La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) atraviesa el momento más grave de sus 76 años de historia. En un clima de máxima tensión, marcado por la intervención de la Gendarmería Nacional y el despido de personal altamente especializado, el Gobierno nacional profundiza una política de ajuste que pone en riesgo uno de los desarrollos científicos y tecnológicos más importantes de la Argentina. Se trata de un plan sistemático para transferir el conocimiento y los recursos estratégicos a intereses extranjeros, principalmente de los Estados Unidos.
El 30 de junio de 2026 quedará marcado como una jornada de enorme gravedad para el sector nuclear argentino, cuando la “motosierra” libertaria golpeó el corazón del desarrollo tecnológico argentino.. Mediante notificaciones enviadas por correo electrónico y a través del sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE), alrededor de un centenar de trabajadores fueron informados de que sus contratos no serían renovados. Sin embargo, denunciamos que la cifra real asciende a 170 trabajadores y trabajadoras, lo que representa la totalidad de los contratos que vencían en esa fecha.
Este recorte no es un hecho aislado. Forman parte de una política sistemática de desfinanciamiento y vaciamiento de la CNEA. Desde la asunción de Javier Milei, el organismo sufrió una reducción presupuestaria del 45,4% y una caída del 53,4% en la inversión de bienes de capital. En los últimos tres años ha perdido cerca de 500 trabajadores, producto de despidos directos y una “fuga de cerebros” hacia el sector privado motivada por salarios deprimidos. La planta de personal pasó de 3.800 trabajadores en 2023 a cerca de 3.000 en la actualidad.
La noticia de los despidos desencadenó protestas inmediatas. En la sede central de la Avenida del Libertador, los trabajadores realizaron una permanencia pacífica que fue violentamente desalojada por la Gendarmería Nacional. Los efectivos ingresaron a los pasillos del edificio golpeando a los investigadores con palazos para custodiar la salida del titular del organismo, Martín Porro, quien se retiró escoltado hacia los festejos en la embajada de los Estados Unidos, ante el reclamo de los empleados.
Se trata de un hecho de enorme gravedad institucional y de una violencia inédita contra la comunidad científica y tecnológica del país. Solo comparable con la Noche de los Bastones Largos, cuando la dictadura de Juan Carlos Onganía reprimió a docentes, investigadores y estudiantes de la Universidad de Buenos Aires. Simultáneamente, en el Centro Atómico Bariloche, las manifestaciones se concentraron en el ingreso sobre la avenida Bustillo, denunciando la desvinculación de 60 profesionales en esa sede.
Denunciamos desde la Coordinación Nacional de Trabajadores/as de la Industria de la CTA-Autónoma (CNTI) que detrás del ajuste existe un proceso deliberado de desmantelamiento de las capacidades estratégicas que invirtió en 76 años el Estado argentino. Mientras se expulsan científicos, ingenieros, técnicos y profesionales altamente calificados, se favorece su incorporación a empresas privadas extranjeras, entre ellas Meitner Energy y Arkis Energy, que ofrecen salarios varias veces superiores gracias al enorme esfuerzo de formación realizado durante décadas con recursos públicos.
Advertimos, además, sobre el creciente interés de los Estados Unidos por los recursos estratégicos vinculados al sector nuclear argentino, en particular el uranio. En ese marco, resulta profundamente preocupante la implementación del denominado “Procedimiento de Acceso Preliminar”, que habilita el ingreso de empresas privadas a instalaciones y activos estratégicos de la CNEA, entre ellos el reactor RA-10 y los yacimientos de uranio ubicados en Chubut, Mendoza y Salta. El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, ya había manifestado el interés de su país en el uranio argentino.
Esta línea de ajuste también amenaza proyectos emblemáticos, de vanguardia mundial, construidos durante décadas de esfuerzo científico y tecnológico nacional, como el reactor CAREM, el Centro Argentino de Protonterapia y el reactor multipropósito RA-10, todos ellos afectados por el desfinanciamiento y la pérdida de personal altamente.
No estamos frente a un simple ajuste presupuestario. Quieren convertir a la CNEA en un simple «centro formador» para empresas privadas asociadas con los Estados Unidos, perdiendo la capacidad de soberanía tecnológica. Deja de ser el organismo rector del sector nuclear para convertirse en un activo en liquidación al servicio de la geopolítica energética de Washington. Una perspectiva declinante para nuestro sector nuclear y nuestra patria.
Defender la CNEA es defender la soberanía nacional, el desarrollo científico y tecnológico, la producción pública de conocimiento y el futuro de las próximas generaciones. Convocamos a toda la comunidad científica, tecnológica, universitaria, sindical y al conjunto del pueblo argentino a acompañar esta lucha. Defender la CNEA es defender una política de Estado que permitió durante más de siete décadas construir capacidades estratégicas reconocidas en el mundo y garantizar que el conocimiento producido en la Argentina estuviera al servicio de nuestro pueblo y no de intereses extranjeros.
La declaración lleva la firma de Adolfo Aguirre, coordinador general de la CNTI y de Rodolfo Kempf, coordinador de transición energético y trabajador de la CNEA.

CNTI convoca junto a la Central a respaldar la movilización de los trabajadores de CNEA contra los despidos y la entrega en el sector nueclear. Se realizará una caravana y un acto. La convocatoria es para el jueves 8 de julio, a las 9:30, en el Centro Atómico Constituyentes.