Organizado por el Museo Vivo de Carnaval Metropolitano, junto a los departamentos de Cultura de ATE y la CTA, la exposición se presentará el día miércoles 12 de febrero a partir de las 17 horas con una feria de emprendedores. Luego se realizará una charla junto a Coco Romero, músico, historiador, escritor y tallerista con más de 40 años de trayectoria en el mundo del carnaval. La jornada terminará al ritmo del bombo de “Los Impresentables de Flores”.
Como parte de la muestra se expondrán los trabajos de 4 artistas plásticos que, con sus diferentes técnicas, expresan el sentir carnavalero:
• Cristina Arraga – Artista visual; activista del carnaval porteño; Doctora en Arte, especialmente el arte popular y la murga porteña; Decana del Departamento de Artes Visuales UNA.
• Damián Héctor Crubellati – Creció al sur de la provincia de Buenos Aires, Argentina. Tuvo como maestros a Aníbal Carreño y Aurelio Macchi. Expone sus obras en Argentina y Europa desde 1992. Desde hace más de tres lustros, desarrolla investigación en pintura sobre técnicas antiguas: el temple del huevo, del medioevo y la antigua técnica mixta (temple y óleo) utilizada en la pintura flamenca y el norte de Europa durante el Renacimiento. Participó en varias ediciones de ArteBA y en distintas ferias y muestras colectivas. Recibió la Mención del Jurado en el Salón Nacional de Pintura, 2010.
• Pablo Pérez – Integrante de la agrupación murguera Zarabanda Arrabalera; educador popular; ilustrador; acuarelista; muralista.
• Edgardo Rodríguez – Artista plástico; especializado en el uso del desecho en el arte.
Los trajes pertenecen a la “Comparsa de los Artistas” y están realizados en material reciclado, inspirados en la fauna argentina, Estas obras participaron en varios corsos pero también en eventos relacionados al medio ambiente.
La murga y el carnaval de Buenos Aires llega a otras vertientes: por un lado, se expande a otras manifestaciones artísticas como la plástica, pero también, genera una economía circular donde los propios artistas del carnaval se convierten en emprendedores de materiales e insumos que se utilizan para las producciones. En esta muestra podrán acceder a los costos que conlleva la realización de un traje (levita) y conocer, a partir de la feria, los diferentes materiales que se utilizan: apliques, instrumentos, fantasías, etc.
El lazo que une culturalmente al carnaval porteño con la CTA y las organizaciones que la integran, especialmente ATE, lleva más de 35 años ininterrumpidos. Comenzó a fines de los ochenta cuando el Anfiteatro Eva Perón de la Asociación Trabajadores del Estado abrió sus puertas a expresiones musicales inspiradas en las murgas porteñas como la que encabezaban Coco Romero, Gustavo Mozzi, el Culebrón Timbal y Ariel Prat, entre otros. Estos músicos populares se nutrían del bombo y el platillo para recrear con sus composiciones el sonido característico que alegraba los corsos de Buenos Aires y, por supuesto, invitaban a subir al escenario a sus mejores bailarines y a las voces más representativas de esa vieja tradición carnavalera.
Eran años donde los carnavales no tenían feriados ni apoyos gubernamentales y resistían a fuerza de mística barrial y apoyo de los vecinos. La costumbre se continuó, tras el nacimiento de la Central a mediados de los noventa, en el Centro Cultural Megafón de la calle Independencia donde la incipiente Central de los Trabajadoras y Trabajadores de la Argentina tenía su primera sede. Allí se concibieron fiestas nocturnas animadas por diversas murgas, surgidas del barrio o del Centro Cultural Ricardo Rojas (UBA), que recreaban el espíritu de los carnavales a lo largo de todo el año mientras se militaba por la recuperación de los feriados del Rey Momo.
El mítico Luna Park, donde se fundó la Central en 1996, fue el gran escenario que animó a los miles de congresales de todo el país que apostaban a una central de nuevo tipo al ritmo que imponían los Reyes del Movimiento y los Verdes de Montserrat (la murga de ATE Capital) bajo la batuta del grupo Mozzi y el Murgón.
Luego, tras años de lucha, volvieron los feriados, las murgas fueron declaradas Patrimonio Cultural de la Ciudad, la Municipalidad ofreció su apoyo y los corsos volvieron a las calles porteñas, con concursos incluidos, para recuperar el brillo del viejo carnaval porteño.
El año pasado ATE Nacional, a través de su Departamento de Cultura, exhibió en sus instalaciones la muestra del Museo Vivo de Carnaval Metropolitano mientras que la CTA colgaba en su sede las maravillosas fotos de Guido Piotrkowski sobre los carnavales del norte y de la Ciudad Autónoma.
Siguiendo esa noble tradición, hoy ofrecemos en el salón Germán Abdala de nuestra central las fotos, charlas, feria de emprendedores y exhibiciones carnavaleras que brinda el Museo Vivo junto a los afiches, fotos y programas que dan cuenta, al ritmo de los bombos, de esta vieja relación entre nuestra central y las murgas porteñas.