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Documento de los encuentros regionales de Géneros y Diversidades

A 30 años del grito de Burzaco, a 25 años de parir nuestra central como nueva herramienta de organización de la clase con autonomía de los patrones, los partidos políticos y los estados; a 20 años de la rebelión del 19 y 20 de diciembre del 2001 desde nuestra CTA Autónoma seguimos orgullosamente aportando a la construcción de un nuevo modelo sindical con libertad y democracia.
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Somos parte de esta lucha histórica por una sociedad con justicia social y soberanía. Desde nuestros 30 mil; la resistencia a la dictadura militar; la lucha y organización frente a los gobiernos neoliberales de Menen, de la Rua y Macri. Crecimos a la luz de las nuevas experiencias de organización que alumbran nuestro camino como las Madres de Plaza de Mayo. En este proceso popular, fuimos nutriendo nuestras organizaciones con los fuegos transformadores y disruptivos de los feminismos populares.

Desde la fuerza de los movimientos de mujeres y diversidades venimos interpelando la democracia formal, corriendo sus márgenes con nuestras luchas; aportando nuevas herramientas políticas para crear instrumentos de resistencia, desnudar las tramas de las desigualdades y las violencias crecientes contra las mujeres, niñeces, jóvenes y diversidades, conquistando derechos arrasados por el poder liberal, racista, misógino y deshumanizado. La pandemia ha expresado con crueldad las dimensiones intolerables y la desigualdad profunda de este modelo. La dimensión de la importancia del Estado en la administración de lo común, en la redistribución de la riqueza y de los tiempos, en la construcción de soberanía o profundización de la dependencia. Visibilizó también lo esencial de la organización colectiva del trabajo de cuidado que sostiene la vida y que tiene como principal protagonista a las mujeres. Como también las distintas formas de la violencia estructural: económica, institucional, simbólica, política, laboral. Todas ellas con el común denominador de la violencia de género y su cara más cruel: los femicidios y transfemicidios.

No nos queda duda de lo imprescindible de pensar una propuesta de transformación del sistema colocando en el centro la sostenibilidad de la vida en contraposición a la mercantilización de nuestros cuerpos y nuestro territorio. Construir un mundo que sea habitable, desarmando los nudos de desigualdad que nos atraviesan como clase y como géneros. Pensar en un proyecto centrado en la vida nos obliga a terminar con el extractivismo, proyecto fundamental del capitalismo en su fase neoliberal vigente en todas sus formas: minería a cielo abierto, agronegocio, fracking, mercantilización de la semilla y el monte, apropiación de los trabajos de cuidado, en un contexto de profunda crisis capitalista y financiarización de la naturaleza y de la vida. Un desarrollo autónomo, sustentable, integral que promueva un cambio no sólo en el esquema de consumo, productivo, distributivo sino también en el plano de las relaciones humanas y sociales es un desafío en este tiempo que se abre como oportunidad histórica.

En este sentido es necesario entender la DEUDA como un condicionante estructural que nos ata a un modelo extractivista, a un modelo de acumulación por desposesión. La deuda es también la deuda de las economías domésticas: nos endeudamos lxs asalariadxs y lxs trabajadorxs de la economía popular con la estrategia generada por los propios gobiernos, hipotecando las AUH. Nos endeudamos para pagar alimentos y servicios. La feminización de la pobreza se sustenta en hogares endeudados, mono-marentales, con mujeres precarizadas o sin ingresos y se expresa en uno de los datos más dolorosos de este tiempo: según datos del INDEC, existen 5,9 millones de menores de 14 años pobres, y el aumento de la indigencia respecto del primer semestre del 2020. El endeudamiento doméstico condiciona el futuro. Desde el feminismo popular como movimiento político social, aportamos a nuestra Central nuestros pensamientos y prácticas hacia la transformación anticapitalista, antiextractivista, anticolonial y antipatriarcal.

