La OIT, como Agencia de las Naciones Unidas, regula y supervisa las normas internacionales del trabajo mediante un diálogo social tripartito entre gobiernos, empleadores y trabajadores. En este marco, tuvimos la oportunidad de dialogar con el coordinador de estas actividades, el secretario Administrativo de la Central, Daniel Jorajuría.
-¿Cuáles son tus primeras reflexiones sobre la 113ª Conferencia de la OIT?
Fueron 15 días intensos, desarrollados en un contexto desafiante: un mundo marcado por conflictos bélicos y comerciales, democracias en riesgo por la llegada al poder de regímenes neofascistas y de ultraderecha, y una creciente precarización de las condiciones laborales. Estas circunstancias, junto con las presiones financieras que afectan el funcionamiento de la OIT, tuvieron un gran impacto en la Conferencia.
-¿Cómo estuvo integrada nuestra delegación?
Nuestra delegación estuvo encabezada por nuestro secretario General, Hugo Godoy, quien viajó especialmente para participar en el acto sobre Argentina, donde fue uno de los oradores y denunció las agresiones del gobierno argentino a los trabajadores.
Durante la primera semana, los principales dirigentes de ATE formaron parte de la delegación. Rody Aguiar, secretario General de ATE, intervino en la Asamblea General en representación de la CLATE y ATE, advirtiendo que, «la democracia argentina está en peligro». Mercedes Cabeza, secretaria Adjunta de ATE, asumió responsabilidades en la Comisión de Informalidad, dando voz a los trabajadores del sector público y denunciando la precarización del sector. También estuvo presente nuestro secretario de Finanzas, Jorge Castro, quien participó en la Comisión sobre Trabajo de Plataformas.
En la segunda semana se sumó Arturo Quiñoa, Secretario General de la APJBO y Vicepresidente de la WOW, quien, en la Asamblea General, habló en nombre de la organización mundial y expresó: «Los dirigentes sindicales deben recuperar el protagonismo ante la crisis mundial».
-¿Que logros hubo en la conferencia?
Logros muy importantes: Luego de 2 años de trabajo se aprobó un Convenio (192) y una Recomendación (209) para la Protección de los Trabajadores ante Los Riegos Biológicos en su entorno laboral. Y también ante pandemias como el Covid-19 y los impactos del cambio climático.
Es la primera norma de OIT que aborda este tema y nuestro desafió a partir de ahora es la Adecuación de la Legislación Nacional.
Aquí tengo que destacar el trabajo de nuestro equipo (Ramiro Fernández, «Beto» Galeano y Magali Arocena, quien nos representó de forma online en la Conferencia)
El segundo logro de avance normativo se dio en la comisión sobre el trabajo de plataforma donde nos represento el compañero Jorge Castro. Esta Comisión adoptó por votación la construcción de un Convenio y de una Recomendación .
Es importante destacar la resistencia de los gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido, así como de los empleadores, liderados por la lobista y vocera de Uber EE.UU. Frente a esta oposición, tuvimos que forzar una votación para aprobar la propuesta, recibiendo el apoyo de los gobiernos de México, Uruguay y todos los países africanos.
En esta lucha está en juego el futuro del trabajo, frente al avance de una economía innovadora y digital. Los trabajadores no nos oponemos a la transformación ni al crecimiento económico, pero rechazamos la mercantilización del trabajo y la explotación. La dignidad de los trabajadores de plataformas, ya sea que ha pedidos como Uber y Rappi o en trabajos a distancia, debe ser reconocida. Además, logramos avances en temas clave, como el «acceso a la información y los algoritmos», lo que implica que las empresas deben ser transparentes y rendir cuentas, especialmente cuando controlan y sancionan a los trabajadores.
Este ha sido un triunfo de los derechos humanos y la dignidad de los trabajadores, no de la codicia. Dimos un rotundo «sí» al progreso económico con justicia social.
-¿Cuál fue tu responsabilidad en la conferencia?
Tuve el honor de participar en la Comisión de Aplicación de Normas, una de las comisiones políticas más importantes, que evalúa las situaciones de los países en relación con las normas internacionales del trabajo. De los 24 casos tratados, destacaron los de América Latina: Ecuador, Honduras, Bolivia, Nicaragua y Panamá.
Ecuador fue señalado por violaciones a la libertad sindical y la negociación colectiva (Convenios 87 y 98), pero las conclusiones fueron débiles debido a que el representante de los trabajadores se mostró favorable al gobierno. Nicaragua no presentó conclusiones por la falta de delegación, mientras que Bolivia fue cuestionada por el uso de asbesto (Convenios 162 y 167). Honduras, por su parte, fue acusada de violaciones al Convenio 87 sobre libertad sindical.
El caso de Honduras fue particularmente sorprendente, considerando que es un país que ha avanzado hacia la democracia después de 12 años de dictadura. A esto se sumó la defensa de los trabajadores de Panamá, quienes enfrentan una situación muy difícil, marcada por la persecución y detención de dirigentes, el bloqueo de los aportes sindicales y la represión de la protesta. En esta ocasión, tuvimos el honor de representar a las tres centrales sindicales argentinas y a las centrales de Brasil en defensa de los trabajadores panameños.
En el último día de la conferencia se sancionó a Bielorrusia por violaciones a la libertad sindical y a las libertades civiles.
Quiero resaltar el apoyo técnico brindado por el Dr. Javier Izaguirre desde Buenos Aires en cada uno de estos casos. Además, no quiero dejar de reconocer a la Secretaría Internacional, dirigida por nuestro secretario Adolfo «Fito» Aguirre, y a todo su equipo, que coordina nuestro trabajo con la CSA, la CSI y la OIT.
Por último, quiero mencionar las numerosas reuniones bilaterales que se realizaron en Ginebra durante la conferencia, en las que tuvimos la oportunidad de dialogar con representantes gubernamentales, incluido el Ministro de Trabajo de Uruguay y de Brasil, quienes nos expresaron su preocupación por el fallo judicial que proscribe de la vida política a la expresidenta Cristina Fernández, y nos transmitieron su solidaridad.