Este jueves 16 de abril la Legislatura de Salta aprobó un proyecto de ley para prevenir crímenes de odio contra niñas, adolescentes y mujeres indígenas, inspirado en la lucha incansable de la referenta wichí Octorina Zamora Kajinteya.
El proyecto fue presentado por el senador Walter Cruz, integrante del pueblo Kolla y plantea entre sus puntos centrales la capacitación obligatoria en perspectiva de género e interculturalidad para los integrantes de los tres poderes del Estado; reconocer y nombrar prácticas de violencia sistemática, de modo de visibilizarlas y generar conciencia, y la creación de protocolos que aseguren el acceso a intérpretes y asistencia especializada en los procesos judiciales.
La ley plantea además de la concientización, la sistematización para la generación de estadísticas, lo que llevaría a la creación de políticas públicas en base a información que no existe actualmente, porque si bien hay estadísticas de violencia, de abuso, no tenemos estadísticas sobre esta práctica que algunos llaman “chineo”, en palabras de los violadores, y diversos nombres con que se ha llamado históricamente a esta organización criminal con el fin de adoctrinar y disciplinar cuerpos de niñeces y mujeres indígenas».
«Desde la Secretaría de Relaciones con los pueblos originarios celebramos y acompañamos esta ley que salió para prevenir los crímenes sexuales contra niñas, adolescentes y mujeres indígenas», dice la dirigenta de la CTA Miriam Liempe y agrega: «Hoy, además de celebrar la aprobación de esta ley, asumimos el compromiso seguir la lucha para que tenga una aplicación efectiva y que se trasforme en un apolítica pública».
«Ha costado mucho y este logro ha sido posible por la lucha de las comunidades y en especial gracias al compromiso de la hermana Octorina Zamora, que nos dejó en el año 2022», rescata Miriam Liempe y recuerda a Octorina como «luchadora incansable Wichí que llevaba adelante con ella la lucha de su pueblo»
Octorina Zamora se convirtió en un emblema. Su búsqueda por la visibilización de las condiciones de vida de las hermanas Wichí, de los peligros que todavía atraviesan desde las infancias las mujeres indígena con toda una vida desprotegida: vivir en el lugares aislados, tener condicionamiento de una pobreza estructural y falta de sistemas de salud y educación en los pueblos de Salta.
«Octorina llevaba esta lucha por los derechos con mucha pasión y dejó su vida en esto. Sobre todo en educar y concientizar a los jóvenes en el compromiso con su cultura, la lucha por sus derechos preservar y la preservación de su vida. Este legado se continúa hoy en su hija doctora, impulsora de esta ley, y en todos nosotros y nosotras».