Pensamos la Soberanía basada en los cuidados de nuestros cuerpos y territorios, el Trabajo desde una propuesta liberadora sin seguir reproduciendo la opresión y alienación capitalista/patriarcal, sin desigualdades de géneros, comprendiendo también el trabajo reproductivo que asumimos las mujeres como red de sostenimiento del sistema generador de opresión. Las mujeres y diversidades de la CTAA construimos un feminismo de clase, popular, que nutra al movimiento obrero, a las luchas emancipatorias de nuestro pueblo así como nuestras luchas de clase nutren y dan anclaje a nuestras estrategias feministas. Mirarnos desde lo que somos, desde nuestros territorios, nuestras realidades hacia lo que queremos ser. Desde sus comienzos nuestra central se constituyó desde ese principio articulador de la nueva clase trabajadora emergente en los ’90: trabajadorxs con empleo y sin empleo, los distintos tipos de precarización laboral que el neoliberalismo fue creando, lxs trabajadorxs de la economía popular. Cuando dijimos ‘el sindicato está en el barrio’ es cuando salimos a crear nuevas formas de organización en los territorios fortaleciendo la capacidad de decidir de la comunidad, dando forma a nuestra creciente y pujante FeNaT.

Una vez más el movimiento de mujeres y centralmente las mujeres sindicalistas amasando esta idea al calor de los Paros Nacionales de Mujeres. Ampliamos esta construcción viva incorporando a la clase trabajadora a las mujeres y diversidades que realizamos trabajo no pago en los hogares, en los barrios, en las organizaciones: “TRABAJADORAS SOMOS TODAS”. Entendemos que el desafío de nuestra central en este momento histórico es seguir construyendo creativamente nuestra CTAA como cauce de organización y propuestas que no reproduzcan las lógicas alienantes del capitalismo sino que nos encaminen hacia nuestras utopías emancipadoras. Es en esta dirección que las mujeres y diversidades de la CTAA desde los feminismos de clase y populares estamos construyendo disputas de sentido y de poder ampliando los márgenes de la democracia formal, a veces generando incomodidades.

Vivenciamos en nuestro cotidiano militante y aportamos al debate de nuestra central que no hay posibilidad de pensar en otro modelo sin crear nuevas formas de mayor democratización y de construcción de poder popular. La pandemia también dejó en evidencia la debilidad de las instituciones y la crisis del modelo de representación. Profundizar la DEMOCRATIZACIÓN de nuestra CTAA y nuestras organizaciones ES CON NOSOTRAS, ES CON NOSOTRES. No es sólo concretar la paridad y la alternancia en nuestras próximas elecciones y en nuestras organizaciones de base. Debemos estar en todas las instancias de debate y decisión. Es ensayar nuevas instancias creativas de participación de las compañeras y compañeres en cada territorio que garantice la participación real en las listas de aquellas mujeres y personas de las diversidades que lleven adelante las luchas por los derechos de clase y de género en cada una de nuestras organizaciones.

En esta dirección se propone que se concreten mesas de mujeres y diversidades de nuestra central en cada territorio, que propongan compañeras y compañeres de las distintas organizaciones, para formar parte de las nuevas conducciones de las CTAA. En función de federalizar e incorporar todas nuestras organizaciones a la conducción Nacional CEN de nuestra central, se proponga e incorpore una compañera por región en la próxima conducción nacional. Avanzar en relaciones de igualdad y equidad de géneros libres de todo tipo de violencia en nuestra central requiere de cambios estatutarios, culturales y de prácticas concretas en nuestra vida institucional y militante. Proponemos la formación permanente y continua en la Micaela Sindical para todxs lxs candidatxs y dirigentxs de nuestra central y organizaciones de base. Eso nos convoca a un enorme desafío de formación federal, regional y territorial a corto y mediano plazo.

Es imprescindible desarrollar los medios de comunicación y plataformas propias de formación e información con perspectiva de género. Somos la primera central en nuestro país que concretó un protocolo para prevenir y erradicar situaciones de violencia y acoso de género. No puede ser un instrumento formal. Es necesario evaluar su aplicación y su modificación con las experiencias vividas en cada territorio. Se propone también la modificación del nombre de la Secretaría de Igualdad de Oportunidades y Géneros en función de las actuales miradas y la modificación de la ficha de afiliación que incluya a las diversidades de géneros y a los pueblos originarios, coherente con nuestra propuesta plurinacional.

Creemos importante a fin de profundizar la participación y democratización que se concreten reuniones periódicas y continuas, convocando a todas nuestras organizaciones para el debate político y de las estrategias a seguir adelante en todos los niveles de nuestra central así como continuar con los espacios regionales de género que fuimos construyendo en este tiempo, convocando a todas las compañeras y compañeres de nuestras organizaciones locales. La construcción de poder para cambiar la realidad es el otro debate central que tenemos que darnos y debe alcanzar a todxs nuestrxs militantes.

