Fue sobre el predio del Ejercito de Santa Catalina, del Instituto Pelletier y del Escuadrón de Gendarmería.
Además se probó que la mayoría de las víctimas eran estudiantes de todas las Facultades de la UNNE y de Colegios Secundarios, como así también periodistas, sacerdotes, intendentes, gremialistas, productores de las Ligas Agrarias y profesionales médicos y abogados.
Asimismo se evidenció la sistemática detención de familiares, hijos y padres y hasta una familia completa, como forma de tormento y represalia a los detenidos políticos.
En todos los casos se evidenciaron las inhumanas condiciones de detención como el tabicamiento y las esposas las 24 horas del día, como así también la aplicación de todo tipo de tormentos y vejámenes.
A consecuencia de ello se comprobaron secuelas físicas y psíquicas en las víctimas y sus familiares, en especial aquellos que siguen buscando los cuerpos de los desaparecidos, como así también la ruptura de los proyectos de vida.
Finalmente se sumó información sobre el arrojamiento de cuerpos al Río Paraná como mecanismo para hacerlos desaparecer.