Donald Trump regresa a la Casa Blanca ampliando su base de apoyo y con la promesa de radicalizar sus posturas en política exterior, comercio, migración y seguridad.
Aunque desde hace tiempo, tanto demócratas como republicanos, han priorizado en sus relaciones exteriores lo que ocurre en China, Medio Oriente o Europa, me gustaría esbozar diez conceptos sobre lo que implica la contundente victoria de Donald Trump para América Latina:
- Trump profundizará su tendencia al aislacionismo, mostrando desinterés por el multilateralismo y los organismos supranacionales de gestión de conflictos. Un ejemplo claro es su negacionismo frente el cambio climático y la necesidad de una transición justa con compromisos ambientales globales, posición que comparte con Milei y otros líderes ultraderechistas.
- Implementará una política persecutoria de los migrantes con deportaciones masivas que tensará las relaciones con México, El Salvador y Honduras. Muchos de estos países reciben ingresos importantes de las remesas que envían los migrantes desde Estados Unidos lo que generaría un perjuicio económico, especialmente en Centroamérica.
- Se incrementarán los bloqueos, ataques y sanciones económicas contra Venezuela, Cuba y Nicaragua, que podrían extenderse a otros gobiernos que Trump considere como “enemigos”. Recordemos que durante su primer mandato endureció las políticas con estos países, llegando a afirmar que, de haber sido reelecto, habría derrocado a Nicolás Maduro y robado todo el petróleo de Venezuela.
- Aumentará la injerencia del Comando Sur para apropiarse del Triángulo del Litio, el Acuífero Guaraní, la Amazonía y las reservas petroleras venezolanas. Esto implicará una mayor militarización y un incremento de bases de espionaje, bajo el pretexto de asistir en la lucha contra el narcotráfico, lo cual en realidad servirá para justificar políticas represivas en la región.
- Trump, como máximo referente de la Conferencia de Acción Política Conservadora (CAPC), que también integra Milei, potenciará a gobiernos de derecha y a organizaciones ultraconservadoras para avanzar en una agenda que suprima derechos fundamentales en el ámbito social, laboral, cultural, político y de integración.
- En las fricciones permanentes en múltiples planos de años entre Estados Unidos y China, Trump presionará a los gobiernos de la región para que corten vínculos con Pekín, lo que generará severos conflictos en los planos comercial, político y de desarrollo.
- En las tensiones que se vienen dando entre algunos de los socios del Mercosur, Trump apelará a Milei para atacar al Brasil de Lula, a quien considera un enemigo de peso.
- El cierre de los mercados latinoamericanos a los productos tradicionales de exportación, como el sector agrícola-ganadero, junto con la imposición de nuevas barreras comerciales, generará dificultades a muchas economías de la región.
- Las relaciones fluidas de Trump con el clan Bolsonaro y Milei serán utilizadas para desestabilizar Sudamérica y generar tensiones en una región con una de las tasas más altas de sindicalización, defensa de los derechos laborales e historia de luchas. Para esta triada ultraderechista, el Poder Sindical es un obstáculo a eliminar, en su plan de empoderar aún más a los grandes poderes concentrados, multimillonarios y especuladores.
Estos son los desafíos que enfrenta Nuestra América y la clase trabajadora, a la que queremos seguir enarbolando como Zona de Paz, en tiempos convulsionados, polarizados y de fuerte avance neofascista, que pretende imponer un modelo capitalista basado en una tecnología de saqueo y subdesarrollo. Frente a esto, debemos contraponer una tecnología de la justicia social, la producción sustentable, la soberanía nacional y el trabajo decente.
*Adolfo «Fito» Aguirre, Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA y Coordinador Nacional de la CNTI.