Durante su discurso, en la Comisión de Mujeres y Diversidad de la Cámara de Diputados, a la que fue invitado para hablar del cierre de la Subsecretaría de Protección contra la Violencia de Género, el Ministro de Justicia dijo: «Nosotros rechazamos la diversidad de identidades sexuales que no se alinean con la biología».
Desde nuestra Secretaría damos un abrazo sororo y fraterno ante este acto de violencia simbólica perpetrado por el Ministro, y repudiamos su discurso que además subrayó: «Se acabó sólo el género. Nosotros vamos por otros valores. Vamos por la familia porque la familia es el centro de la sociedad y la educación. Son los valores tradicionales familiares. El amor, la unión, el trabajo, el estudio, la solidaridad, la igualdad ante la Ley, la igualdad de trato, promover los símbolos patrióticos, respetar y honrar a nuestros próceres.».
Hemos aprendido, las mujeres y las disidencias, como decía Lohana Berkins: que el amor es el motor de lucha, y estos discursos no solo niegan la identidad de géneros, que conquistamos su reconocimiento por Ley a fuerza de organización y lucha en las calles, sino que además vuelve a discursos peligrosamente conservadores como los que sostuvieron a la última dictadura militar de “Dios, Patria y Familia”.
Claro que los feminismos defendemos la familia, pero en plural: Las familias que las disidencias conforman, las que son capaces de amparar y engendrar vidas buenas, florecientes. No hay un único modelo familiar, como pretende el Ministro, que defender y valorar.
Discursos como estos en los que se niega la existencia de la desigualdad y la violencia de género lo único que traen aparejado es el aumento de ellas y el recrudecimiento de las violencias de odio.