Entendemos que los sujetos políticos se construyen en los conflictos y en el calor de las luchas articulando la fuerza de la nueva clase trabajadora como lo hemos planteado anteriormente. Pensar en formas creativas que desafíen la división sexual del trabajo y de la vida.  Crecer en los sectores privados. Construir el acceso al trabajo de las mujeres y diversidades en los sectores tradicionalmente masculinizados. Articular las luchas en defensa de los territorios, frenar el modelo extractivista. Continuar avanzando en la unidad estratégica con el movimiento feminista y en particular con las trabajadoras y trabajadores. Construcción colectiva, federalismo y unidad. Durante este año hemos realizado encuentros en las diferentes regiones del país con el objetivo de federalizar los debates, construir colectivamente la unidad y la acción. Estos encuentros, giraron en torno a cuatro ejes fundamentales: ə TRABAJO ə VIOLENCIAS ə DEFENSA DE LA VIDA Y DE LOS TERRITORIOS ə DEMOCRATIZACIÓN TRABAJO En este eje se abordaron debates en torno al trabajo digno para la autonomía de las mujeres y las colectivas disidentes. Desocupación y precarización laboral. División sexual del trabajo. Reconocimiento salarial de las tareas de cuidado. El trabajo en el territorio y la participación de mujeres y diversidades en la organización del trabajo. Trabajo cooperativo. Políticas de empleo. Salarios y jubilaciones dignas Cupo laboral travesti-trans-no binaries. Políticas de cuidados. Seguridad Social universal. Adultxs mayores, niñeces, juventudes, personas con discapacidad. Adicciones. Convenios colectivos de trabajo con perspectiva de género. Formación laboral y sindical. Algunos de los principales acuerdos remiten a la caracterización de una situación estructural en la que priman: Precarización: Profundización durante la pandemia de la precarización laboral en mujeres, colectivas disidentes y jóvenes: falta de registro, condiciones insalubres de empleo, alta rotación, subempleo y pluriempleo, bajos salarios. ə Salarios: Salarios por debajo de la línea de pobreza e indigencia, con la permanencia de fuertes brechas de género marcadas por actividades masculinizadas, persistencia del trabajo parcial para sostener tareas de cuidado, y arbitrariedades en las propias liquidaciones. ə Doble jornada: Persistencia de una doble y triple jornada para mujeres 5 y diversidades, donde las tareas de cuidado implican un desgaste extra y un impacto sobre los trabajos a los que accedemos y las condiciones de los mismos.

Se requiere impulsar políticas públicas como: jardines materno-parentales, escuelas de doble jornada, centros de día para personas con discapacidad y adultas y adultos mayores. ə Trabajadoras comunitarias: Exigir el reconocimiento de las tareas de las trabajadoras esenciales (la mayoría mujeres), muchas de ellas sumamente precarizadas, que sostienen los comedores y merenderos en los barrios, que asisten y contienen a las víctimas de violencia, que trabajan las huertas comunitarias, que limpian las plazas y los calles de los barrios, que incluso vacunan a las vecinas y vecinos.  Denunciar la violencia económica que sufren lxs jubilidadxs. Anses y Pami vieron reducidas sus prestaciones. 82% salario vital y móvil para jubiladxs. Incorporar la perspectiva de género a los CCT y estatutos. Abordar la precarización laboral de las empleadas de casas de familia, con fuerte impacto en la salud como consecuencia de la pandemia. ə Exigir la regularización de lxs que trabajan en el Campo y ruralidad. Cupos: Exigir el cumplimiento del 4% del cupo laboral para las personas con discapacidad según el artículo 8 de la ley nº 10592, extender el cupo a los planes y programas estatales y al sector privado; Demandar la plena aplicación de la Ley Nº 14.783 “Diana Sacayán” sobre el cupo laboral para el colectivo trans/travesti en el estado provincial y extender el cupo a los planes y programas estatales y al sector privado; exigir un cupo para mujeres y diversidades en situación de violencia, también en los programas y planes estatales, y estrategias para avanzar en su aplicación en el sector privado.

