Nuestro pueblo, y sus expresiones representativas con voluntades indoblegables, escriben los acontecimientos de una jornada memorable. Se diría que desde el mismo comienzo, desde nuestros antepasados. Dos palabras pueden resumir este miércoles 11: Saqueo y resistencia. Saqueo colonial y fascista con un plan criminal de extinción a jubilados y jubiladas, en un claro objetivo de liquidar sus derechos consagrados por nuestra Constitución Nacional (art. 14 bis, tercer párrafo).
Hay una resistencia popular expresa y manifiesta con voluntades militantes y ciudadanas a lo largo y ancho de la geografía de la patria; con dignidad de pueblo, con sus organizaciones representativas, enfrentando a los lenguaraces del poder mediático y su brazo armado represivo, desplegado como tropa de ocupación mercenaria; por sobre los recintos parlamentarios y los estrados judiciales; ordenados por el Poder Ejecutivo, obediente a las patronales del mundo y sus instancias locales, con sus ganancias escandalosas. Frente a ello hay un pueblo que se planta contra el saqueo, el atropello, enfrentando a quienes planifican pisotear y arrasar todos los derechos adquiridos.
En este septiembre se está escribiendo una página destacada de nuestra historia y nuestras luchas en defensa de derechos irrenunciables, que determinan los tiempos por venir; identificados como pueblo y con solidaridad de clase: Todos somos jubilados. Un sentimiento enraizado en nuestros corazones se transforma en resistencia colectiva, que recorre nuestras calles y plazas, se multiplica en los espacios públicos convocantes. Decididos en esta coyuntura de álgidas confrontaciones a decir una vez más que a la historia la escriben las mayorías populares, nos reservamos el derecho de afirmar que está por verse quién le ganará a quién. Entre los que vienen a saquear desde el hambre y la vida misma de las jubiladas y jubilados, o un pueblo firme y decidido en defensa de justos y legítimos derechos, con un claro rumbo de dignidad, nacional popular y democrática, de carácter antifascista.
Por: Néstor Rojas, director de Organización Comisión Ejecutiva Nacional CTA Autónoma