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Quién mandó a matar a Cristina

por Claudia Baigorria

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Se cumplen dos años del intento de asesinato a la ex Vice Presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Hecho de violencia política sin precedentes, cuyas autorías intelectuales aún siguen impunes.

La placa que el gobernador Axel comparte en sus redes («Quién mandó a matar a Cristina?») me retrotrajo automáticamente a la tapa de un libro que habitaba en casa cuando era chica, adolescente… «Quién mató a Rosendo?», una de las obras apasionantes de Rodolfo Walsh. Mi viejo lo leía con asiduidad, como a su «Operación Masacre» que relataba los fusilamientos en los basurales de José León Suárez.

El ¿Quién mató a Rosendo? es una investigación en torno al asesinato de Rosendo García, uno de los principales dirigentes sindicales de la UOM, durante los años 60 (1963), en ocasión del congreso nacional del PJ donde se dirimía la candidatura a la gobernación de la provincia de Buenos Aires.

Según Walsh, la muerte de Rosendo García en la pizzería La Real, tuvo lugar por un enfrentamiento verbal y también con armas, entre la derecha que encarnaba el líder sindical Augusto Timoteo Vandor, y el sector más radicalizado – cercano a García, vinculados a John W. Cooke – que acusaban de traidor a Vandor, y siempre coqueteando con la derecha.

Esto es otra cosa. En el intento de magnicidio a Cristina ya no hablamos de pujas internas del peronismo, sino de un odio visceral que siguió latente para las clases dominantes desde la irrupción del peronismo en el campo popular, que fue el único dique de contención contra la avaricia capitalista desde su propia idiosincrasia (y que Evita describiera con magistral definición: «El Peronismo será revolucionario o no será nada»).

El hilo conductor, siempre el mismo: el odio irracional de la derecha contra la vocación de organización de la clase trabajadora (y sus mejores dirigentes) para defender sus derechos y conquistar nuevos en la puja con los intereses de las clases dominantes que esa misma derecha protege.

Yo crecí en ese mar de odios, con derechas reivindicando el «Viva el Cáncer», o el «Muerto el perro se acabó la rabia», o «La Yegua», o tantas expresiones que hoy hasta parecerían suaves frente a los improperios y vulgaridades que a diario brotan como cascada de la boca del presidente Milei. Ése odio fue combustible y justificación para el genocidio cometido por la misma derecha que había accedido al poder vía el golpe de estado (como en todos los golpes militares), y que nos arrancó a decenas de miles de dirigentes sindicales y políticos, delegados/as gremiales y estudiantiles, obrerxs de base, laburantes.

Reivindico mi derecho a rebelarme contra tanto odio político, que es de clase, de género, de raza, mediático. Por ello adhiero a que el 1° de Setiembre sea declarado como «Día Nacional contra la Violencia Política» (no recuerdo quién lo promovía). Retomar las banderas revolucionarias del peronismo y la organización de la clase en asambleas y en las calles es la vía más auténtica para terminar con el hambre y la marginación de los sectores más vulnerables, y con la pérdida de derechos de la clase trabajadora.

Juicio y Castigo para los/as autores materiales e intelectuales del intento de asesinato a Cristina!
Basta de Violencia Política!
Nunca Más!!

*Claudio Baigorria, Secretaria General de la CTA Santa Fe

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