Hay que promover organizadores sindicales para articular la participación de trabajadores no organizados, fomentar la conciencia sindical y facilitar la transición hacia formas de empleo formal, con acceso a derechos.
Por Adolfo Aguirre*.
La Recomendación 204 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) es un instrumento internacional clave para abordar la problemática del trabajo informal, un fenómeno creciente que afecta a millones de trabajadores en todo el mundo. En el contexto argentino, el trabajo no registrado representa un 36,7% de los asalariados, con tasas aún más altas entre mujeres (38,9%) y jóvenes (64%). Estos trabajadores se encuentran excluidos de las protecciones laborales y sociales, lo que los empuja a condiciones de precariedad, salarios bajos y falta de estabilidad.
El trabajo informal se ha convertido en una característica estructural de la economía global, resultado de políticas neoliberales que han debilitado las conquistas laborales alcanzadas durante el siglo XX. Los trabajadores en la economía informal enfrentan un acceso limitado a derechos laborales, como la seguridad social, la negociación colectiva y la libertad sindical. Además, se encuentran en situaciones de vulnerabilidad, ya que su empleo es más inestable y no cuentan con las garantías ante despidos, accidentes o enfermedades laborales.
Esta informalidad afecta a diversos sectores, siendo el servicio doméstico (76,3%) y la construcción (67,3%) los más impactados. El trabajo no registrado afecta principalmente a mujeres, jóvenes y migrantes, lo que agrava las desigualdades sociales y económicas. Además, deben recurrir a múltiples empleos para poder subsistir, sacrificando su tiempo personal y su bienestar.
La Recomendación 204, adoptada por la OIT en 2015, establece un marco internacional para facilitar la transición del trabajo informal al trabajo formal. Sus objetivos principales son promover la formalización del empleo, garantizar los derechos laborales y sociales, contribuir al desarrollo económico sostenible. Debe convertirse además en diálogo real entre gobiernos, empleadores y sindicatos para la creación de políticas eficaces contra este fraude laboral.
Desde su adopción, la CTA ha jugado un papel clave en la promoción de la Recomendación 204, integrándola en su estrategia para la defensa de los derechos de los trabajadores. Hace ya cinco años, nuestra Central, junto a la Oficina de Actividades para los Trabajadores (Actrav-OIT), ha trabajado activamente para organizar actividades de formación y seminarios que acerquen los conceptos y principios de la Recomendación 204 a sus afiliados y militantes. También ha denunciado las reformas laborales que agravan la informalidad y ha sido un actor clave en la lucha contra las políticas neoliberales que precarizan aún más el empleo.
En ese marco, se realizaron talleres y seminarios con organizaciones de la Central que organizan sindicalmente a sectores vulnerables sometidos a la informalidad. Ya se realizaron encuentros en las siguientes regiones: AMBA, Pampeana, NEA y NOA, y a la que próximamente se sumarán Cuyo y Patagonia en este desafió conjunto entre CTA y OIT de fortalecer el Proyecto para el Fortalecimiento de la Transición de la Economía Informal a la Formalidad.
Es por eso, que el 3 de julio realizaremos un acto al cumplirse 10 años de la Recomendación 204 junto a un centenar de organizadores sindicales, porque el objetivo es transitar de la informalidad a la formalidad con todos los derechos.
Además, la CTA está trabajando en la creación de normativas internacionales sobre el trabajo en plataformas digitales y la economía digital, sectores donde la informalidad está en auge. La Recomendación 204 es vista como un marco fundamental para proteger a estos trabajadores y garantizar que se cumplan sus derechos laborales, ofreciendo un camino hacia una economía más justa y equitativa.
En resumen, la Recomendación 204 de la OIT representa una herramienta clave para la construcción de marcos de protección acorde a estos tiempos, capaz de enfrentar los ataques contra las organizaciones de trabajadores y de avanzar hacia una formalización laboral.
Los organizadores sindicales son agentes estratégicos para la formalización laboral, al construir puentes entre trabajadores informales, estructuras sindicales existentes y el Estado. Su trabajo fortalece la justicia social, promueve el trabajo decente y contribuye a reducir las brechas de desigualdad laboral en contextos altamente desprotegidos.
*Secretario de Relaciones Internacionales de la CTA y Coordinador Nacional de la CNTI.