La necesidad de seguir trabajando para democratizar el acceso a la justicia así como de luchar para que la justicia sea una herramienta en poder de la clase trabajadora estuvieron en el centro de los debates.
Durante el panel de cierre, coordinado por Claudia Rocca y Neil Buhler, Hugo «Cachorro» Godoy, Secretario General de la CTA, dijo: «Valoramos y agradecemos la iniciativa del Foro del que somos parte, como Central, desde que nació. El Foro surgió para luchar contra las políticas de saqueo que lleva adelante el gobierno de Milei pero también esta iniciativa demuestra que es un espacio para las propuestas alternativas porque los desafíos de nuestro tiempo no son sólo para enfrentar a este gobierno antiobrero y antidemocratico sino tambien pensar sobre nuestros propios proyectos desde la clase trabajadora».
“Hay una ofensiva descarada del imperialismo en todo el mundo y también en América Latina, validando genocidios y promoviendo la fragmentación de nuestros países y destruyendo los estados soberanos. Luego de las dictaduras militares, Estados Unidos, a través de los documentos de Santa Fe, comenzó a controlar las democracias en nuestros países y uno de los ejes centrales en ese control era el Poder Judicial”, explicó el dirigente durante el Foro. Sin embargo subrayó la lucha del pueblo organizado por mejorar la calidad de la democracia en estos 50 años: “Nuestro amplio campo popular es consciente de que solo se puede consolidar una experiencia democrática y de redistribución de ingresos y de soberanía en tanto seamos capaces de vencer el poder real”.
“Vamos a seguir luchando y conseguir nuevas leyes para defender nuestros derechos y para anular las inconstitucionales como ya lo hicimos con las de Obediencia Debida y Punto Final. El mayor desafío de este tiempo no es solamente tener capacidad de resistencia sino entender el momento histórico que estamos transitando para construir nuevas formas de poder y de participación popular, así como inventar nuevas institucionalidades.”, concluyó Godoy.
De la mesa de cierre participaron también Carlos Tomada (Ex Ministro de Trabajo), Jorge Sola (Secretario General de la CGT) y Alejandro Gramajo (Utep).
Las palabras de apertura estuvieron a cargo de Roberto Pompa y Silvana Capece. La primera mesa estuvo integrada por Matías Fachal, Secretario General de la Federación Judicial Argentina y miembro de la Mesa de Conducción de la CTA, Claudio Lozano, economista, presidente de Unidad Popular y Coordinador del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas y Leonor Cruz, Secretaria de Géneros y Diversidades de la CTA e integrante de la Fenat, por la CTA. Pero además estuvieron la investigadora Victoria Basualdo, Luisa Contino, abogada laboralista, Mónica Frade, Diputada Nacional, Juan Ciolli (CEEN), Natalia Salvo, de la CAAL 7 de Julio, con la moderación de Aldana Fabiche y Nazarena Bitschko.
“Esta reforma laboral nos afecta a todos y a todas como clase trabajadora, más en un contexto de pérdida salarial, cierre de fábrica, despidos y cambios tecnológicos que avanzan a pasos agigantados. Por eso la necesidad de seguir luchando en unidad desde nuestra clase es imprescindible.”, dijo Matías Fachal, Secretario General de la Federación Judicial Argentina y miembro de la Mesa de Conducción de la CTA.
Leonor Cruz, Secretaria de Géneros y Diversidades de la Central, señaló que esta reforma es esclavista porque van a poder decidir sobre “nuestro tiempo y sobre nuestra vida. Lo que hoy vienen a hacer es terminar lo que la dictadura empezó, Menem profundizó y Macri continuó. No nos olvidemos que también aprobaron la baja en la edad de punibilidad de nuestras adolescencias; es un paquete de medidas para llevar adelante un modelo de país que intenta dejar de lado a la clase trabajadora en su conjunto”.
Claudio Lozano señaló que “hay una tendencia a desarmar la idea del asalariado formal y reemplazarlo por un asalariado de carácter interino en donde los costos de entrada y salida del trabajador al proceso productivo no le impliquen ninguna carga al patrón. De hecho el FAL lleva al límite este tema a prácticamente eliminar el costo del despido sin causa. La reforma es un intento de consagrar institucionalmente, a 50 años del golpe de Estado, los objetivos del golpe”.



