Jorge Castro, Secretario de Finanzas de la CTA y Secretario General de Uettel, se reunió en España con el Secretario General de la UGT, José María «Pepe» Álvarez Suárez. Sobre esa reunión y la situación de la clase trabajadora en Argentina, habla Castro en esta entrevista.
¿Cuáles fueron los puntos en común desarrollados en la sede de la UGT España?
Si bien se dialogó sobre los ejes políticos en común, la bilateral estuvo centrada en la situación complicada que nos toca vivir en Argentina. Han visto con mucha preocupación el accionar del Gobierno libertario argentino, sobre todo en cómo se evaporan todas las conquistas históricas logradas por el movimiento obrero.
¿Y cuál es tu balance del primer semestre 2024?
Hoy tenemos un Gobierno que destruye esas conquistas con un vértigo increíble. Yo creo que estamos viviendo una situación de espanto con un pueblo pasivo, como aletargado. Pero en algún momento nuestro pueblo puede reaccionar y volcarse a las calles masivamente en contra de esta transferencia de nuestras riquezas hacia los sectores de poder concentrado y hegemónico.
¿Cómo lo hacen?
Hoy por hoy, lo que está haciendo este Gobierno es una transformación negativa en todos los sectores. Con un manejo de medios y de trols pagos a disposición, y con un oportunismo asombroso para instalar en agenda distracciones permanentes para que la gente no se concentre en su realidad diaria, en donde la mayoría no llega a fin de mes, perdió su trabajo o tiene miedo a perderlo en los mejores casos. El daño que ésta gestión en ocho meses no la experimentamos nunca en la historia.
¿Por qué crees que la gente no reacciona?
Hubo un engaño muy grande a nuestro pueblo. Se juntó toda la mugre de destrucción nacional en un solo momento y lugar. En muy pocos meses hicieron todo el daño posible y prometen profundizar aún más. La gente voto cansada de lo anterior y esperanzada en algo que no va a pasar. En realidad crearon a la perfección el fantasma de un cuco. El cuco era todo el campo popular, movimientos sindicales y movimientos sociales, además de los empleados públicos. Lo han montado y posicionado de una manera muy inteligente, a través de los medios, de la redes, los trols, etc. Una maquinaria todo el día hablando de ese monstruo generado y la gente compró con hastío. Así nos metieron a todos en el mismo paquete. Eso fue una gran estrategia construida por los libertarios, el pro y parte del radicalismo. Para hacer lo que están haciendo necesitaban llevar a cabo esa estrategia en el campo y lo han logrado.
Por eso lo primero que tenemos que hacer los dirigentes de las organizaciones es hacerle entender a nuestros trabajadores y trabajadoras que ésto se trata de una estrategia del Gobierno para amedrentar y generar, a través del miedo, la pasividad de las clases obreras en nuestro país. Para que eso ocurra, lógicamente, hacen hincapié en hechos de corrupción o mala gestión de casos particulares para generalizar, estigmatizar y descalificar a esa parte de la sociedad que convirtieron estratégicamente en el mal de todos los males para nuestra nación. Es evidente y, por ahora, un plan estratégico exitoso. Prepararon el escenario para poder entregar al país, perder soberanía y regar el hambre en el pueblo.
Pero esa estrategia se empieza a agotar porque nuestro pueblo no es boludo. Somos un pueblo solidario y no se sostiene un país con este nivel de desocupación pobreza y hambre. Tendrán que empezar a dar respuestas porque la propia gente exigirá de ellas cuando esta olla a presión explote. Cuando se empiece a caer el telón se expondrán desnudos. Harán uso de la fuerza y del aparato represivo para prolongar su estrategia y finalmente la realidad escondida saldrá a la luz y será indisimulable.
¿O sea que el ajuste de este plan económico, motosierra incluída, sigue o se profundiza hasta fin de año?
La etapa de destrucción del Estado anunciado por este Presidente está en pleno desarrollo. Vos tenías Salud Pública, no la tendrás más. Y si la tuvieras será de muy mala calidad. Lo mismo en Educación y ni hablar de sectores más desfinanciados. Si el Estado se corre de su rol queda un país a la deriva en un sálvese quien pueda. ¨Por eso la única fuerte inversión del Estado está puesta en seguridad e inteligencia. No es casualidad. Porque ellos mismos saben de la posibilidad de un estallido social. Y no seremos nosotros quienes lo organicemos. Esto estalla solo. Ya lo vivimos. Porque no hay un faro que dé algo de luz en algún rincón.
¿Qué debemos hacer nosotros, como organización sindical?
Hoy lo que tenemos que hacer nosotros es seguir traccionando con las organizaciones sociales. Traccionar con los barrios, con los sectores populares, porque la realidad es que la única manera de poder orientar esto en un futuro va a ser con unidad. No hay otra forma que no sea con unidad y con lucha; es la única manera de salir adelante.
¿Ese adormecimiento de los trabajadores puede ser a raíz del miedo a la represión o despidos?
Yo creo que el miedo que han generado en los trabajadores en un punto se va a terminar. Porque hoy tenemos trabajadores asalariados en la línea de la pobreza. Antes uno decía: tengo laburo pero lo básico estaba cubierto, hoy eso no existe. Tarifazos, transportes, Salud, Educación. Sumado a ello la transición que se vive en el mundo a raíz del avance de las nuevas tecnologías. Yo siempre aclaro que las nuevas tecnologías son buenísimas pero no generan la cantidad de puestos de trabajo necesarios. Todos esos puestos de trabajos perdidos es gente que no se reubico sino se quedo sin trabajo.
¿Cómo repercute eso en el mundo de las telecomunicaciones?
La desigualdad en cuestión salarial es abismal. El problema en el caso de las telecomunicaciones es que tenes mano de obra calificada, trabajo de riesgo, trabajo en altura. Eso hacía que antes ser un trabajador telefónico era un orgullo. Podías proyectar a futuro. El reemplazo de la fibra óptica al cobre ha generado pérdida de empleo terrible en nuestro rubro, lo que hace que las multinacionales vengan achicando su planta permanente, sobretodo en latinoamérica. Es asombroso la cantidad de retiros voluntarios que se están dando. Y esos mismos trabajadores vuelven al mercado laboral pero en condición de tercerizados, donde las empresas madres dejan de ser responsables de la seguridad y bien estar de los trabajadores. De eso ahora deberán hacerse cargo las empresas tercerizadas. Es decir, las ganancias se la llevan las grandes multinacionales y nuestros laburantes pensar en milagros para sostener sus fuentes de ingresos, o llegar a fin de mes, o morir de hambre en el intento.