Lejos del cambio de tendencia anunciado por el Gobierno de la Nación en julio, los datos oficiales en materia de empleo, pobreza e indigencia muestran un constante empeoramiento de la mayoría de los indicadores sociales.
La pobreza y la indigencia siguen instaladas en niveles muy elevados, los más altos de las últimas dos décadas (INDEC). En el primer semestre del año el 52,9% de la población se encontraba por debajo de la línea de la pobreza y el 18,1% en situación de indigencia. En los niños, niñas y adolescentes los datos son peores: la pobreza y la indigencia se ubica en el 67,1% y 27,3% respectivamente. En ambos casos representan un fuerte salto con relación a las magnitudes de un año atrás.
La tasa de desocupación se ubicó en el 7,6% en el segundo trimestre (INDEC), niveles relativamente elevados para los años recientes, pero todavía sin reflejar la magnitud de la crisis en el mercado de
fuerza de trabajo. Por su parte, la presión sobre el mercado de fuerza de trabajo, conformada por los trabajadores desocupados, ocupados que buscan trabajo y ocupados disponibles, llegó al 29,7%. En
otras palabras, casi una de cada tres personas está buscando activamente trabajo o dispuesta a trabajar más. En pocos días se conocerán los datos correspondientes al segundo trimestre del año.
En materia de ocupación registrada, en agosto se detuvo la caída del empleo en el sector privado luego de 11 meses consecutivos de retroceso (SIPA). En comparación con noviembre de 2023 perdieron su puesto 195.570 trabajadorxs (138.785 en el sector privado, 43.781 en el sector público y 13.004 en casas particulares). El aumento en comparación con el mes previo fue menor al 0,1%, lo que muestra que
todavía está lejos de vislumbrarse una recuperación sostenida del empleo registrado.
Este dato contrasta con el comportamiento de los ingresos. En septiembre los asalariados registrados del sector privado experimentaron por segundo mes consecutivo un retroceso salarial, ubicándose un 2,8% por debajo de noviembre (SIPA). Por su parte, en el sector público el deterioro sigue siendo la regla (según el INDEC en septiembre la caída fue del 16,1% en términos reales contra noviembre). En ambos casos, las variaciones mensuales muestran cierta estabilización, lo que implicaría cristalizar los salarios reales en valores que se encuentran en los mínimos de las últimas dos décadas.
Finalmente, la variación de las jubilaciones también ha estado en discusión. El discurso gubernamental afirma que en la actualidad se encuentran por encima de noviembre, sin mencionar que se trata de
pisos históricos. La nueva fórmula de movilidad estabilizó el monto de las jubilaciones en términos reales a partir de junio, en un nivel que se encuentra un 33% por debajo del promedio de los años 2016-2023. De esta manera, se cristaliza un fuerte recorte de los haberes de jubilados y pensionados, que a su vez se potencia por la caída en la cobertura de medicamentos y prestaciones de Salud por parte de los agentes del Sistema de Salud.
Fuente: https://iefctaa.org/