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Reafirmamos nuestro compromiso con la soberanía popular y la defensa nacional

Las organizaciones políticas, sociales y sindicales que expresamos nuestro absoluto rechazo al acuerdo con el FMI, lo hacemos por razones económicas y de justicia social y también orientados en la defensa de la SOBERANÍA NACIONAL, para determinar libremente las políticas y medidas económicas que beneficien a nuestro pueblo y no a los grupos concentrados, en su inmensa mayoría, transnacionales.
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RATIFICAMOS LA VOLUNTAD DE SEGUIR LUCHANDO PARA RECUPERAR LA SOBERANIA DE NUESTRAS ISLAS MALVINAS, GEORGIAS DEL SUR, SANDWICH DEL SUR Y ESPACIOS MARITIMOS CIRCUNDANTES.

Para ello es imprescindible tener en cuenta que los «Acuerdos de Madrid» suscriptos en 1989 por el entonces canciller Domingo Cavallo durante el gobierno de Carlos Menem, son una expresión acabada de la capitulación y la rendición integral de nuestra Patria ante el Imperio.

La elección de la fórmula «declaración» en estos Acuerdos no fue ingenua, estuvieron pensados para evitar que la sensibilizada sociedad argentina se vea en la situación de debatir la cuestión Malvinas. El objetivo de los acercamientos con Gran Bretaña fue «desmalvinizar».  El denominado «Paraguas de Soberanía» implicaría negar que una porción de nuestro territorio insular y marítimo está ocupada por el Reino Unido, que mantiene una base militar gigantesca, con 1500 efectivos británicos, buques de guerra, aviones de combate, tanques, misiles y hasta un submarino con capacidad nuclear.

El Reino Unido tiene a Argentina como hipótesis de conflicto. Respecto a la Defensa Nacional advertimos que el FMI recomienda la disminución porcentual y la eliminación de empresas del Estado deficitarias, incluidas las de defensa, dejando en claro que las mismas, aún hoy, producen más para la seguridad que para la defensa.

Los acuerdos legitiman una hoja de ruta al servicio de los intereses británicos sostenida por determinados sectores de la política local.

Una de las claves económicas está contenida en el «Convenio entre el Reino Unido de Gran Bretaña y la República Argentina para la promoción y protección de inversiones». Este tratado abarca la protección más amplia y completa de todo tipo de inversiones, como detalla el Artículo 1: físicas, muebles o inmuebles, títulos o acciones de todo tipo, tecnología y propiedad intelectual, concesiones y otros tipos de acuerdos que hagan «a la prospección, cultivo, extracción o explotación de recursos naturales». A su vez, el Artículo 5 señala que «ninguna parte someterá en su territorio las inversiones y ganancias de inversión de la otra parte contratante a un trato menos favorable que el otorgado a las inversiones y ganancias de sus propios inversores o que las inversiones y ganancias a cualquier tercer estado».

El resultado de estas políticas es la expoliación de nuestros bienes y recursos naturales, sobre todo provenientes de la pesca -los productos pesqueros son el mayor bien exportado, representando en promedio el 91% de las exportaciones entre 2010 y 2019 de aproximadamente US$ 271 millones anuales-, y son de tal magnitud que convierten a los ciudadanos británicos ocupantes de nuestras islas y mares en los poseedores del Producto Bruto Interno (PBI) per cápita más alto del mundo, con un ingreso anual de US$ 122.000, más del doble de los Estados Unidos de Norteamérica.

Debemos destacar que una de las 8 cuencas hidrocarburíferas argentinas se encuentra en Malvinas. Bajo el gobierno de Néstor Kirchner el canciller Jorge Taiana dio por terminado el Acuerdo sobre hidrocarburos con Gran Bretaña; en 2011, se sancionó la Ley 26.659 que prevé sanciones para quienes exploren hidrocarburos sin autorización del gobierno argentino, aunque años después se le volvieron a brindar facilidades y concesiones durante la gestión de Macri.

En un escenario de calentamiento global y mundo superpoblado también debe considerarse la importancia estratégica del agua en la Antártida y el posible aprovechamiento de minerales de gran interés industrial, nódulos polimetálicos, y en materia energética de hidratos de metano.

Aspectos estratégicos hacen del Atlántico Sur un paso alternativo para el comercio internacional ante la hipótesis de clausura del Canal Suez y/o Canal de Panamá. La OTAN, a través de Gran Bretaña, asegura su hegemonía y control del Atlántico Sur. Tiene establecido un sistema de bases que cortan longitudinalmente el Atlántico y facilitan el control de los pasos bioceánicos al E y O, favoreciendo así su proyección antártica, territorios sobre los que proclama soberanía. Ascensión, Santa Helena, Tristán de Cunha; las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur completan el escenario de control geoestratégico.

La doctrina diplomática y geopolítica del «realismo periférico» o de «relaciones carnales» practicada por Menem y Macri, implica que la autonomía de las naciones débiles debe limitarse a intersticios que dejan las naciones dominantes, ya que enfrentar esa situación daría más perjuicios a la larga, y la dependencia seria beneficiosa, incorporándose a la esfera geopolítica y militar imperialista. SUMISIÓN AL PODER IMPERIAL es lo que han practicado los cipayos locales. Están también quienes sostienen que debemos tener un alineamiento flexible con «Occidente», es decir, tener como horizonte el mundo Noratlántico.

Debemos romper con la conciencia impuesta de que somos un país débil y pobre, en todo caso nuestros males son la DEPENDENCIA Y LA INJUSTICIA SOCIAL. Anular el Acuerdo Foradori-Duncan suscripto en 2016 por los gobiernos de Mauricio Macri y Teresa May y llevar la cuestión Malvinas al ámbito de la Asamblea General de Naciones Unidas (AGNU) es un camino hacia la recuperación de la Soberanía del Atlántico Sur.

Argentina debe fortalecer el bloque regional de América Latina y el Caribe. La cuestión Malvinas es causa regional en rechazo a un enclave colonial al sur de nuestro Continente, a la militarización y nuclearización del Atlántico Sur y a la depredación de nuestros bienes y recursos naturales. Y cooperar para la construcción de un mundo multipolar de Naciones iguales y soberanas.

La lucha contra el colonialismo es un imperativo ético.

ENCONTRAR LOS CAMINOS PARA RECUPERAR SOBERANÍA POPULAR ES LA MEJOR MANERA DE HONRAR A NUESTROS HÉROES DE MALVINAS.

ORGANIZACIONES FIRMANTES:

CTA Autónoma – UTT- FeTERA – Pymes para el Desarrollo Nacional – Manifiesto Argentino – Unidad Popular (UP) – Soberanxs – Causa Nacional – Movimiento No Matarás – Partido Comunista (PC) – FIPCA – Grupo Bolívar – Movimiento Territorial de Liberación (MTL) – FeNaT.

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