Expresamos nuestro apoyo a las organizaciones sindicales, sociales y políticas haitianas, nucleadas en el Acuerdo de Montana que han presentado su propia hoja de ruta para la estabilización del país mediante una salida política de la crisis.
La población se encuentra asediada por la violencia de pandillas y grupos paramilitares que han explotado años de crisis sociales, económica e institucional, y por el autoritarismo del gobierno encabezado por Ariel Henry. Incapaces de legitimar su liderazgo tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, las élites haitianas confían en que las armas de una fuerza extranjera les permitirían mantener en pie un gobierno que no logran sostener por la vía democrática. Sin embargo, como demostró la triste experiencia de la MINUSTAH (2004-2017), la última fuerza “de paz” desplegada en el país, una ocupación militar extranjera puede hacer poco para remediar los profundos problemas sociales, económicos e institucionales del país. Esta violación a la soberanía del país solo servirá para atropellar la voz de los movimientos populares que día a día enfrentan la violencia criminal y gubernamental, y que aspiran a una salida consensuada que abra camino a políticas que representen los intereses y opiniones de su pueblo.
El pueblo haitiano ocupa un lugar especial en la historia de nuestro continente que no siempre es reconocido debidamente. La nación haitiana fue la primera en protagonizar una rebelión de esclavos que logró independizarse exitosamente del dominio colonial. Luego de eso, sus líderes no dudaron en prestar apoyo a otros movimientos independentistas latinoamericanos. A los ojos de la historia, nuestra región tiene una deuda de solidaridad con este pueblo hermano.
Desde CTA repudiamos esta nueva misión de ocupación extranjera de Haití, y expresamos nuestra solidaridad con el pueblo haitiano y sus organizaciones en favor de una solución soberana, consensuada y verdaderamente democrática a los desafíos que hoy enfrentan.
¡No a la ocupación extranjera de Haití, sí a una solución política y soberana de la crisis!