Los trabajadores portuarios manifiestan su “más enérgico repudio ante el proceder arbitrario y autoritario de las autoridades nacionales entrantes de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN) tras la intervención dispuesta en nuestra terminal portuaria”.
“Denunciamos públicamente un accionar que, lejos de buscar la transparencia institucional, incurre en las mismas prácticas viciadas que dice combatir, basándose en tres ejes fundamentales: A) Despliegue represivo e intimidatorio: Repudiamos el uso de fuerzas armadas y de seguridad en el ámbito portuario. Consideramos que el despliegue de efectivos es totalmente innecesario y tiene como único fin amedrentar, reprimir o intimidar a los trabajadores que día a día garantizamos la operatividad del puerto. La seguridad portuaria no debe confundirse con la militarización de los espacios de trabajo. B) Proceder en horarios de trasnoche: Denunciamos la falta de ética de las autoridades al elegir horarios nocturnos para ejecutar las medidas de intervención”, dice el comunicado.
Y continúa: “Este accionar «entre gallos y medianoche» busca evitar el escrutinio público y la legítima defensa de los derechos de los trabajadores, actuando con una opacidad impropia de un Estado de derecho. C) Arbitrariedad y favoritismo en el Anexo II: Exigimos explicaciones urgentes sobre la confección de la nómina de personal detallada en el Anexo II (IF-2026-07225453-APN-GCT#ANPYN)”.
Los trabajadores denuncian también: “La existencia de esta «lista misteriosa» de seleccionados, sin fundamentos técnicos ni criterios de idoneidad explicitados, desnuda una política de: Amiguismos y acomodos: Se premia la cercanía política por sobre la carrera administrativa. Falta de transparencia: La valoración de comentarios y favoritismos expone la continuidad de los vicios que supuestamente venían a corregir. Injusticia laboral: Mientras el Artículo 6° de la resolución afirma que no hay cambios en la relación de empleo, la designación discrecional de cargos de mayor jerarquía para unos pocos seleccionados constituye un atropello a la igualdad de oportunidades”.
Y concluyen: “La intervención que dice proteger el «interés público» y la «infraestructura» ha comenzado desprotegiendo lo más valioso: su capital humano. Los trabajadores del SUTAP no permitiremos que el Puerto de Ushuaia se convierta en un botín político bajo el disfraz de una normalización administrativa. ¡Basta de intimidación y acomodos! ¡Transparencia real para los trabajadores portuarios!”.