CTA

No, no nos parecemos

por Ricardo Peidro

El secretario General de la CTAA y Adjunto del sindicato de visitadores médicos AAPM de la RA, retoma las declaraciones del Jefe de Gabinete Santiago Cafiero en su informe al Senado y remarca el compromiso histórico de los agentes de propaganda médica con la salud colectiva.
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Desde la Asociación Agentes de Propaganda Médica de la República Argentina reivindicamos al más grande sanitarista y Ministro de Salud, Ramón Carrillo, que ya en el año 1947 nos dio un lugar destacado dentro de la salud pública y colectiva. Fue un reconocimiento muy importante a aquellos compañeros que un tiempo antes habían conformado nuestro sindicato.

Incluso, en la historia más reciente, fue el gobernador Antonio Cafiero quien, siguiendo la línea histórica del Dr. Carrillo, promulgó la ley que había sido aprobada por la legislatura de la Provincia de Buenos Aires, y promovida por nuestro sindicato, que nos seguía dando un lugar destacado dentro de la salud colectiva alejándonos de esa pretensión de la industria de que seamos simplemente agentes de marketing.

Dicha ley defiende la promoción ética del medicamento con información veraz y científica y tuvo una feroz oposición de las patronales de la industria farmacéutica que incluso llegó a la Corte Suprema de la Provincia para intentar declararla inconstitucional. Leyes de las mismas características, antes y después de la sanción de la ley de Buenos Aires, fueron aprobadas por las legislaturas provinciales de todo el país. No son leyes laborales, sino que fueron firmadas y promovidas tanto por nuestro gremio como por los ministerios y secretarías de salud de todas las provincias.

Más allá de estos dos momentos históricos que relatamos, podemos decir que hasta su sanción, cada decreto o ley que regulaba nuestra actividad y que ponía límites a la industria farmacéutica, fueron derogados por los gobiernos dictatoriales.

Nuestros compañeros y compañeras, a lo largo de la historia, participaron en todas las luchas por la democracia, por los derechos de los trabajadores y trabajadoras y por ello fueron perseguidos.

Participamos en experiencias a lo largo de la historia, como la CGT de los Argentinos. Fuimos parte de la resistencia a la dictadura y al  terrorismo de Estado que pagamos con la desaparición de 12 compañeros que pelearon en todos los frentes. Muchos de nosotros, durante la dictadura, padecimos la persecución, el exilio, la cárcel, transitamos por los campos de concentración de esa dictadura cívico militar.

Fueron nuestros compañeros y compañeras quienes ante el avance del neoliberalismo en la década del ’90 (cuando quedaban afuera miles de trabajadores de todo el país y el sindicalismo tradicional no podía asumir su representación) decidimos formar parte de la fundación de un nuevo modelo sindical a través de la CTA.

Fuimos uno de los únicos sindicatos que en los cuatro años del gobierno de Macri no firmó paritarias, precisamente por no querer renunciar a derechos fundamentales. La industria pretendía que violáramos estas leyes, porque les ponen límites. Pero los visitadores médicos resistimos en la defensa de la salud colectiva y de los derechos laborales.

Fuimos parte de los paros, movilizaciones que llevaron a la derrota electoral de la experiencia de cuatro años del más crudo modelo neoliberal.

Esta es nuestra historia: somos los que denunciamos a la industria farmacéutica desde las mismas fauces del león. Sufrimos persecuciones, pérdidas de fuentes de trabajo cuando nadie le ponía límites a la industria farmacéutica, ni desde los gobiernos ni desde ningún sector.

Y nuestra denuncia nunca se limitó a las avanzadas contra los derechos de los trabajadores y trabajadoras, sino también cuando sus intereses lucrativos se superpusieron a la salud colectiva.

Por todo esto, le decimos al compañero Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, que no nos parecemos a ellos. Quizá no haya sido su intención comparar a los trabajadores con el sector que en esta pandemia se ha parado en las antípodas de los intereses de nuestro pueblo y la clase trabajadora, actuando como lobistas de un laboratorio con clave exclusivamente electoral.

No hay comparación posible porque tenemos la certeza de que nunca ninguna compañera ni compañero de nuestro gremio se pondría al servicio de una estrategia que va en línea directa contra la salud colectiva y la vida de nuestro pueblo.

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