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Hugo «Cachorro» Godoy: “La clase trabajadora debe erigirse como sujeto central para construir una sociedad nueva”

Informe político del secretario general de la CTA en el marco del 5° Congreso Nacional Ordinario.
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En el marco del 5º Congreso Nacional Ordinario de la CTA Autónoma, su secretario general, Hugo Godoy, reivindicó la unidad del movimiento obrero, repudió al gobierno neofascista de Milei y convocó a profundizar la organización popular.

A continuación, se reproduce el informe político de Hugo Godoy:

“Es una gran alegría y una gran satisfacción recibir a tantos compañeros y compañeras de todo el país en nuestra sede nacional. Porque el debate político, la evaluación y la planificación de lo realizado son la comprobación de la construcción colectiva que hemos desarrollado y de los afectos que hemos construido en nuestra lucha cotidiana.

La CTA está cumpliendo 30 años. El 4 y 5 de noviembre de 1996, en el mítico Luna Park, realizamos el Congreso de constitución de nuestra Central. Y este 29 de mayo recordamos también el Cordobazo; por eso, nuestro homenaje a Agustín Tosco, a Héctor “La Perra” Castro y a todos los que fueron protagonistas de aquel hito histórico. Con ellos rememoramos también a nuestros detenidos desaparecidos y a los compañeros y compañeras que nos dejaron recientemente.

Quiero destacar la presencia de compañeros y compañeras que se han ido incorporando en estos años, lo que demuestra que el crecimiento de nuestra Central es una marca distintiva y confirma que el verdadero poder reside en el conjunto de la clase trabajadora, a lo largo y a lo ancho de todo el territorio nacional.

En medio de tanta violencia imperialista y de sus guerras, quiero destacar la acción unitaria de las dos CTA para reclamar la intervención de la Cancillería argentina por la aparición de Lucas Aguilera y Paula Jiménez, de la Agencia Nodal, quienes integran la caravana terrestre que partió hacia Gaza en solidaridad con el pueblo palestino y fueron detenidos en Libia del Este.

Felicitamos al Congreso Nacional de ATE que, como bien señaló Víctor De Gennaro y encabezó Rodolfo Aguiar, porque fue una expresión contundente de fuerza, de decisión y de voluntad de abrir los brazos a la unidad. Empezamos con la unidad en la lucha junto a la CTA de los Trabajadores; avanzamos luego hacia la unidad programática y propusimos las “10 medidas urgentes para otra Argentina”. Con ello, nos animamos a desafiarnos a nosotros mismos para profundizar esa mancomunión en espacios de mayor compromiso y mayor organicidad.

Pero esa unidad no alcanza. Por eso nos propusimos abrazar a todos los que están dispuestos a luchar y asumir nuevos desafíos, y convocamos a constituir el FreSU —Frente Sindical de Unidad— junto a más de 140 organizaciones gremiales provenientes de distintas centrales obreras, compañeros y compañeras que luchan junto a nosotros y comparten este compromiso.

Celebramos también la lucha de los jubilados y jubiladas que ayer, desde la Multisectorial en Defensa de la Seguridad Social, convocaron al Segundo Jubilazo Federal, un encuentro de enorme compromiso político. Si ellos fueron la vanguardia en los años 90 para enfrentar al menemismo, hoy siguen siendo la vanguardia para enfrentar al mileísmo.

Hay que visibilizar estos hechos porque marcan un momento y un estado de ánimo de buena parte de nuestra sociedad. Queremos expresarlo en este Congreso: la decisión de participar, de protagonizar, de rebelarse y de construir una sociedad nueva con sentido emancipatorio. Mientras desde el poder, como en los años 90, nos quieren hacer creer que la historia terminó y que nos han derrotado. Contrariamente, desde la CTA expresamos la capacidad de la clase trabajadora para construir propuestas transformadoras.

A las incertidumbres de ayer, producto de la derrota del socialismo —como decía Alberto Morlachetti, aquella idea hermosa que había parido la humanidad para construir una sociedad fraterna y hermanada—, se sumaban en Argentina una democracia con grilletes y la traición del Partido Justicialista, subordinado a los mandatos del Departamento de Estado y a los documentos Santa Fe I, II y III.

Momentos de incertidumbre, como decía Víctor. Y hoy nos pasan cosas parecidas. ¿Qué nos unía? Nos unía la identidad de clase y la convicción de que, en la acción, en la organización y en el pensamiento de la clase trabajadora, en los valores que sostenemos, podemos ser capaces de parir una sociedad nueva. A esa identidad debemos aferrarnos para atravesar estas incertidumbres.

Hoy se están rompiendo las promesas de que con la democracia se comía, se educaba y se curaba. Tenemos una democracia que cada vez se parece más a un régimen nazifascista.

Entonces debemos preguntarnos: ¿qué aspectos de esta democracia debemos revisar? ¿Y cuáles de la resistencia popular? Con todo el valor de nuestro pueblo y su capacidad transformadora, la rebelión de 2001 no pudo coronar nuestros sueños. Entonces, ¿qué cosas debemos revisar de nuestra propia historia para poder encarar este tiempo de incertidumbres y nuevos desafíos?

Tenemos un escenario con una clase trabajadora fragmentada y, enfrente, al capital que se apropia y acumula el desarrollo científico-tecnológico, utilizándolo no para mejorar la vida de toda la sociedad, sino para seguir produciendo mega millonarios mientras miles de millones son empujados a la marginación y a la discriminación.

