Mónica Macha es psicóloga y preside la Comisión de Mujeres y Diversidades de la Cámara de Diputados y en esta entrevista con el programa ¿Dónde están las feministas? explicó por qué sería un riesgo para toda la sociedad la baja en la edad de punibilidad de nuestras niñeces.
-El oficialismo impulsa con urgencia el proyecto para bajar la edad de punibilidad. ¿Cómo interpretás este apuro?
Es pura gestualidad política, una demagogia punitiva aprovechando el clima electoral y el impacto mediático de casos trágicos, como el asesinato de kim en La Plata. Pero en las audiencias previas en Diputados, el 90% de los expertos —jueces, médicos, psicólogos— rechazaron la medida. Sin embargo, avanzaron igual, aunque matizando el proyecto original del Ejecutivo, que era aún más aberrante: ¡pretendía encarcelar a niños de 13 años!
-¿Qué está mal en este enfoque ?
Es que cuando un pibe de 14 o 15 años comete un delito es un fracaso colectivo. El chico claramente tuvo una familia ausente o quebrada, le fallaron la familia, la escuela, el centro de salud, y sobre todo el Estado. Este gobierno, en particular, desmanteló las pocas redes públicas que quedaban para contenerlos. Milei arrasó con las políticas sociales y dejó a los pibes sin espacios de cuidado, empujándolos a la marginalidad y a merced de la violencia.
-¿Y el planteo de que es necesario un castigo ejemplar para frenar la inseguridad?
¿Encerrarlos en cárceles que son fábricas de exclusión los va a rehabilitar? El sistema penitenciario no reinserta: destruye. Y encima, el proyecto ni siquiera explica cómo lo implementará o con qué recursos. Es hipocresía pura: no hay planes para abordar el consumo problemático de sustancias —presente en la mayoría de estos casos— ni para romper el ciclo de familias enteras criminalizadas por generaciones.
-¿Qué alternativa hay?
Políticas de prevención reales: escuelas abiertas, acceso a salud mental, oportunidades laborales. Y debates serios, como los que tuvimos con la ley del aborto. Hasta la Conferencia Episcopal se pronunció en contra de esta medida. El feminismo nos enseñó que sin sistema de cuidados, sin comunidad sosteniendo a les pibes, solo queda la crueldad del punitivismo. ¿De verdad queremos que la adolescencia, la etapa de descubrir el mundo, sea el pasaporte a la cárcel?