La historia se había iniciado en diciembre de 1991 con el Grito de Burzaco, una convocatoria de más de 100 representantes de sindicatos y agrupaciones sindicales para dar forma a una organización sindical de nuevo tipo.
En noviembre del año siguiente la propuesta se concretó en el Parque Sarmiento de la ciudad de Buenos Aires con la realización de un encuentro nacional con la presencia de más de 2.000 delegados de todo el país que dieron nacimiento al Congreso de Trabajadores Argentino (CTA).
Luego vinieron el millón de firmas por los jubilados, la inolvidable Marcha Federal, las primeras elecciones internas y la convocatoria a un multitudinario Congreso Nacional que daría pie a la Central de Trabajadores y Trabajadoras de la Argentina (CTA), encabezada por Víctor De Gennaro y Marta Maffei.
El documento final, aprobado por más de 5.000 compañeros y compañeras, señalaba la necesidad de “organizar la fuerza propia y la unidad del movimiento obrero” bajo el lema “Por una Argentina para todos”.
Un año después, mediante la Resolución Nº 325/97 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, se aprobaba la inscripción gremial de la nueva Central que rompía con décadas de Unicato Sindical.
Se cumplen, en síntesis, 30 años de autonomía sindical con respecto al Estado, los patrones y los partidos políticos con democracia interna y apertura a las otras organizaciones que expresen las múltiples demandas de los sectores populares. Tal cual se esbozó en Burzaco, se concretó en el Luna Park y aún guía sus pasos.