La charla contó con la presencia del premio Novel Adolfo Pérez Ezquivel. La moderación estuvo a cargo de María José Cano, Directora del Departamento de Derechos de los Pueblos de ATE nacional y Carlos Carvallo, de la cátedra de Soberanía Alimentaria de la Facultad de Agronomía de la UBA. Los aportes de los panelistas giraron en torno al hambre creciente en nuestro país, el desastre ambiental producto de la utilización de los transgénicos, productos agrotóxicos y desforestación, junto al despojo a campesinos y pueblos indígenas para la concentración de la tierra y el monocultivo para la exportación, mientras que, por otro lado y desde los intereses de las mayorías se propone el acento en la producción y acceso de alimentos sanos, con derechos para productores y trabajadores, en un modelo de país con Soberanía Alimentaria.
«Estas luchas compartidas, frente a la grave situación que está viviendo el país y el deterioro social y la desesperanza, que hay en muchos medios. Pero frente a eso, muchos sectores populares estamos avanzando en la campaña. Por eso quisiera que podamos evaluar con las compañeras y compañeros del Interior porque es muy importante su mirada de la realidad.», indicó Pérez Esquivel al inicio del debate.
Las exposiciones estuvieron a cargo de Ernesto Ojeda, Secretario General de la Federación de Trabajadoras y Trabajadores Agrarios de la CTA (FETARA), junto a Deolinda Carrizo del Movimiento Nacional Campesino e Indígena (MNCI VC); Yanina Settembrino, de Federación Rural para la Producción y el Arraigo; Pedro Peretti, productor y ex titular de la Federación Agraria (FAA) y Zulma Malloja de la Unión de Trabajadores y Trabajadores de la Tierra. Junto a ellos, el encuentro contó con el aporte de productores, investigadores, trabajadores de INTA y referentes de la producción agraria de todo el país que participaron de la discusión por conexión remota.
«A los trabajadores nos ha costado muchísimo ser parte de la discusión sobre el acceso a la tierra, la producción, la ganancia y la distribución», señaló el Salteño Ernesto Ojeda y explicó que «porque en los años ’90 desde el poder hegemónico se instaló este modelo agroexportador transgénico y fue exitoso para los intereses de las elites económicas capitalistas.». Ojeda también destacó el uso de «las modificaciones genéticas, la apropiación de la tierra, el uso del aparato del Estado y, sobre todo, convirtieron a las representaciones sindicales en funcionales a este modelo».
Por su parte, el ex dirigente de la Federación Agraria Pedro Perotti, apuntó sobre «El modelo político y económico como responsable de la cuestión de la alimentación en la República Argentina: El hambre y la exclusión están vinculados al salario, la distribución del ingreso y al modelo productivo. Quedó demostrado con la experiencia del período 2003/2015 cuando se apostó a la industrialización orientada al mercado interno. De nada sirve aumentar la producción si no se prioriza el consumo popular como se demostró con el gobierno de Alberto Fernández cuando creció la producción y creció también la pobreza y el hambre». Finalmente, Peretti propuso pensar en la agroecología, formación para la producción, acceso a la tierra y la semilla. Tenemos que ir por la innovación para la soberanía para nuestro pueblo.», concluyó.
Desde Santiago del Estero, Deolinda Carrizo propuso, «Luchar contra el hambre pero también para que la humanidad recupere valores humanos.», y denunció que «las desventajas para nuestros pueblos en la ruralidad continúa corriendo el riesgo de engrosar los números de los hambrientos. Estamos amenazados también no solo por los desalojos, sino porque hay pérdidas de semillas nativas que son el centro o el corazón de los alimentos de nuestro pueblo, por los agrotóxicos, también por un sistema de justicia clasista y patriarcal.».
Yanina Settembrino también subrayó el acceso a la tierra: «El hambre en la Argentina es la otra cara de un productor y una productora sin acceso a la tierra. La forma de resolver el conflicto entre mercado interno y la exportación es la Soberanía Alimentaria. Sólo cuando transformemos la Argentina será posible el acceso a bienes y para eso debemos construir fuerza política que movilice y haga posible el nuevo modelo agrario en el país». Settembrino también se detuvo en señalar el impacto del DNU por «la derogación de la Ley de Tierras y la ley de Alquileres, las importaciones de alimentos frescos, mientras que el RIGI nos pone a competir con transnacionales sin financiamiento y beneficios fiscales que ellos sí tienen.».
La misionera Miriam Zamudio contó la experiencia de su organización en las provincias «trabajando con asociaciones civil, pequeños productores y con grupos de familias campesinas organizadas y pueblos originarios, fortaleciéndonos en estos momentos donde hay mucha presión y desalojos violentos.». La dirigenta destacó la capacidad de producción que tienen los pequeños productores y las acciones que vienen llevando a cabo para que sectores empobrecidos accedan a alimentos sanos a precios razonables. «Los pequeños productores tenemos papa, batata, cebolla, frutas, huevos. El tema es cómo hacemos para vincularnos con otros productores que pueden aportarnos lo que nosotros necesitamos.», completó Zamudio
El debate se extendió, profundizando largamente, destacando propuestas como la necesidad de recuperar el rol del Estado, acordar una agenda hacia la recuperación del acceso a la tierra, un ordenamiento territorial en los municipios, generación de centros agrarios, acceso a la electricidad en la ruralidad, incorporar tecnología, asistencia para mejorar la calidad de productos, mejorar la logística, entro otras.


