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Se proyectó el documental “El evangelio de la revolución”, de François-Xavier Drouet

La actividad estuvo organizada por la CTA Autónoma conjuntamente con ATE Cultura, la Sala Nora Cortiñas y la Mesa Ecuménica por los Derechos Humanos.
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El documental “El evangelio de la revolución”, de François-Xavier Drouet explora el papel que desempeñó la fe cristiana en los procesos de lucha por la justicia social durante la segunda mitad del siglo XX en América Latina. Pone la mirada sobre la relación entre religión, política y compromiso ético, mostrando cómo determinados sectores de la Iglesia interpretaron el Evangelio como un llamado a la transformación de las estructuras sociales prestando especial atención a la teología de la liberación.

El trabajo, que cuenta con un archivo inédito, propone una profunda reflexión sobre la relación entre el cristianismo y los movimientos revolucionarios en América Latina centrándose en cuatro países: Nicaragua, El Salvador, Brasil y México (Chiapas). Combina testimonios de sacerdotes, dirigentes, catequistas y animadoras de comunidades de base con imágenes de archivo.

De este modo, militantes sociales, sindicales y de distintos credos compartieron un momento de reflexión sobre nuestro pasado reciente y la estela que dejó en nuestros días esa práctica de fe y compromiso político: cristianos y cristianas que entendieron que la opción por las y los pobres no es un gesto piadoso sino una práctica política, una encarnación. Que ver hoy a esas militancias sentadas juntas frente a esas imágenes de archivo es una señal de que aquella intuición sigue viva en nuestro presente.

El debate posterior confirmó lo que la pantalla había anunciado: la fe, cuando es honesta, no puede desentenderse de la lucha del pueblo. En tiempos donde el poder pretende separar la espiritualidad de lo político y el avance de los fundamentalismos religiosos, recordar a quienes en Centroamérica, México y Brasil pagaron con su vida la fidelidad al Evangelio es también un llamado a nuestra propia coherencia. Su sangre y su testimonio siguen siendo semilla para quienes hoy, en la Argentina que resiste el ajuste y la crueldad, insisten en que Dios se juega del lado de las y los vulnerados.

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