VIOLENCIAS

En torno a este eje se debatieron: Herramientas para la prevención, abordaje y erradicación de las violencias: Violencia doméstica, laboral, política, institucional. Formación y aplicación del Convenio 190 de la OIT (Organización Internacional del Trabajo) contra la Violencia y el Acoso Laboral. Reforma judicial feminista y democrática. Redes intersindicales a nivel nacional y provincial. El modelo capitalista patriarcal conlleva intrínsecamente violencias estructurales que se manifiestan en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Son violencias que posibilitan ese orden de producción y reproducción de la vida social y que pueden asumir formas descarnadas o más sutiles, que introyectan en los sujetos modos de hacer y sentir (violencia física, sexual, simbólica, psicológica, económica, y política). Estas violencias pueden asumir, a su vez, diferentes modalidades: la institucional, la doméstica, la laboral, reproductiva, mediática y obstétrica. 3415 femicidios y transfemicidios en democracia, una mujer/joven/niña es asesinada cada 30 horas siguen demostrando la gravedad y la ineficacia de las políticas públicas para poner freno a una situación que nos interpela como sociedad.

Frente a esto, algunos de las principales conclusiones a las que arribamos refieren a la necesidad de:  Políticas públicas que enfrenten de manera eficiente la problemática, con presupuestos que garanticen el acceso a la salud sexual y reproductiva, refugios para sobrevivientes de violencias, acompañamiento de víctimas en los procesos judiciales. Declaración de la Emergencia Nacional en Violencia contra las Mujeres y Diversidades con presupuesto acorde al actual estado de situación. Acciones frente a la profundización de las violencias domésticas, recrudecido en este contexto de pandemia, donde las mujeres nos vimos obligadas en muchos casos a convivir todo el tiempo con violentos y agresores mientras nuestras tareas de cuidado se multiplicaban en cantidad y tiempo. Cumplimiento de leyes conquistadas con la lucha, la implementación efectiva e inmediata de la ILE, IVE y ESI y Parto Respetado o Parto Humanizado en todo el territorio Nacional. Acompañamiento real para personas disidentes en aspectos que les permitan una mayor inserción social y laboral.  Una Reforma Judicial Transfeminista ya que la justicia atraviesa desde las situaciones habitacionales (desalojos violentos), hasta la judicialización de compañeras/es/os ante las medidas de fuerza, pasando por los actos de violencia laboral naturalizados por los propios juzgados, la violencia hacia las mujeres y las diversidades, los femicidios y transfemicidios, cuyos procesos son revictimizantes y se extienden de modo desmedido.  Visualizar a los medios hegemónicos de comunicación como parte central de la producción y reproducción de las violencias. Omiten lo que nos sucede y si publican sobre nosotres no dejan de ser en el marco de la estigmatización y la misoginia.  Accionar sobre la violencia laboral: Implementación del convenio 190 y recomendación 206 de la OIT, con ámbitos de trabajo libre de violencias y acosos, con protección social y condiciones ambientales adecuadas; licencias por violencia de género; formación para la juventud para detectar violencia/ acoso en la búsqueda de empleo; incorporar el tema en los estatutos y los CCT.  Las mujeres y las diversidades también somos sujetas de violencias en el ámbito sindical, es por eso que se requiere: formación en violencia de género a lxs dirigentes del gremio, garantizar el cumplimiento del protocolo de violencia de género de la CTAA y redactar protocolos similares para cada una de las organizaciones que componen la central.  Crear un observatorio de violencia de género en el ámbito laboral, compuesto por distintos actores y que seamos parte como central.  Desarrollar talleres de capacitación y formación en materia legal para asesorar a víctimas que sufren violencia de género por funcionarios públicos (comisarías, línea 144) pero también para trabajadores y referentes sindicales. En este sentido es importante potenciar el trabajo que vienen desarrollando las promotoras de Género. Implementación efectiva de la Ley Micaela.

Además nos pronunciamos por la aparición con vida de Tehuel! Aparición con vida de Guadalupe! DEFENSA DE LA VIDA Y DE LOS TERRITORIOS En torno a este eje se debatieron temas cómo: aportes a la construcción de un proyecto centrado en la vida. Soberanía sobre nuestros territorios, sobre los ríos.

