Desde la Dirección Nacional de Migrantes de la CTA Autónoma nos pronunciamos en este 12 de octubre para expresar con claridad nuestra posición frente a las decisiones del actual gobierno de Javier Milei, que atentan contra los principios de inclusión, diversidad, memoria histórica y derechos humanos.
El reciente intento de restaurar el nombre de “Día de la Raza” en lugar del “Día del Respeto a la Diversidad Cultural” constituye una provocación negacionista y un grave retroceso en la construcción de una sociedad que reconozca la historia, la identidad y la lucha de los pueblos originarios. Esta medida no es un simple cambio de denominación: es una afrenta a siglos de resistencia, y un guiño a una visión colonial, racista y discriminadora del pasado.
A 533 años de la llegada de Colón a América, reafirmamos que no hay nada que celebrar. No fue un “descubrimiento”: fue una invasión, una masacre, un saqueo. Fue el comienzo de un proceso sistemático de exterminio, despojo y sometimiento de los pueblos originarios, que aún hoy continúan resistiendo.
Este debe ser un día de memoria, reflexión y compromiso con una historia que ha sido escrita desde la mirada del conquistador, pero que los pueblos vienen reescribiendo desde la lucha, con nombres como Túpac Amaru II, Micaela Bastidas, Túpac Katari, Bartolina Sisa y tantos más que se enfrentaron con valentía a la colonización.
Aunque la Constitución Nacional Argentina reconoce la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas, y garantiza el respeto a su identidad, el derecho a la educación bilingüe e intercultural y la posesión de sus territorios ancestrales, la realidad muestra que esos derechos son sistemáticamente vulnerados.
Los pueblos originarios continúan siendo víctimas del despojo territorial, especialmente para el avance de proyectos extractivistas que destruyen sus comunidades y el medio ambiente. Se niega la consulta previa, libre e informada, se criminaliza su organización, se los persigue judicialmente y se reprime su legítima protesta. Esta situación se repite en Ecuador, Perú, Argentina y en toda América Latina.
Este 12 de octubre también es un día para expresar nuestra solidaridad con la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) y con el Paro Nacional Indefinido que llevan adelante desde hace 17 días, acompañado por organizaciones sociales, estudiantiles y sindicales.
Sus demandas son las mismas que se escuchan en todo el continente:
Defensa de los recursos naturales
Rechazo al FMI y a las políticas de ajuste
Soberanía nacional
Trabajo digno para evitar la migración forzada
Acceso a la salud y a la educación pública
Independencia del poder judicial
Fin de la injerencia extranjera, especialmente del imperialismo norteamericano
La represión brutal que enfrentan y la criminalización de su lucha reflejan el modelo de poder que se impone en toda la región: un modelo de acumulación que profundiza la desigualdad, destruye territorios y enfrenta a los pueblos con el poder económico concentrado.
Rechazamos rotundamente la restauración mileísta del «Día de la Raza», y reafirmamos que el 12 de octubre debe ser un día de memoria histórica, reflexión crítica y diálogo intercultural.
Sólo la unidad de los pueblos nos salvará de la dominación capitalista.
Adolfo Barja, Secretario de Derechos Humanos