populares que fueron transmitidos de boca en boca en Asunción, ciudad capital de Paraguay. A diferencia de otras advocaciones marianas, la Virgen de Caacupé no fue producto de una aparición, sino que surgió en el siglo xvii como imagen de una Inmaculada tallada en madera por un artista nativo guaraní, quien la realizó después de haber presenciado un “milagro”.
Este acontecimiento le confirió a la advocación una identidad local propia debido a que “particularizada por una fuente, un árbol o un determinado castillo con una vista panorámica (se diferencia) de cualquier otra Virgen”. De esta manera, la advocación pasó a reconocerse con el nombre de Caacupé que significa en guaraní “detrás del monte” en alusión al lugar en el que se construyó el primer oratorio en honor a la Virgen.