Ese capitalismo del descarte del que hablaba el Papa Francisco, a quien hoy seguimos homenajeando desde nuestro pensamiento alternativo a este capitalismo depredador. Es necesario caminar hacia nuevas formas de socialización del conocimiento científico y tecnológico producido socialmente, para poner esas ideas y capacidades al servicio de toda la humanidad, en otro marco de relaciones sociales y laborales más justas.

Nosotros resistimos la reforma laboral por inconstitucional. Pero también debemos animarnos a proponer reformas alternativas desde nuestro poder como clase organizada.

Así nació nuestra Central. Sabemos que todo se dirime en términos de poder y por eso hoy nos animamos a pensar en la posibilidad de reconstruir la unidad de ambas CTA, reivindicando nuestra capacidad creadora, la misma que nos permitió concebir propuestas como el Seguro de Empleo y Formación, la Asignación Universal por Hijo, la reducción de la jornada laboral para combatir la desocupación y la jubilación universal, porque la universalidad de derechos es el piso de dignidad sobre el cual debe vivir nuestra sociedad.

Mientras tanto, el gobierno dice que el país está bárbaro. Sí, está bárbaro para la fuga de capitales y para las megaganancias de las empresas mineras, petroleras, gasíferas, financieras y agroexportadoras; para un modelo extractivista que destruye la naturaleza y la vida, que expropia las tierras de nuestros pueblos originarios y que ahora, con el ataque a la Ley de Glaciares, pretende seguir utilizando los recursos de nuestra patria para destruirla territorial y humanamente.

Mientras destruyen empleo y aumentan sus ganancias, nos quieren imponer una reforma impositiva para que los grandes capitales paguen menos. Por el contrario, es indispensable instaurar un verdadero impuesto a las grandes riquezas para terminar con esta depredación.

Frente a eso, necesitamos consolidar nuestra organización, seguir organizando en los territorios, en los barrios, en las fábricas y en todos los lugares de trabajo. Seguir fortaleciendo la Federación Nacional Territorial (FeNaT) y la unidad con Territorio en Lucha, con la CCC, con la UTEP y con todos aquellos con quienes fuimos capaces de promover nuevas formas de organización popular.

Eso es poder. Eso es conciencia de clase. Y eso es la posibilidad de generar nuevas institucionalidades con participación popular. Porque el problema no es solamente cómo se maneja el Estado, sino también cómo se administra el territorio y cómo la soberanía está en juego cotidianamente.

Hay que convocar al pueblo porque las representaciones institucionales de hoy están quebradas en Argentina. Lo vemos en la Corte Suprema de Justicia, lo vemos en el Congreso y lo vemos en la mayoría de los gobernadores que respaldan la destrucción de la patria.

Por eso rechazamos los acuerdos del gobierno argentino con el Estado de Israel para acciones terroristas, proyectos de inteligencia artificial y la instalación de bases militares de Estados Unidos y la OTAN, como la base instalada en nuestras Islas Malvinas.

Mientras el gobierno cae todos los días en el desprestigio y la corrupción, ¿cómo puede ser que se deteriore la vida y mes a mes sea más evidente la bronca de nuestra gente y siguen apretando el acelerador para destruir el presente y condicionar el futuro de nuestra soberanía?

¿Por qué ocurre esto? Porque sigue pendiente aquella enorme responsabilidad que tuvimos y seguimos teniendo: la capacidad de la clase trabajadora de erigirse como sujeto central para pensar y construir una sociedad nueva.

Es la capacidad de organizar la rebelión, pero también de organizar la esperanza. Para que, en este tiempo de vacíos de liderazgos, desde la resistencia, desde la rebelión y desde la capacidad de crear nuevas institucionalidades populares, y que de las organizaciones libres del pueblo emerjan nuevos liderazgos.

Tenemos que reivindicar nuestro accionar en unidad con otros actores sociales y políticos. Nos manifestamos contra el ataque a Venezuela y el secuestro del presidente (Nicolás Maduro) y su esposa (y diputada Cilia Flores). Nos movilizamos cada 8 de Marzo y paramos en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, junto a los movimientos feministas que en estos años de resistencia produjeron profundos cambios culturales en nuestra sociedad.

Fuimos parte de la defensa de la Salud y la Educación Pública. Junto a la Juventud, sostuvimos la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia para construir una sociedad nueva.

Y en esa capacidad que tengamos de acompañar cada una de esas iniciativas sectoriales está también nuestra fortaleza. Saludo y celebro que los intendentes se movilicen y que más de un centenar haya ido a la Casa de Gobierno a reclamar la necesaria coparticipación. Pero también existe una responsabilidad institucional.

Esas institucionalidades están en crisis. Hay que renovarlas. Y la única posibilidad de hacerlo es con nuevos liderazgos que emerjan de la revolución popular. Esa es nuestra tarea.

Hoy vamos a ratificar este camino histórico, estas banderas de participación, rebeldía, protagonismo y soberanía del pueblo; esta capacidad de construir propuestas alternativas y nuevas institucionalidades. Y lo hacemos convocando la esperanza de nuestro pueblo.

Por eso vamos a estar en Plaza de Mayo ayunando durante una semana, del 2 al 9 de junio, junto a la Mesa Ecuménica, a los Curas de laOpción por los Pobres y a los pastores.

Y lo hacemos para que el 9 de junio llenemos la Plaza de Mayo, después de una semana de actos y acciones en todo el país, culminando en una gran jornada nacional de paro y movilización.

Porque lo dijimos antes: en esa plaza echamos a la dictadura, echamos a Eduardo Duhalde, echamos a Mauricio Macri, y vamos a echar a Javier Milei

Esa es la voluntad que nos guía.

Fuerza, compañeras.

Fuerza, compañeros”.

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