Debemos remontarnos al menos a tres referencias históricas que nos dan un marco de encuadre de lectura Geopolítica sobre el valor estratégico de los mares en la historia de la humanidad. Si bien no vamos a ir demasiado a la historia la precuela de este acuerdo se remonta a la Doctrina Monroe:
La Doctrina Monroe fue una política exterior estadounidense, establecida en 1823 por el presidente James Monroe, que advirtió a las potencias europeas que no toleraría ninguna intervención, colonización o intento de dominación en el continente americano. Su postulado principal se resume en la frase: «América para los americanos».
Recordemos que la revolución industrial que introdujo la máquina a vapor, había modificado de manera exponencial el tráficos de mercancías a nivel global, habían cambiado el tiempo de traslación de los productos de un territorio en particular de los más lejanos a los centros y grandes mercados que hegemonizaban el planeta, a la vez esas mercancías necesitaban ser protegidas de cualquier tipo de sabotaje, robos, piratería etc y fue de trascendental importancia el desarrollo de las Armadas militares, los Británicos fueron los grandes precursores, habían recorrido diferentes mares y observando territorios (incluidos los patagónicos y australes) encontrando en ellos sus potencialidades, debilidades estructurales y de defensa.
Este desarrollo del comercio a nivel planetarios estableció entre tantas acciones, disputas de poder, hegemonías, tensiones militares y guerras, donde la injerencia de los EEUU, una vez sucedidas las 2 guerras mundiales hacia la América Latina fue cada vez más dominante y crean el Comando Caribe, hoy Comando Sur con asiento en Miami, dejemos sentado que los EEUU tienen al menos hasta ahora y públicamente conocido, 10 Comandos operacionales de diferente magnitud. El Comando Sur dispone bajo su influencia la Cuarta Flota de los EEUU, quien cumple las funciones de carácter operacional, monitoreo y Control del Atlántico Sur y su flota es variable en función de las operación u ejercicio que se propongan, dispone de buques, submarino y aviones, recientemente en las costas de Mar del Plata y con la presencia del presidente Milei, su hermana, el Ministro de defensa y el presidente de la cámara de diputados festejaron un encuentro en el Portaaviones Nimintz, que dispone capacidad nuclear.
Una última referencia, la cuarta flota de los EEUU estuvo inactiva desde 1950 y en el 2008 fue nuevamente puesta en operaciones y es quizás acorde con los tiempos del surgimientos de gobiernos progresistas en América del Sur y los que más adelante se conocerá como las ordenanzas sin presencia de los EEUU como Unasur ( 2008) y posteriormente Celac. 2010. Concomitantemente a estas referencias emerge la importancia de China en el comercio con Brasil y Argentina siendo ambas naciones sus principales socios comerciales con la posterior evolución y formación de los BRICS.
El gobierno del presidente Milei estableció como premisa de su gobierno un alineamiento de carácter de sumisión a las políticas de los EEUU e Israel , y a dos años vista de su gobierno las imposiciones de la hegemonía estadounidense no son especulaciones de la retórica de ciertas expresiones políticas opositoras a su gobierno, son hechos objetivos que se condicen desde la promulgación del decreto 70/23, la Ley de base, el Rigi, hoy el ultra potenciado súper Rigi.
Todo tiene que ver con todo y la decisión impulsar y promover la ley conocida como la inviolabilidad de la propiedad privada no es más que una gran estafa planifica que comienza con la eliminación de la Ley de Tierra 26737 que establece límites a la compra de tierras por agentes privados extranjeros en zonas núcleos y fronterizas en no más de 15 %, es decir que asistimos a la mayor entrega territorial y de soberanía si prospera este proyecto de desterritorialiazarnos. El sentido de desmembrar la Argentina Federal es balcanizar la Argentina, como objetivo de dominación y control de los bienes estratégicos de este país Bicontinental, con conexión bioceánica y plagados de la mayor biodiversidad planetaria.
Se trata entonces de construir las fuerzas y las conciencias que frenen este brutal atropello porque el avance del proyecto hegemónico está activo y protegido desde los actores políticos del cipayismo autóctono que conviven en el congreso y el poder judicial, y es aquí donde encontramos el secretismo de la carta de intención firmada por esta fuerzas armadas con el Comando Sur.
Quienes somos parte del amplio espacio nacional y popular tenemos la responsabilidad de motorizar y organizar la resistencia en defensa de la tierra, la de nuestros ancestros, nuestros padres, donde construimos el dia a dia y soñamos el futuro, y en la que seguramente querremos ser enterrados, es ahora y hay que apelar en la mesa cotidiana de las familias, en las escuelas, los sindicatos y universidades que la Patria se defiende, no se negocia .
LA SOBERANÍA NO SE TERCERIZA
La Dirección de Políticas Soberanas de la CTA Autónoma Nacional expresa su profunda preocupación ante la Carta de Intención firmada entre la Armada Argentina y el Comando Sur de los Estados Unidos, Cuyos términos permanecen bajo secreto militar. No se trata de una cuestión administrativa ni de una cooperación técnica menor. Se trata del mar argentino, del Atlántico Sur, de Malvinas, de la Antártida, de nuestros recursos estratégicos y del derecho del pueblo argentino a saber quién decide sobre su territorio.
