Participaron 4024 trabajadorxs de 19 jurisdicciones. La mayoría tiene 42 años promedio, 14 años de antigüedad y el 70% son mujeres e identidades feminizadas.
Dónde trabajamos
El 83,6% es personal empleado y casi la mitad está en juzgados de primera instancia. El 16% suma otro empleo u horas extras para llegar a fin de mes.
Condiciones materiales
1 de cada 3 sufre problemas de temperatura, ventilación, ruido e iluminación, con valores muy por encima de los promedios nacionales. Las oficinas judiciales no garantizan condiciones saludables mínimas.
Jornadas extendidas
El 43,6% trabaja más horas que las reglamentarias. En PBA, San Luis, Santa Cruz y Entre Ríos supera el 50%. La “auto-extensión” ya es una regla no escrita.
Riesgos psicosociales
6 de cada 10 sienten exigencias psicológicas elevadas y ritmos acelerados. También crece la percepción de tratos injustos y la falta de participación.
Violencias
– 3,7% sufrió acoso sexual (25 veces más que la media nacional).
– 43% padeció acoso psicológico.
Mujeres y diversidades son quienes más las sufren.
Teletrabajo
El 25% teletrabaja: el 93% utiliza sus propias herramientas de trabajo, 63% trabaja más horas, 22% lo hace aún estando de licencia y 67% sin capacitación.
Digitalización
El 85% trabaja con expediente electrónico. Esto aceleró el ritmo, extendió jornadas y redujo tiempos de descanso.
Impacto en la salud
Dolores físicos, trastornos del sueño, fatiga mental, problemas visuales, ansiedad y agotamiento. El 77% vincula su malestar directamente al trabajo.
Conclusión
Las transformaciones post-pandemia modificaron de manera profunda el trabajo judicial y deterioraron la salud laboral. Es urgente repensar la organización del trabajo, fortalecer la negociación colectiva y crear comités mixtos de salud en todos los poderes judiciales.
Informe completo: https://surli.cc/dliixh








