Desde las 16 del domingo la explanada de la Catedral fue punto de encuentro para quienes con banderas, fotos y consignas, emprendieron la Marcha por la Vida rumbo a la plazoleta Mons. Enrique Angelelli, en la esquina de Av. Roque Pérez y Junín. El recorrido hasta allí fue mucho más que un tránsito: fue la reafirmación, en cada paso, del compromiso con la justicia y la dignidad de los más humildes.
A las 17, la comunidad celebró la Santa Misa en memoria de Mons. Enrique Angelelli, Obispo Mártir, y de los también mártires beatos Gabriel Longueville, Carlos de Dios Murias y Wenceslao Pedernera. Sus vidas, tejidas por la fe, entrega y amor al pueblo, siguen iluminando a una Iglesia que elige caminar junto a los pobres, defendiendo la vida en abundancia para todos y todas.
Entre las voces que marcaron la jornada estuvo la de Graciela Franzen, Secretaria de Derechos Humanos de la CTA Misiones, sobreviviente de la dictadura cívico-militar y hermana de Arturo Franzen, militante político-social asesinado por el terrorismo de Estado en la Masacre de Margarita Belén. Sus palabras, cargadas de historia personal y colectiva, recordaron que la memoria no es un acto del pasado, sino una herramienta viva para enfrentar la impunidad y defender la democracia.
Sobrevivientes y familiares de víctimas de la última dictadura estuvieron allí, enlazando la memoria de los crímenes del pasado con las luchas actuales por los Derechos Humanos.
Franzen, además de rendir homenaje a los mártires, denunció el genocidio que sufre el pueblo Palestino y llamó a la ciudadanía posadeña a no permanecer indiferente ante esta masacre en curso. “Hoy están asesinando a todo un pueblo”, expresó, uniendo la causa de los Derechos Humanos de ayer con las urgencias y resistencias del presente.

