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Vendiendo gato por liebre: A propósito de la noticia de que los salarios le ganan a la inflación

Lo que los principales diarios intentan falsear a la población es la realidad económica y social que padece la mayoría del pueblo argentino.
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Hace pocos días, concretamente el viernes 27 de julio, tanto el diario Clarín como La Nación salieron en sintonía postulando en su tapa que “En lo que va del año, los salarios le ganan a la suba de precios”, aclarando que a mayo la inflación fue del 71% y los salarios crecieron un 73%, según el Indec. La bajada la completaban aclarando que durante el último mes, los salarios duplicaron la inflación (8,3% vs 4,2%) y que el problema consistía en que tomando la comparación anual que incorporaba la alta inflación de la salida de la gestión de Alberto Fernández, la merma del poder adquisitivo del salario se explicaba por la presión de los precios del 276% que superaba la evolución de los salarios del 216%.

Si cualquier desprevenido de la situación social argentina leía la forma en que estaban presentados los datos pensaría que el rumbo económico del actual Gobierno está dando resultados positivos para los trabajadores. Las estadísticas oficiales captan sólo 5 meses de gestión, suficientes para señalar con claridad que los salarios le ganan a la inflación, para colmo en el último mes el éxito es enorme, puesto que los salarios duplican los precios, y que el gran culpable de la merma salarial aún existente es el Gobierno anterior, puesto que en la comparación anual los precios crecieron un 27% por encima de la inflación.

La trampa de Clarín y La Nación es hacernos creer que el gobierno de Milei comienza con el inicio del año. Es de mala fe realizar una comparación de la situación actual en lo que va del año sin hacer referencia a lo ocurrido a partir de diciembre del 2023, que es el momento en que Milei no sólo asume sino que instrumenta sus principales medidas en términos económicos, principalmente la megadevaluación de diciembre del 118%, que de la mano de la desregulación explícita de los precios llevó la tasa de inflación a un verdadero récord histórico de las últimas décadas, a nada menos que el 25,5% mensual, mientras que en ese mes los salarios crecieron casi 3 veces por debajo, apenas 8,9%.

Ese es el pecado original que los diarios pretenden esconder. Desde esta perspectiva, tomando los efectos de las políticas económicas realizadas a partir del 10 de diciembre del 2023, muestran un dato absolutamente distinto. Los salarios siguen perdiendo contra la inflación y ese debería haber sido el titulo de las notas. La bajada podría haber sido “a pesar de que en el último mes los salarios duplicaron la inflación, en lo que va de la gestión del Gobierno de Milei, comparando mayo 2024 contra diciembre 2023, los salarios crecieron un 89%, mientas que la inflación lo hizo un 115,7%, por lo que la merma del poder adquisitivo es del 12,4% inferior desde que asumió la nueva gestión”.

Como se ve en este caso, la inflación y los salarios, según con que momento se compare, proporciona una situación distinta. En el primer caso, Clarín y La Nación avala la gestión de Gobierno y de fomentar esperanzas de los trabajadores sobre el mismo, al tiempo que culpabiliza a la gestión anterior de la pérdida salarial sufrida; mientras que en el otro, el sentido es el de desaprobar la gestión de gobierno y recordar el retraso salarial vigente, culpabilizando al Gobierno de la pérdida sufrida. La diferencia entre una y otra nota es solamente si se incorpora plenamente la gestión de Milei desde sus inicios (diciembre 2023) o si se pretende realizar un sutil y nada inocente olvido y sólo comparar la situación a partir de enero, haciendo coincidir el inicio del año calendario con el inicio del Gobierno.

Pero aún, peor porque la información que provee el Indec respecto de los salarios no presenta solamente un indicador, el nivel general, sino que lo presenta acompañado de su desagregación, entre los salarios percibidos por el sector privado registrado, el sector privado no registrado y el sector público. En este sentido, aún comparando lo que va del año, si bien el nivel general le gana a la inflación, no lo hace ni el sector privado no registrado, que está un 9,5% de caída salarial, ni el sector público, que presenta una caída salarial del 3%. Es decir, si los diarios hubiesen querido realizar una presentación más seria del indicador que presentó, deberían haber puesto la heterogeneidad salarial y señalar que no le ganaron a la inflación ni los trabajadores del sector público, ni mucho menos los trabajadores informales del sector privado, y que sólo le ganaron los trabajadores privados registrados.

En rigor, la situación de los trabajadores desde que asumió la gestión de Milei presentan una caída del poder adquisitivo del 12,4% en el nivel general, que castiga más duramente a los trabajadores privados informales que tienen una pérdida del 22,4%; mientras que los trabajadores del sector público cayeron un 18,4% en términos de su poder adquisitivo, y aún los trabajadores privados formales presentan un nivel salarial disminuido en un 6,6% en su poder adquisitivo desde la asunción del actual Gobierno.

Caídas salariales para todos los trabajadores, con distinta magnitud ciertamente, pero que son el correlato necesario de la Política de Ajuste que sobre los sectores populares ha descargado el nuevo gobierno. Ajuste de los sectores populares que se completa con el retraso que exhibe el Salario Mínimo, Vital y Móvil, que a junio del 2024 presenta una caída real del 28,8%. Ajuste de los sectores populares que se ha descargado plenamente en una ofensiva hacia la organización popular congelando los distintos planes sociales, principalmente el Potenciar que presenta una caída del 52,6%.

Ciertamente el Ajuste lleva el riesgo explícito de hacer estallar la situación social, y es un riesgo que el Poder, y en este caso el Gobierno, pretende maniobrar en un delicado equilibrio entre agresión a los sectores populares, y contención mínima. En este sentido, el panorama de los ingresos de los sectores populares se completa en materia de jubilaciones y pensiones en una caída de ingresos del 1,3% en términos reales (comparando los ingresos de los jubilados actuales con la situación que tenían previo a la asunción del Gobierno); y con un aumento considerable de la Asignación Universal por Hijo del 92,9% real, y del 5,3% real en la Tarjeta Alimentar, que hace que las familias que percibían AUH más Tarjeta Alimentar tengan ingresos entre un 40% y un 50% superior al inicio del Gobierno, pero que a su vez no han impedido que la tasa de indigencia se duplicara durante el primer trimestre del 2024, del 9% al 18%, con lo que casi 2 millones de personas cayeron en situación de indigencia, mientras que la pobreza creció un 25% alcanzado al 56% de la población, creando 5,5 millones de nuevos pobres; y el desempleo amenaza con volver a crecer, pasando de 5,7% de fines del 2023 al 7,3% del primer trimestre del 2024; es decir más de 400 mil nuevos desempleados.

Una política de Ajuste y Agresión sobre los sectores populares ha desplegado el Gobierno de Javier Milei. Frenar esta agresión es la tarea imprescindible del momento.

Tomás Raffo, integrante del IEF

Hugo Godoy, Secretario General

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