Paramos porque seguimos cobrando menos: mientras la inflación avanza al 3,4%, el gobierno impuso una recomposición salarial del 1,7%, profundizando una pérdida que deteriora nuestras condiciones de vida y trabajo.
Paramos porque Milei continúa dilatando la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, incumple sus obligaciones y evade las respuestas estructurales que resolverían el conflicto.
Paramos porque persiste el desfinanciamiento de las universidades nacionales: menos recursos, salarios de pobreza, mayor precarización docente y miles de estudiantes que ven obstaculizado —cuando no directamente cercenado— su derecho a estudiar.
Paramos porque no hay “continuidad pedagógica” posible sobre la base de salarios degradados, sobrecarga laboral y vaciamiento presupuestario. Enseñar no puede ser sinónimo de precariedad.
Paramos porque defender la Universidad Pública es defender el futuro, la producción de conocimiento, el derecho social a la educación y la autonomía universitaria frente a cualquier intento de disciplinamiento.
Por eso, hoy más que nunca, necesitamos masificar el paro de esta semana, fortalecer las acciones de visibilización y llegar con más organización y más fuerza a la Marcha Federal Universitaria del 12 de mayo.
Quien quiera oír, que oiga: sin salarios dignos, sin presupuesto y sin cumplimiento de la ley, no hay normalidad posible. Hay conflicto. Y hay lucha.