Lo que aparece presentado como asistencia para vigilancia marítima debe ser discutido en el Congreso de la Nación. Ningún acuerdo que involucre capacidades de exploración, patrullaje, sensores, drones, infraestructura de defensa o intercambio de información estratégica puede quedar sustraído del control democrático. La soberanía no admite letra chica secreta. Y mucho menos cuando esa letra chica compromete espacios vitales de la Nación.
El mar Argentino no es una zona vacía. Es trabajo, alimento, biodiversidad, ciencia, pesca, logística, memoria histórica y proyección bicontinental. También es una de las grandes llaves geopolíticas del siglo XXI. Quien controle el Atlántico Sur no solo mira nuestras costas: mira Malvinas, mira la Antártida, mira las rutas marítimas, mira los recursos vivos y no vivos que el mundo disputará con creciente violencia.
Por eso advertimos que esta discusión no puede separarse del nuevo mapa global de la inteligencia artificial, los datos, los minerales críticos, la energía y la infraestructura digital. La IA no flota en una nube: necesita agua, energía, litio, cobre, silicio, tierras raras, cables, servidores, satélites, trabajadores y territorios. Allí donde algunos ven innovación neutral, nosotros vemos economía política, disputa de renta y poder.
En ese marco debe leerse también la llamada Pax Sílica: no como una agenda inocente de cooperación tecnológica, sino como el intento de ordenar la cadena global de la inteligencia artificial bajo conducción geopolítica estadounidense. Minerales críticos, semiconductores, centros de datos, infraestructura energética, software, vigilancia y defensa forman parte de una misma arquitectura de poder.
La Argentina no puede ingresar a ese esquema como simple proveedora de recursos, territorio, datos y obediencia estratégica. Si la nueva riqueza del mundo se organiza alrededor del silicio, la información y la capacidad de cómputo, nuestra respuesta no puede ser la sumisión: debe ser soberanía tecnológica, planificación democrática y control nacional sobre los bienes comunes que sostienen esa revolución. La Argentina tiene una posición estratégica excepcional. Tiene Patagonia, plataforma continental, litio, Vaca Muerta, agua dulce, sistema científico, universidades públicas, INVAP, ARSAT, capacidades nucleares y una tradición de organización popular. Esa riqueza no puede convertirse en botín de una nueva oligarquía global que pretende ordenar el mundo desde corporaciones tecnológicas, comandos militares y tratados opacos.
Bajo la promesa de modernización, el gobierno nacional avanza en una arquitectura de subordinación. Desregula la tierra, debilita controles ambientales, ataca la ciencia, extranjeriza decisiones estratégicas y pretende alinear la política exterior, la defensa y la tecnología argentina con intereses ajenos. No es improvisación. Es un programa. Un programa de entrega, revestido de eficiencia fiscal, seguridad internacional y fascinación tecnológica.
Desde la CTA Autónoma sostenemos una posición clara: no hay justicia social sin soberanía. No hay independencia económica si otros controlan nuestros datos, nuestros puertos, nuestros mares, nuestros minerales y nuestra infraestructura crítica. No hay democracia real si las decisiones centrales se toman lejos del pueblo trabajador, lejos del Congreso, lejos de las universidades, lejos de las organizaciones sociales y sindicales.
Exigimos que el Poder Ejecutivo informe de manera completa los alcances de la Carta de Intención con el Comando Sur, sus anexos, compromisos, costos, condicionalidades, transferencia de información, participación extranjera y eventuales autorizaciones operativas. Reclamamos intervención inmediata del Congreso, de las comisiones competentes en Defensa, Relaciones Exteriores e Inteligencia, y de todos los organismos de control que correspondan.
También convocamos a construir una política nacional de soberanía tecnológica, marítima, territorial y científica. Una política que proteja datos, promueva infraestructura pública, fortalezca el sistema científico-tecnológico, defienda ARSAT, cuide nuestros bienes comunes, regule la IA con perspectiva humanista y garantice que la cuarta revolución industrial no nos encuentre como proveedores baratos de recursos, sino como Nación capaz de decidir su destino.
La Patria no es una consigna decorativa. Es una tarea. Se defiende en el trabajo, en la ciencia, en el mar, en la tierra, en las universidades, en los sindicatos, en los barrios y en cada decisión pública que ordene el futuro. Frente al secreto, transparencia. Frente a la entrega, soberanía. Frente a la subordinación, comunidad organizada. La Argentina no se terceriza.
Antonio Marcilese, Director de Políticas Soberanas de la CTA; Rodolfo Carrizo, Presidente del CECIM La Plata y Jerónimo Guerrero Iraola, del equipo jurídico
Hugo “Cachorro” Godoy, Secretario General CTA Autónoma