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La UST y el sostenimiento de sus ollas populares y merenderos en Wilde

Mario Barrios, socio fundador y trabajador de la Cooperativa UST, militante barrial y vecino de Wilde nos contó sobre la actividad que se viene desarrollando desde principios de la pandemia, cuando en abril de 2020, los trabajadores de la UST, en asamblea, resolvieron sostener las ollas y merenderos con recursos propios. Aquí la entrevista.
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– ¿Quiénes realizan las Ollas y merenderos?

-Nosotros somos 87 familias, entre las cuales el 90 o 95%  somos de los barrios San Lorenzo, Lealtad, Rancho Grande, después ya más de Villa Domínico. Desde nuestra Cooperativa UST, allí realizamos diversas tareas sociales.

O sea la UST en sí tiene por tarea el mantenimiento, la parquización y forestación de 350 hectáreas del Ceamse en un contrato que tenemos con ellos que nos vincula contractualmente para hacer esa tarea. Para eso tenemos abocados un total de 87 compañeros y compañeras.

La pandemia nos hizo poner en debate, en discusión, cómo podríamos ayudar más a desarrollar una tarea solidaria aquí, porque venimos trabajando puntualmente en organizar nuestro barrio y soñamos con una comunidad organizada.

En ese proceso, lo primero que hicimos fue armar una asamblea y definir las necesidades más marcadas que había en el barrio. Participamos de una reunión de Concejo en la Municipalidad de Avellaneda. Desde ahí surgió la iniciativa de empezar a armar en los territorios “comités de crisis” para hacerle frente a la pandemia y poder ayudar en las políticas sanitarias, sociales, al Estado, al municipio en este caso y a la Secretaría de Salud.

Lo que veíamos era que en nuestro barrio funcionaban sólo 2 comedores, en días salteados. Nosotros nos planteamos (junto a otras organizaciones, políticas, sociales, religiosas, con los comedores que ya funcionaban) cómo encarar el desafío para que en nuestra comunidad, haya lugares que, unidos, puedan brindar todos los días un plato de comida en nuestro barrio. Así, conformamos el comité de crisis del fondo.

Varios de nuestros compañeros trabajan voluntariamente, paralelamente a las tareas de la cooperativa. Cocinan, sirven, atienden las distintas ollas. Lo que hicimos con vecinos de nuestro barrio fue armar (sumando a los que ya funcionaban normalmente) 6 espacios de comedores y otros 6 de merenderos, en distintas zonas de nuestro barrio: San Lorenzo, Rancho Grande, Lealtad y Las Casitas.

Hoy, en este proceso, estamos viendo cómo podemos rendir mejor en la tarea solidaria que está llevando adelante nuestra cooperativa. Básicamente somos trabajadores de una empresa recuperada que desde hace más 18 años viene realizando un trabajo de desarrollo territorial muy fuerte, que ante la pandemia, se potenció.

-¿Cómo se sostiene económicamente cada una de las ollas populares? ¿De dónde sale la mercadería, los alimentos secos, los alimentos frescos?

-Nosotros también formamos parte de la CTA Autónoma -Central de Trabajadores de la Argentina- y ahí también está una organización que es la FeNaT -Federación Nacional Territorial- de la CTA. Como integrantes de la FeNaT hay un convenio con Desarrollo Social que nos provee de alimentos secos. No solamente para nosotros, sino para varias organizaciones de la provincia de Buenos Aires. Nosotros somos depositarios de esa mercadería, que vienen a retirar los compañeros/as de distintos lugares. Por ejemplo, La Plata, Moreno o Ensenada. Parte de esos productos viene también para atender nuestras ollas. Todo lo que es fresco, (verduras, carnes, pescados y frutas) lo compramos nosotros. Eso se habló en una asamblea con los compañeros. Todos aportamos $1500. O sea somos 87 y estamos poniendo alrededor de $140.000 que salen de los bolsillos de cada compañero/a. La Cooperativa UST pone la otra parte que falta.

Tenemos estimado más o menos que se gasta alrededor de $300.000 por mes, de carnes y verduras. Eso lo sostiene directamente la UST, desde hace más de un año.

-¿Por qué se hace esto?

-Nosotros tenemos una raíz ideológica. Primero esto que por ahí dicen ahora que “nadie se salva solo”. Nosotros lo tenemos ya incorporado desde nuestra propia génesis. Ya desde antes de ser UST, nosotros fuimos un barrio solidario, de militantes, de jóvenes que trabajamos en desarrollar comunidad en nuestro territorio. O sea la Cooperativa UST lo único que hizo fue darnos una herramienta más económica que antes no teníamos y brindarnos una autonomía que tampoco antes teníamos. Entonces la cooperativa en las primeras instancias, en esta tarea militante que tuvimos permanentemente, el barrio la devolvió con compromiso cuando nosotros luchábamos por recuperar nuestra fuente de  trabajo. Eso a nosotros nos hace devolver gratamente. No es que lo hacemos por una cuestión de limosna, sino por una cuestión de empatía que tenemos con nuestra comunidad. Somos lo mismo, somos la misma parte. Entonces, desde ahí nos propusimos que todo lo que necesite nuestro barrio tenemos que laburarlo en forma organizada.

En esta pandemia lo que vimos es que tenemos mucha gente, muchos de nuestros compañeros que hacen changas. Mamás que trabajan por horas, se cierran las escuelas, la presencialidad, la falta de conectividad de nuestro barrio y demás, es como que había una gama de reclamos que el Estado no está en condiciones de dar respuestas. Por falta de organización, de fondos, de ganas, por lo que sea. Nosotros nos pusimos a disposición y estamos trabajando.

-¿Cuál es la respuesta por parte de la Municipalidad de Avellaneda?

-Estamos ahí. Hace un año y pico que estamos trabajando con otras organizaciones que trabajan más con el municipio que con el barrio. Nutriéndonos, ayudándonos. Sostenemos el desarrollo de una tarea que es obligación del municipio y no de la cooperativa. La cooperativa no lo toma como una obligación, sino que la toma como una tarea de vocación solidaria con nuestros vecinos y vecinas.

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