En un nuevo aniversario del inicio de la Nakba (término que en árabe significa “catástrofe”), se conmemoró el desplazamiento forzado de más de 750 mil palestinos y palestinas de sus tierras y se denunció que el despojo del pueblo palestino por parte del Estado de Israel continúa.
La expresión más patente de ello se ve en la Franja de Gaza donde las tropas israelíes dominan casi el 60% del territorio costero, y se encuentra sometido, además, a un bloqueo que es prácticamente total, impidiendo el ingreso de alimentos, combustibles y medicinas, entre otros elementos esenciales para la vida. Pese a la entrada en vigor de un cese al fuego, más de 1.000 personas fueron asesinadas desde octubre de 2025, elevando la cifra oficial total a más de 72 mil desde la profundización del genocidio. Como se denuncia en todo el mundo: no es una guerra, es genocidio.
Con el aval cómplice del Consejo de Seguridad de la ONU, en noviembre de 2025 se aprobó el denominado “plan Trump” para Gaza que establece un protectorado colonial con el presidente norteamericano a la cabeza. El gobierno de Milei se integró a esa junta colonial.
En Cisjordania y Jerusalén Este, se multiplican los asentamientos coloniales ilegales que expulsan al pueblo palestino de sus tierras ancestrales, como parte de un plan de anexión de hecho de ese territorio. Las bandas de colonos armados, amparados, protegidos y apoyados estrechamente por el Estado israelí, irrumpen en las aldeas palestinas, queman sus cultivos, asesinan sus animales, destruyen sus viviendas y medios de vida y atacan a sus habitantes.
Denunciamos la reciente aprobación -por parte del ente sionista- de un proyecto de pena de muerte dirigido específicamente contra la población palestina, que vuelve a mostrar el carácter racista del Estado de Israel y el régimen de apartheid que sufren los palestinos y palestinas.
Desde la fundación del Estado de Israel en 1948, la colonización, expulsión y limpieza étnica del pueblo palestino de sus tierras no hizo más que incrementarse, hasta la situación actual en que los palestinos y las palestinas viven en una suerte de cantones aislados entre sí -similares a los bantustanes sudafricanos durante el Apartheid británico o los guetos durante el nazismo-, sometidos al control y violencia permanente del ejército israelí y dichas hordas de colonos.
Pero no se trata sólo del pueblo palestino. El proyecto sionista de un Gran Israel implica también la agresión de otros pueblos de la región. Sólo desde octubre de 2023, Israel invadió Líbano, amplió su presencia militar en Siria, y atacó Yemen, Irán y Qatar.
La guerra imperialista-sionista contra Irán y Líbano, que ya dejó más de 3 mil personas asesinadas, es un intento de Estados Unidos e Israel de rediseñar la región de acuerdo a sus intereses. Un millón de personas fueron desplazadas en el Líbano. En Irán, los ataques empezaron con el bombardeo de una escuela en Minab, que dejó 168 niñas y niños muertos, además de decenas de docentes. También fueron atacadas industrias, centrales nucleares y una planta desalinizadora.
El apoyo al pueblo palestino y la movilización en rechazo a la guerra imperialista-sionista contra Irán y Líbano y otros territorios fortalece la lucha de todos los pueblos del mundo. Saludamos a la valiente Flotilla Global Sumud, y a su delegación argentina, hoy representada en este acto, que zarpó desde Barcelona en abril para quebrar el cerco genocida de Israel a Gaza, y que fue interceptada y secuestrada en aguas internacionales por fuerzas israelíes, en un escandaloso acto de piratería sionista.
Saludamos también el convoy terrestre que ya inició su marcha desde Túnez y que en su recorrido atravesará Argelia, Libia y Egipto en un trayecto de más de 3.000 kilómetros rumbo a Palestina. El contingente está integrado por cerca de 2.000 personas con presencia de delegaciones de más de 70 países, entre ellos China, Indonesia, Pakistán, Italia, España, Estados Unidos, Chile, Uruguay y Argentina, entre otros. El objetivo central: alcanzar la frontera de Rafah para entregar ayuda humanitaria y denunciar el genocidio sobre el pueblo palestino.
Gracias a la rápida movilización a nivel internacional, se consiguió la libertad de Thiago Ávila y Saif Abukeshek, dos de los coordinadores globales de la Flotilla, trasladados por la fuerza a una cárcel en Ascalón, donde fueron sometidos a un régimen de aislamiento extremo y tortura psicológica.
Javier Milei se proclama como “el presidente más sionista del mundo” y sostiene una alianza estratégica con la Casa Blanca e Israel. Por eso, no sorprende que prometa el traslado de la embajada argentina a Jerusalén, la cooperación entre los servicios de espionaje, la persecución política y judicial de quienes apoyan la causa palestina, la estigmatización de la comunidad musulmana, víctima de los recientes allanamientos policiales en domicilios del barrio de Flores y la cooperación con la empresa genocida Mekorot para la mercantilización del agua en nuestros territorios.
Rechazamos la realización de la eliminatoria hacia el mundial de handball entre España e Israel en Argentina. Y, como lo viene planteando la campaña de boicot deportivo, reclamamos la anulación del acuerdo de la Conmebol y la Asociación de Fútbol de Israel y la expulsión de Israel del Comité Olímpico Internacional, la FIFA y cualquier otra competencia deportiva internacional.
A 78 años de la Nakba, la catástrofe continúa, la lucha del pueblo palestino también.
Por este motivo volvemos a decir:
No al genocidio del pueblo palestino.
Abajo la guerra imperialista-sionista contra Irán y Líbano.
No al alineamiento de Milei con la Casa Blanca e Israel.
Ruptura de relaciones con Israel.
Apoyo a la flotilla global Sumud y al Convoy Terrestre
Libertad a los presos políticos palestinos.
No a la persecución de quienes apoyan la causa palestina.
Fuera Mekorot de Argentina y Palestina.
Viva la resistencia del pueblo palestino.
Palestina libre del río al mar.
Comité Argentino de Solidaridad con el Pueblo Palestino