El propósito del encuentro fue abrir un diálogo entre los representantes de las organizaciones sindicales, sociales, gobiernos y la academia para construir un diagnóstico inicial de ambos bloques e identificar los principales desafíos como:
– Identificar las oportunidades de desarrollo y transformación productiva y cooperación con materia de desarrollo, innovación y transferencia tecnología.
– Analizar la actual integración regional en el Mercosur.
– Conocer las instituciones del diálogo previstas para el monitoreo del acuerdo.
¿Quienes participaron del encuentro?
Participaron, en representación de los gobiernos, el encargado de Negocios de la Unión Europea; el secretario de Trabajo de Brasil; el jefe asesor internacional de la Presidencia de Brasil; la directora de Integración Regional de la Cancillería de Uruguay; y el director de Política Comercial del Ministerio de Economía de ese país. También participó el representante de la Cámara de Industrias.
Asimismo, estuvo presente el especialista en Integración y Comercio del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Participó también el especialista de ACTRAV-OIT para el Cono Sur. En representación de la CCSCS participaron el secretario general, la secretaria técnica y delegaciones de las siguientes centrales sindicales: la CUT, la FS y la CTB de Brasil; la CUT de Chile; la CNT de Paraguay; el PIT-CNT de Uruguay; y las tres centrales argentinas: CGT, CTA
de los Trabajadores y CTA Autónoma, esta última representada por los compañeros Carlos Díaz y Daniel Jorajuría.
También asistieron representantes de la CSA, la CSI, Industriall y la organización Amigos de la Tierra.
Por Alemania participaron: la representante de Política Sindical Internacional de la DGB y representantes del sindicato industrial de Minería, Química y Energía (IG BCE).
Los estudios y contenidos técnicos del acuerdo fueron presentados por especialistas de la Universidad Nacional de Rosario y la Universidad Nacional de San Martín (Argentina); la Universidad de la República (Uruguay); la Universidad Federal de la Integración Latinoamericana (UNILA); y la Universidad Federal (ABC) (Brasil).
ALGUNOS NÚMEROS DEL ACUERDO
El acuerdo UE-MERCOSUR involucra más de 720 millones de personas,produce 22.000 billones de dólares un 20 % del producto Bruto Mundial ( 18 % la Unión Europea y un 3 % el Mercosur ); la Unión Europea tiene un 13,4 % del comercio mundial y el Mercosur tiene un 2 %.
La UE es el 2° socio comercial del Mercosur, después de China.
El 81 % de las exportaciones del Mercosur a la Unión Europea son productos primarios y el 86 % de las importaciones del desde la UE al Mercosur son productos manufacturados. Asimismo del intercambio comercial con la UE, el 81 % pertenece a Brasil, el 15 % a la Argentina , el 2 % a Uruguay y el 1 % a Paraguay.
En cuanto al comercio intra zona del Mercosur, las importaciones alcanzan al 13,5 % y las exportaciones llegan al 10,7 %. Es decir es un bloque de baja intensidad y de baja interdependencia.

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL ACUERDO
Desde la CCSCS hemos sido muy críticos con el acuerdo por la falta de transparencia, información y participación de los actores sociales. La otra preocupación constante ha sido las a simetrías entre ambos bloques y hoy conocido y con su entrada en vigencia persisten los
riesgos de profundizar dichas asimetrías.
Aún añoramos el Mercosur pujante, con grandes cumbres sociales y que con los demás países de América se le dijo NO AL ALCA. Aquel Mercosur que estuvo muy cerca de alcanzar la soberanía monetaria con la creación del Banco del Sur que luego se truncó.
El acuerdo se firmó por impulso de la Unión Europea y de Brasil en momentos en que en el Mercosur cada país atendía su juego. Brasil posicionándose en los BRICS, Uruguay rumbo al acuerdo comercial Transpacífico o con China, Milei abrazado a Trump y firmando un
memorandum de libre comercio con EE.UU.
Quizás llega en un momento oportuno para lograr una mayor cohesión del bloque, geopolíticamente aparece como una necesidad ante la
guerra comercial mundial que se desarrolla, es un acto de insubordinación a EE.UU. y un freno al avance de China. También bajó las tensiones internas ante los que pedían flexibilizar el
Mercosur (Uruguay) o los que lo querían fragmentar (Milei).
En la plenaria expresamos: “nuestra principal política tiene que ser el fortalecimiento del Mercosur, la integración de nuestros pueblos, un modelo de desarrollo productivo. Este acuerdo ya está consumado, tiene que servir para ordenarnos y poner nuestras prioridades, no
quedar aislados y pasar de grado como Mercosur.”
También advertimos que hay una oveja negra en este acuerdo que es el gobierno argentino, que ha convertido al país en un laboratorio internacional donde se ensaya una gobernanza sin derechos para los trabajadores, que han sido excluidos de todo diálogo y discusión política.
Se ha denostado la justicia social, el Salario Mínimo es una limosna, la negociación colectiva está intervenida, se viola la libertad sindical, se anula el derecho de huelga y desarma la administración del trabajo. El gobierno se refugia en el acuerdo como parte de su esperanza de
salvación económica promoviendo un dumping social.
Quiere aprovecharse del acuerdo, pero explota a los trabajadores violando cada una de las normas que propicia el acuerdo marco de «comercio y desarrollo sostenible» vinculado con las condiciones de los trabajadores, que establece los pisos mínimos de derechos como todos los convenios fundamentales de OIT, la Declaración tripartita de Empresas Multinacionales de OIT, entre otras. Viola todo el capítulo 18, viola el derecho a la regulación y la obligación de elevar los estándares laborales, viola la prohibición de no utilizar la desregulación como ventajas competitivas, viola la prohibición de no utilizar políticas de inacción, para utilizar esa conducta como ventajas para el comercio y la inversión.
En definitiva el gobierno argentino se aprovecha y quiere mejorar el comercio sobre la alfombra roja de explotación de los trabajadores de la Argentina, y esto va a afectar a los trabajadores de la Unión Europea poniéndolos en desigualdad con los trabajadores del Mercosur.
Por todo ello es fundamental que la CCSCS se presente a la Presidencia Pro Tempore de Uruguay pidiendo la urgente creación del DAG y se constituya el grupo consultivo de seguimiento para que se analice la reforma laboral y su correspondencia con el acuerdo.
La CCSCS, por último, fijó su hoja de ruta: creación de un Observatorio para la medición del impacto laboral, productivo, comercial y medioambientales y, para ello, articular con
instituciones como el BID, OIT, CEPAL, FUNDACIÓN EBERT, CINTERFOR, TUAC-OCDE, Sindicatos Globales, Universidades.
Recuperar entre la CCSCS y la Confederación Europea de Sindicatos el Foro Laboral UE-Mercosur; coordinar en el Foro Consultivo Económico y Social del Mercosur ( FCES ) una estrategia común, Solicitar a la Presidencia Pro Tempore de Uruguay la conformación del DAG y realizar un documento de la Coordinadora sobre qué tipo
de DAG queremos. Construir una campaña con la Unión Europea de «igual salario por igual trabajo», entre otras.
Políticamente, alentar todas las acciones por «Lula Presidente», continuar las acciones «Por la Democracia y contra el Neofascismo».