Bajo el lema “Organizar para un futuro justo”, se celebró en la ciudad australiana de Sidney el 4º Congreso de la IndustriALL, la federación global que agrupa a más de 50 millones de trabajadores y trabajadoras industriales de 140 países. Durante el encuentro se definieron las líneas de acción para el período 2025-2029, en un contexto mundial marcado por la concentración del poder económico, el avance tecnológico y los desafíos del cambio climático.
El congreso sirvió como plataforma para fortalecer el Plan de Acción Global, centrado en promover los derechos laborales, la transición justa hacia una economía sostenible y la igualdad de género en los sectores industriales. Se discutió también el impacto de las nuevas tecnologías sobre el empleo y la necesidad de formación y reconversión laboral ante los cambios productivos.
La presidenta de IG Metall, ChristianeBenner, fue elegida como la nueva presidenta de IndustriALL para los próximos cuatro años.
Voces de América Latina
La delegación de la Coordinación Nacional de Trabajadores/as de la Industria (CNTI-CTA) estuvo integrada por Alejandra Angriman, secretaria gremial de la CTA y coordinadora de formación de la CNTI, y por Tiara Amigorena, de Astilleros Río Santiago y Juventud de la CNTI. Ambas llevaron a Sídney la voz del sindicalismo de Nuestra América, comprometido con la defensa de la soberanía popular y los derechos de los pueblos frente al poder corporativo transnacional.
Durante su intervención, Angriman advirtió sobre el avance del poder de las grandes corporaciones: “Las transnacionales están acumulando una riqueza y un poder sin precedentes. Infiltran Estados y organizaciones internacionales, imponen agendas políticas y culturales, y utilizan la violencia y la cooptación donde encuentran resistencia. Desmantelan la democracia con el barniz del mercado”.
La dirigenta llamó a “desmercantilizar la vida y la política” y a fortalecer horizontes emancipadores desde la organización popular: “Confrontar el poder corporativo es condición indispensable para construir alternativas que prioricen la vida sobre el capital”, sostuvo.
Denunció Angrimanque “las estructuras estatales están al servicio de las élites empresariales”, por lo que “nos enfrentamos a una fuerte ofensiva de las fuerzas de extrema derecha articuladas al autoritarismo de mercado que caracteriza el neoliberalismo”.
Por su parte, Tiara Amigorena, en representación de las juventudes sindicales de la CNTI, sostuvo la necesidad de incluir a los trabajadores informales y tercerizados en las estructuras sindicales: “Las leyes que se aprueben hoy afectarán a las generaciones futuras. Es tiempo de unir fuerzas y luchar juntos por los derechos de la clase trabajadora”.
“La lucha por la igualdad y los derechos de los trabajadores jóvenes comienza incluyendo a quienes tienen empleos informales o tercerizados. Es necesario que estos compañeros sean parte de las negociaciones colectivas y de la protección sindical”, afirmó.
Amigorena también alertó sobre las reformas laborales impulsadas por gobiernos de ultraderecha en distintas partes del mundo, que buscan debilitar los derechos conquistados: “Las leyes que se aprueben hoy afectarán a las generaciones futuras. Debemos usar los recursos de los movimientos sindicales para luchar contra ellas. Los jóvenes cuentan con nosotros, y debemos cumplir. Es tiempo de unir fuerzas y luchar juntos por los derechos de la clase trabajadora”.
Nueva etapa
El congreso también eligió a Soledad Calle, de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM-CGT), y a Maicon Vasconcelos da Silva, de la Confederación de Metalúrgicos de Brasil (CNM-CUT), organizaciones aliadas de la CNTI, en la vicepresidencia rotativa de IndustriALL para América Latina y el Caribe.
En su discurso, Calle subrayó que la disputa central de esta época es “responsabilizar al capital”, entendiendo esa consigna no como una cuestión moral, sino como una batalla de poder entre trabajo y capital. “El capital global sin fronteras fue el gran triunfador de la globalización, mientras los trabajadores seguimos anclados a las legislaciones nacionales. Nuestra tarea es reconstruir poder colectivo a la misma escala en la que el capital actúa”, dijo.
“Si el capital puede monitorear sus activos en segundos en cualquier parte del mundo, los trabajadores también debemos construir plataformas inteligentes que nos permitan articular nuestras luchas globales”, sostuvo, y agregó: “El futuro industrial no debe construirse sobre la desigualdad. Responsabilizar al capital es también exigir justicia en la distribución global del trabajo”.
El 4º Congreso de IndustriALL concluyó con un llamado a la unidad, la organización y la solidaridad internacionalista. En tiempos de crisis democrática, precarización y ofensiva de la extrema derecha, las delegaciones coincidieron en que el sindicalismo del siglo XXI debe ser global, feminista, juvenil, ambiental y profundamente democrático.
El desafío, como lo sintetizó una de las oradoras, es “transformar la información en poder y la solidaridad en estrategia”.


