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Los trabajadores tenemos Memoria, estamos por la Verdad y luchamos por la Justicia

por Mariano Cuenca

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La reducción de aportes patronales para las empresas del norte grande argentino es una medida justa y necesaria tomada por el Gobierno nacional que beneficia a las economías de nuestra históricamente postergada región.

Sin embargo, estas medidas acertadas deberían acompañarse con otras que beneficien también a los trabajadores en actividad, a los despedidos que dejó el vendaval macrista y a los jubilados de todos los rubros.

En el caso de los trabajadores azucareros concentrados en su inmensa mayoría en el norte de nuestro país, que las patronales paguen menos no resuelve en nada la grave situación que atravesamos en los últimos años, porque el virus que afecta hoy a la humanidad entera tuvo para nosotros un precedente nefasto: el tendal de miles de despedidos librados a su previsible mala suerte durante la gestión neoliberal de “Juntos por el tipo de Cambio”.

Poblaciones arrasadas por la miseria y el hambre derivados de la desocupación, familias destruidas económicamente, pequeños comerciantes arruinados por la ausencia de clientes habituales que de un día para el otro quedaron sin salario y, como en nuestro caso, en el ingenio salteño San Isidro, privados incluso de las indemnizaciones que debieron pagar y no pagaron los patrones que produjeron los despidos sin causa ni motivo mientras las autoridades de entonces miraban impávidas cómo se gestaba una catástrofe social en muchas localidades del departamento de General Guemes sin consecuencias económicas ni penales para los gestores de tanta desgracia ajena.

Y como frutilla podrida de ese postre envenenado, la persecución a los dirigentes gremiales azucareros y el desconocimiento a nuestra organización sindical se hizo tan natural como las causas armadas contra dirigentes y militantes sindicales, sociales y políticos populares en toda la Argentina.

Por esos motivos decidimos no bajar los brazos y continuar con esta lucha desigual entre millonarios inescrupulosos que mantienen y alimentan cuentas off shore en paraísos fiscales extranjeros que hoy pagan menos aportes patronales, y trabajadores con sus derechos sindicales conculcados, despedidos sin justicia y condenados a la miseria.

Si las medidas mencionadas sobre la reducción de aportes se convierten en un crecimiento exponencial inmediato de las fuentes de trabajo en la industria azucarera, cosa que dudamos por los antecedentes de sus beneficiarios, bienvenidas sean. Pero insistimos en que tienen que ser acompañadas por medidas de reparación a los miles que padecieron y aún padecen los efectos de ese virus llamado injusticia social y fueron privados de sus más elementales derechos.

La Argentina no puede ponerse de pie parada sobre una sola pierna y nosotros los trabajadores hemos demostrado a lo largo de la historia que somos capaces de construir la Patria justa, libre, soberana e inclusiva que todos merecemos.

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