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IPPYP: Documento sobre la pobreza según el INDEC de Milei

El informe analiza la medición oficial de la pobreza al 2do semestre 2025, y explica los problemas metodológicos que sobreestiman su reducción.
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En el segundo semestre de 2025, los indicadores oficiales de pobreza e indigencia mostraron una reducción respecto al año anterior, aunque los resultados presentan múltiples observaciones metodológicas. Según la medición del INDEC, la pobreza alcanzó al 28,2% de la población (13 millones de personas) y la indigencia al 6,3% (más de 2,9 millones), valores superiores a los registrados a fines de 2017.

Si bien la pobreza se redujo significativamente respecto al 1er semestre 2024, tomar este período implica comparar con el pico generado por el shock devaluatorio de comienzos de la gestión libertaria. En ese lapso, la cantidad de pobres según la medición oficial se redujo en 11,4 millones de personas y la indigencia en 5,5 millones. Sin embargo, si se compara con períodos previos, la reducción es más acotada:

Respecto al 2do semestre 2023, la cantidad de pobres se redujo en 6,2 millones y la indigencia en menos de 2,6 millones. Respecto al 2do semestre 2019, la cantidad de pobres se redujo en 2,8 millones y la cantidad de indigentes en 668 mil.

Luego de los saltos en la pobreza monetaria que generan los shocks devaluatorios, es esperable que el indicador descienda. La discusión relevante pasa por evaluar cuál será el nuevo piso en el que se ubicará la pobreza luego de estos procesos. En este sentido, los meses de crisis productiva y deterioro salarial que se vienen transitando anticipan los límites del modelo económico vigente para sostener un sendero decreciente en la baja de la pobreza y la indigencia. A eso se suma que luego de una mejora muy significativa en el poder de compra de la AUH a comienzos de la gestión (que aún se ubica por encima de fines de 2023), desde Junio de 2024 hasta Febrero 2026 el poder de compra de la AUH y la Prestación Alimentar en conjunto se redujo un 12,6%. En este marco, si se estima la pobreza y la indigencia trimestral sin computar el aguinaldo (para evitar problemas de comparabilidad) los resultados oficiales indican que la baja de la pobreza ya se detuvo en el 3er trimestre 2025, mientras que la indigencia tiende a estancarse desde mediados del año pasado.

Sin embargo, la magnitud del descenso que reflejan las mediciones oficiales está en discusión por factores metodológicos que afectan la medición. Durante los últimos trimestres la EPH registró incrementos en los ingresos de los hogares que no encuentran correlato en otras fuentes. Esto pudo haber sido generado tanto por la desaceleración de la inflación (que mejora la captación) como por los cambios introducidos en el cuestionario de la encuesta a partir del 4to trimestre 2023.

Incluso al comparar con el Índice de Salarios publicado por el mismo organismo de estadísticas públicas, se aprecia una divergencia creciente. En los salarios de los trabajadores registrados del sector privado, desde el 3er trimestre de 2023, la serie EPH mostró un incremento real del 20%, frente a una caída del 3,4% en el Índice de Salarios. En el mismo período, para el sector público la EPH registró una caída en los salarios de solo el 1,8%, mientras que el Índice de Salarios evidencia una caída del 21,2% para el mismo sector. Para las jubilaciones, mientras los haberes actualizados por la movilidad jubilatoria tuvieron una mejora real del 7,8% desde fines de 2023 que desciende a una pérdida del 9,7% para las jubilaciones con el bono congelado, la EPH registró una mejora real promedio del 14,7%. Otro aspecto que suma alertas tiene que ver con el creciente porcentaje de hogares encuestados que no responden sobre sus ingresos. Este factor resulta preocupante no solo porque desde 2020 se aprecia una tendencia creciente, sino también porque ha alcanzado un nivel cercano al 25%, lo cual abre serios interrogantes sobre la representatividad de la encuesta para brindar información sobre los ingresos.

Por otra parte, la Canasta Básica Total que utiliza actualmente el INDEC se basa en la estructura de consumo que surge de la Encuesta de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2004-05. Si bien la última ENGHo corresponde a 2017-18, aún no se ha utilizado para actualizar las canastas ni tampoco el IPC, aun cuando los desarrollos metodológicos ya estaban listos para ser implementados, lo que provocó la renuncia del ex director del organismo Marco Lavagna. Los resultados de la ENGHo 2017-18 reflejan una reducción en el peso de Alimentos y un incremento en el peso de los servicios, que son justamente los que más aumentaron en lo que va de la gestión de Milei. Al no actualizar las metodologías, la medición oficial subestima el valor de las canastas y el impacto que tuvo el aumento de los servicios en los bolsillos de las familias.

Los múltiples factores metodológicos aquí señalados implican reconocer que la baja en la pobreza que reflejan las cifras oficiales se encuentra sobreestimada. Estimaciones preliminares indican que la pobreza se encuentra en torno a 4 puntos porcentuales por encima de la medición oficial.

En este marco, mientras el INDEC reportó una reducción significativa de la pobreza, los indicadores de consumo masivo relevados por el mismo organismo se ubican en mínimos históricos: en Enero 2026 las ventas en supermercados cayeron 11,3% y en mayoristas 18,7% respecto a noviembre de 2023. Por otra parte, se destaca el incremento en el uso de tarjetas de crédito para las compras en supermercados, que pasó del 37,7% en el segundo semestre 2023 al 44,4% en el mismo período de 2025.

Vale señalar que la pobreza monetaria considera los ingresos mensuales pero no da cuenta de los cambios en la situación patrimonial. En este sentido, es importante tener en cuenta que durante la gestión libertaria creció la utilización de ahorros y de endeudamiento como estrategias de manutención. En este contexto, numerosas fuentes han señalado ya el incremento acelerado en la morosidad de las familias que tuvo lugar en 2025, que no solo llegó a niveles récord sino que adquirió un comportamiento regresivo en la medida que la morosidad es considerablemente más elevada en los créditos de bajo monto y a través de billeteras virtuales, asociadas a estrategias de financiación del estrato de bajos ingresos.

Asimismo, los indicadores no monetarios de las condiciones de vida, se mantuvieron mayormente estables. El 22% de las personas habitan en viviendas cuyos materiales son de calidad insuficiente o parcialmente insuficiente. Un porcentaje similar vive en situación de hacinamiento moderado o crítico. El 14,5% de las personas posee condiciones inadecuadas de saneamiento. Además, cerca del 19% habita en un régimen de tenencia insegura de la vivienda. En este marco, el ajuste fiscal impacta en las dimensiones no monetarias del bienestar: en el 2do semestre 2025 el gasto social se redujo un 20% respecto al mismo período de 2023. El recorte fue mayor en partidas como Agua potable y alcantarillado (–89%), Vivienda y urbanismo (–98%), Educación y cultura (-49%) o Promoción y asistencia social (-77%), con un recorte significativo en el presupuesto de comedores.

Ver informe completo: Resultados de Pobreza_2S25_IPYPP IEF_v2

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