«Asumió Milei y con él retorna a la Argentina el intento de una ‘restauración conservadora’ que tiene como paradigma, según sus propias palabras, a la Argentina oligárquica del siglo XIX. O sea, una sociedad donde una minoría ínfima explotaba a la inmensa mayoría del pueblo provocando pobreza, enfermedad y profundas desigualdades de todo tipo.
«Para garantizar tal ideario para quienes osaran cambiar la realidad sólo había represión. No es casual que para el nuevo presidente la decadencia argentina se haya iniciado con la puesta en marcha del voto universal, obligatorio y secreto. Para estos personajes la democracia burguesa aún en sus más pequeñas e imperfectas expresiones es un obstáculo. Por eso plantean un gobierno que hará del ajuste perpetuo un signo distintivo y siempre a costa del pueblo trabajador.
«Los grandes capitales nacionales e internacionales podrán disponer de totales garantías en su afán de maximizar sus ganancias. Ya lo están haciendo, y según el presidente continuarán, con las remarcaciones de precios generando más inflación, caída de los salarios, recesión, desocupación. A esto, habrá que agregarle la liberación de las tarifas de luz, gas y demás servicios públicos. Para el gobierno y sus aliados se trata de un sinceramiento de los precios de la economía”. Salarios y jubilaciones, bien gracias. ¡No requieren sinceramiento!.
«En su discurso del 10 de diciembre describió un panorama sombrío plagado de inexactitudes cuando no mentiras, concluyendo que el ajuste era inexorable. Omitió aclarar quiénes se harán cargo de soportar el ajuste aunque resulte obvio. Por lo visto y escuchado no recaerá sobre los dueños del poder económico.
«Como ocurría hace más de cien años, ante la resistencia popular recurrirán a la represión estatal y paraestatal tal lo adelantado por algunos periodistas y políticos oficialistas. Frente a esta situación, nuestro compromiso debe ser continuar con la lucha por nuestros legítimos derechos, integrados a los derechos de la clase trabajadora activa y jubilada, y para la urgente y necesaria resistencia a la implementación de estas políticas, la Unidad de acción de las diversas organizaciones gremiales, sindicales, sociales, de derechos humanos, partidos políticos y todos aquellos sectores que coinciden en que ¡Solo el pueblo salvará al pueblo!».