En el marco de la conmemoración de los hitos fundacionales de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), el Secretario General Adjunto, Ricardo Peidro, pasó por el aire de “Punto Para la Unidad”, y reflexionó sobre el camino recorrido desde el emblemático Grito de Burzaco en 1991 hasta los desafíos actuales frente al avance de la ultraderecha y la precarización laboral.
Peidro recordó que el nacimiento de la central implicó un «debate permanente» que buscaba superar un modelo de organización sindical que consideraban agotado. Ante las críticas de la época que los acusaban de fracturar el movimiento obrero, el dirigente afirmó: «Nos querían poner en el lugar de la fractura y nosotros reivindicamos el lugar de la unidad. Planteamos la unidad de la clase trabajadora independientemente del patrón. La condición de trabajador no te la da el patrón, sino tu potencialidad de trabajar».
El dirigente señaló también que muchas de las advertencias que la CTA realizaba en los años 90 sobre el trabajo precario y los despidos hoy cobran una vigencia alarmante. “La historia nos dio la razón en la necesidad de organizar no solo a los empleados formales, sino a todo el universo del trabajo. La CTA se pensó desde sus inicios como un espacio para trabajadores formales, desocupados y aquellos en la economía popular”.
“Esto no es solo una clave histórica, sino una clave de presente y futuro. La película, con optimismo militante, decimos que finalmente va a ser de victoria», dijo Peidro.
Frente al panorama político actual, Ricardo dijo: «Nadie se puede adjudicar la representación total de la clase trabajadora si no hay un entrelazamiento de experiencias. Ante el avance de la ultraderecha nacional y global, se hace indispensable que no sea solo una unidad de acción en la calle, sino una propuesta hacia adelante».
Finalmente, reafirmó el compromiso de la organización con la militancia territorial y gremial: «Siempre nos van a encontrar en la calle», concluyó.
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