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A veinte años del FRENAPO: Ajuste o Democracia

por Juan Carlos Giuliani

veinte años de la Consulta Popular convocada por el Frente Nacional contra la Pobreza (FRENAPO), es justo y necesario reivindicar esa gesta que significa uno de los puntos más altos de acumulación de poder popular en la agonía de la resistencia y cuando asomaba un nuevo tiempo de esperanza colectiva.
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El 11 de septiembre partieron desde el Congreso de la Nación -el mismo día en que cayeron las Torres Gemelas en Nueva York- siete columnas para iniciar desde distintos lugares de nuestro país caravanas que recorrieron pueblos y ciudades y culminaron el 21 del mismo mes en Plaza de Mayo. El objetivo fue difundir la Consulta Popular y los argumentos de la propuesta.

Frente a las políticas del Gobierno Nacional que significaban más ajuste en el marco de la Ley de Déficit Cero y el Compromiso Fiscal -firmado según las directivas del FMI- que implicaba el congelamiento durante cinco años del mal llamado gasto social, el FRENAPO impulsó la Consulta Popular los días 14, 15, 16 y 17 de diciembre.

Horas después que más de tres millones de argentinos se expresaran en las urnas, sobrevinieron las históricas jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, cuando el pueblo hundió el canto del cisne del régimen neoliberal encarnado por el Gobierno de De la Rúa y Cavallo.

La propuesta plebiscitada por el FRENAPO de establecer un Seguro de Empleo y Formación de 380 pesos mensuales para cada jefa o jefe de hogar desocupado; una Asignación Universal de 60 pesos por mes por cada hija o hijo de hasta 18 años; y otra de 150 pesos para los mayores de 65 años que no percibieran jubilación ni pensión constituye, con seguridad, un hito en el bagaje doctrinario de la clase trabajadora argentina.

Junto a los programas de La Falda (1957) y Huerta Grande (1962), al Programa del 1º de Mayo de 1968 de la CGT de los Argentinos, a los 26 puntos de la CGT de Ubaldini y la Constituyente Social, la Consulta Popular realizada entre el 14 y el 17 de diciembre de 2001 configura la iniciativa más ambiciosa del campo popular en los últimos años. Propuesta que, entre otras cuestiones, tuvo la virtud de poner negro sobre blanco un dilema de hierro: Ajuste o democracia.

Fortalezas y debilidades

Fuimos capaces de convocar a la Consulta Popular frente a la inacción del poder político. De acertar en una propuesta con la que se identificó la mayorí­a de la población. De consignar de dónde saldrían los recursos para sostener el shock redistributivo. De construir un entramado organizativo que extendió territorialmente la iniciativa hasta llevarla al último rincón de la geografía nacional. De promover una masiva movilización federal y multisectorial. Esa fortaleza alcanzó para plantar una alternativa al discurso hegemónico, pero fue impotente para conducir y encausar la bronca popular.

Fue tan fuerte el impacto de la consulta del FRENAPO en el imaginario colectivo, que cuando el bloque de poder dominante ungía a Duhalde como Presidente en su intento por reconducir la crisis de gobernabilidad del sistema, éste no dudó en echar mano de esa herramienta, desfigurarla y convertirla en los planes jefas y jefes de hogar de 150 pesos que se extendieron en el tiempo. En la actualidad existen 141 programas distribuidos principalmente por el Ministerio de Desarrollo Social, el Ministerio de Trabajo y la ANSES.

De ese modo desactivó la protesta social, estableció el nuevo Salario Mí­nimo en la Argentina pos devaluación y rearmó una monumental red de clientelismo polí­tico, lo cual ha determinado la carencia de políticas sociales universales y la continuidad de las polí­ticas focalizadas que sustentan este perverso asistencialismo social.

A dos décadas de esos acontecimientos, hoy en día se requiere más que nunca de la movilización, unidad y organización popular para discutir las urgencias del hambre y la pobreza. Con casi un cincuenta por ciento de la población bajo la línea de pobreza resulta imperativo impulsar políticas públicas activas para terminar con el hambre y comenzar a pagar la monumental Deuda Interna con nuestro pueblo antes que seguir “honrando” las estafas del FMI y la usura internacional.

A veinte años del FRENAPO, evocar esa experiencia de masas implica un valioso aporte al proceso de construcción de un poder social en capacidad de discutir la distribución de la riqueza y la asignación de los recursos en nuestra Patria.

Vale la pena recordarlo: La Consulta se realizó en mesas ubicadas en la ví­a pública, en lugares de trabajo, en locales sindicales y en distintas instituciones. Pese a la falta de infraestructura, de publicidad, de recursos económicos y la escasa difusión que tuvo en los medios de comunicación, la propuesta optativa del FRENAPO consiguió más votos que el Gobierno de la Alianza en las elecciones legislativas obligatorias del 14 de octubre de 2001.

Al cabo de casi treinta y ocho años de una democracia asintomática que se niega a abrir los canales de participación popular, de habilitar los mecanismos de consulta a la ciudadanía y, mucho menos, a plebiscitar sus políticas, queda una certeza: El futuro está en nuestras manos.

La madurez de los actores sociales para protagonizar la nueva etapa política, la percepción de que el pueblo demanda mucho más de lo que le ofrecen sus dirigentes y el convencimiento que desde arriba sólo se puede hacer un hueco, corporizan el compromiso de asumir, sin beneficio de inventario, la historia de entrega y militancia de los trabajadores y el pueblo para volver a ser artífices de nuestro propio destino.

 

Fuente: http://ctaacordoba.org

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