Esta mañana se presentó una propuesta de telecomunicaciones e infraestructura digital soberana, con ARSAT – representada por FOETRA – como actor central para un futuro gobierno nacional y popular ante la representación de la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores.
Estuvieron presentes, el anfitrión Claudio Marín, Secretario General de FOETRA y Daniel Arima Adjunto, junto a una delegación de dirigentes del sindicato y Emanuel jaffrot, ex funcionario y especialista en arquitectura digital. Y por las centrales el Secretario General de la CTA Autónoma, Hugo “Cachorro” Godoy; Hugo Yasky, Secretario General de la CTA de los Trabajadores; Ramiro Fernández Sec. de Salud y Seguridad y Sec. de CyMAT CTA Autónoma; Francisca «Paquita» Staiti, Secretaria General de la CONADU Histórica; Oscar Vallejos, Secretario de Formación de la CTA Autónoma y dirigente de Conadu Histórica y Roberto Baradel el Secretario General de los Trabajadores de la provincia de Buenos Aires.
El objetivo presentado es que el Estado cuente con redes, centros de datos, nube e inteligencia artificial propios, para resguardar su información, generar conocimiento estratégico y establecer reglas sin depender de terceros. Como se señaló: “Sin infraestructura propia, el Estado no regula: pide permiso”.
En la presentación se advirtió sobre los riesgos de alojar datos públicos en servidores extranjeros y sobre el uso de tecnologías de Gemelos Digitales para cruzar información de ANSES, impuestos y salud, sin garantías regulatorias suficientes.
El plan se organiza en cuatro ejes: infraestructura y soberanía; producción y competitividad; inclusión y desarrollo humano; trabajo, empleo y capacidades.
La propuesta contempla crear la Agencia Nacional de Infraestructura Digital (ANID) para coordinar políticas y estándares; fortalecer a ARSAT como operador tecnológico; integrar a las provincias mediante un Consejo Federal e impulsar la producción nacional con ARSAT, INVAP, INTI, CNEA y Fabricaciones Militares, generando empleo calificado y sustituyendo importaciones.
Finalmente, se propone un Big Data Nacional que integre información territorial, productiva, energética, sanitaria, educativa y científica para planificar políticas públicas, con protección de la privacidad, anonimización, legislación y controles democráticos.
La diferencia de fondo es clara: datos al servicio del negocio privado o infraestructura soberana para producir conocimiento estratégico, garantizar derechos y fortalecer el desarrollo nacional.