Modelo productivo en la región. Soberanía Alimentaria. Campaña contra las fumigaciones y el agronegocio. Ley de Humedales. Extractivismoy destrucción de los territorios. Implementación efectiva de la ley 27.610 de Interrupción Voluntaria del Embarazo y de la ESI en todas las escuelas del país. A partir de estos ejes algunas de las principales conclusiones a las que arribamos refieren a la necesidad de: a) Cuidar el planeta y exigir políticas públicas que aborden el cambio climático viendo esto como esencial para el sostenimiento de la vida. b) Limitar el extractivismo. Ante un modelo capitalista neoliberal extractivista ecocida de la mano de la mega minería a cielo abierto, la minería evaporítica de litio, el agronegocios que pone en vilo la vida de nuestras comunidades, las mujeres somos parte fundamental y primera línea de combate y cada vez más perseguidas y judicializadas desde hace décadas en cada territorio en lucha por el agua, la tierra, los bienes comunes pilares de la soberanía alimentaria real. c) Impulsar desde nuestra central una Campaña Nacional en Defensa del Agua y de nuestros Territorios.  d)  Accionar en conjunto con las comunidades y los Pueblos Originarios, teniendo en cuenta sus conocimientos ancestrales, su lucha por el territorio, por el agua, contra el extractivismo, por la vida. Esto impulsa el camino hacia una Central Plurinacional. En este sentido hacemos llegar nuestro apoyo al pueblo mapuche y a todos los pueblos originarios que están en lucha por la reparación histórica de su territorio. Por el derecho a la autodeterminación. e) Continuar peleando por la Soberanía Alimentaria. Hay muchas hectáreas dedicadas al monocultivo (algodón, soja) que utilizan agroquímicos, semilla transgénica, con un efecto directo en la producción de alimentos que en general está a cargo de las mujeres (semilla, agua, tierra). f) Autogestionar los recursos y la tierra. Producción de plantas naturales, utilización de la medicina ancestral de remedios naturales, etc. Al mismo tiempo, asignar terrenos fiscales a grupos de mujeres que cultiven su propio alimento para su propio consumo. Fomentar la constitución de cooperativas.

DEMOCRATIZACIÓN

En torno a este eje se debatieron diferentes temas referidos a lograr la plena participación en igualdad y equidad de género, la paridad en los cargos, repensar nuevas formas organizativas en nuestra CTAA que aporten a la inclusión de lxs jóvenes, mujeres, diversidades, pueblos originarios y nuevas organizaciones. Finalmente avanzar en campañas de sensibilización y formación en Micaela Sindical y abordar los debates hacia una central feminista y plurinacional. Las agendas de los movimientos feministas irrumpieron fuertemente en todos los espacios. Muchas de las reivindicaciones que son parte de esa agenda se construyeron en las asambleas y en los espacios territoriales promovidos por nuestra central. En este sentido, las principales conclusiones a las que arribamos refieren a la necesidad de:  Seguir democratizando la CTAA, generando las condiciones para la participación real y concreta de las mujeres y las diversidades en todos los espacios, en particular en los  espacios de conducción. No solo se trata de paridad numérica sino de la distribución de los espacios, en la discusión de los presupuestos y en las prácticas políticas dentro de las organizaciones que forman parte de la central. Para ello debemos avanzar en la modificación de los Estatutos para limitar la cantidad de períodos de conducción y establecer no solo la paridad sino también la alternancia.  Transformar la Central en conjunto con los compañeros.

Por eso es urgente la formación en la ley Micaela Sindical como camino a nuevas formas de organización donde haya una paridad real de voces y opiniones.  Desarmar los obstáculos que las mujeres tenemos para alcanzar cargos de mayor jerarquía en el sindicato tales como: dificultades para acceder a los trabajos; dificultades para sindicalizarnos (internas y externas); dificultades para hacer compatible los trabajos de cuidados/el trabajo remunerado/ la militancia; machismo dentro del sindicato (se reproduce la división sexual del trabajo en el sindicato ).  Avanzar en la formación. Crear espacios de formación regional permanente para reflexionar sobre los procesos históricos y actuales de lucha por la eliminación de las desigualdades y violencias. Mesas de diálogo y ámbitos de encuentro donde seguir profundizando no solo la Central que queremos sino poder unificar metodológica e ideológicamente los debates en torno a la construcción transversal integral feminista y clasista para generar ámbitos saludables en donde nos interrelacionamos.

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