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CONADU Histórica: A 60 años de la noche de los bastones largos

Comunicado de la federación a 60 años del ataque de la dictadura de Onganía a la universidad pública.
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Cada 29 de julio recordamos uno de los episodios más oscuros de la historia de la universidad argentina. En 1966, la dictadura de Juan Carlos Onganía irrumpió con violencia en las facultades de la Universidad de Buenos Aires para imponer el silencio allí donde florecían el pensamiento crítico, la investigación y el debate.

La Noche de los Bastones Largos dejó cientos de personas detenidas, docentes y estudiantes golpeados, laboratorios destruidos y una generación de científicas y científicos obligada al exilio. No fue un exceso represivo: fue una decisión política destinada a disciplinar a la universidad y a quebrar su autonomía.

Aquella noche los bastones buscaron imponer el miedo. Hoy los ataques adoptan otras formas. Se intenta desacreditar a la universidad pública, poner en duda el valor del conocimiento, desfinanciar la investigación y presentar el pensamiento crítico como si fuera adoctrinamiento. Cambian los métodos, pero el objetivo sigue siendo el mismo: una universidad obediente, sin debate, sin producción de conocimiento y sin capacidad de cuestionar el poder.

Por eso, recordar la Noche de los Bastones Largos no es un ejercicio de memoria aislado. Es defender la autonomía universitaria, la libertad de cátedra, la investigación científica, la extensión, el derecho a organizarse y a expresar ideas diversas en una universidad abierta a toda la sociedad.

Porque la universidad pública no adoctrina: enseña a pensar, a discutir, a producir conocimiento y a construir una sociedad más democrática e igualitaria.

A 60 años de aquella noche, seguimos sosteniendo las mismas banderas: una universidad pública, gratuita, laica, de calidad, al servicio del pueblo, con salarios dignos para quienes la hacen posible y libre de cualquier intento de disciplinamiento. La historia nos enseñó que los ataques pueden cambiar de forma, pero también que la defensa de la universidad siempre encuentra una comunidad organizada para resistir.

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