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La CTA fue parte de la 8va delegación humanitaria de la Campaña de Solidaridad con la Familia Villalba

María José Cano, Directora de DDHH de la Central, integró esta nueva misión humanitaria en Paraguay.
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La delegación también estuvo estuvo integrada por Claudia Korol (Pañuelos en Rebeldía), Claudio Medina (Ademys), Elsa Oshiro (MEDH), Rodolfo Viano (Curas en OPP), y aolicitó previo a su llegada a Asunción, audiencias además de buscar la posibilidad de generar encuentros con distintos actores del ámbito estatal, religioso y social del Paraguay.

El marco de esta delegación humanitaria fue y sigue siendo el asesinato de las niñas Lilian y Maricarmen sin esclarecer ni condenar a los militares responsables, Lichita desaparecida hace 5 años en inmediaciones del Cerro Guazú, y su mamá Carmen, junto con Laura y Francisca, condenadas y torturadas en el Penal de máxima seguridad Martín Mendoza y en huelga de hambre reanudada el miércoles 26 (la habían iniciado el 28/10 y suspendido el 5/11, por afectar mucho a su estado de salud, deteriorado bajo ese régimen carcelario brutal).

La delegación logró concretar encuentros con personas y funcionarios de distinto nivel, en los que presentaron su conocimiento solidario con las víctimas, avalado por la documentación de las reiteradas solicitudes y recomendaciones del Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas al Estado Paraguayo, además de informes y recomendaciones del Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles (MNP). En cada cita la delegación fue escuchada con respeto en donde se pudieron generar intervenciones a fin de dar pasos que superen la inhumanidad que ha cometido y sigue cometiendo el gobierno paraguayo.

Los encuentros mantenidos de los que surgieron distintos compromisos fueron con Ricardo Valenzuela Ríos, Obispo de Caacupé; con el CIPAE (Comité de Iglesias para Emergencias) y el Obispo Mario Melanio Medina; con la Diputada Roya Torres, presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados; con el Nuncio Apostólico Vicente Turturro; con el Defensor del Pueblo Rafael Ávila; con Marlene Orué, abogada de la Coordinadora de Organizaciones de Derechos Humanos de Paraguay (CoDeHuPy); con el Mecanismo Nacional de Prevención de la Tortura (MNP); en el Palacio de Justicia, con la Jueza Carolina Llanes y el Juez Luis María Benítez Riera, de la Sala Penal de la Corte Suprema, y con funcionarios del Ministerio de Justicia: Rafael Escobar Sarubbi, Director General de Derechos Humanos, María Luján Ruiz Díaz, Directora de Asuntos Internacionales en materia de Derechos Humanos, y la camarista del Tribunal de Apelación Penal del Fuero Especial para el Crimen Organizado y Delitos Económicos Silvana Raquel Luraghi Sarubbi; en Emboscada, con Arnaldo Godoy, cura párroco y capellán voluntario del penal común; con el Juez Gustavo Santander, de la Sala Constitucional de la Corte Suprema y, finalmente con Dulce Escobar, Directora de Gabinete de Fiscalia General.

La nutrida agenda de reuniones y encuentros se complementó con la participación de la delegación humanitaria en la marcha que protagonizaron organizaciones de mujeres, diversidades y ciudadanos en general por calles céntricas de Asunción, con motivo de la jornada contra las violencias hacia las mujeres el 25 de noviembre. Allí se gritó bien fuerte ¡Falta Lichita! ¡Viva la queremos!, como también el 29 de noviembre en la Plaza de los Desaparecidos en el «Homenaje a nuestros detenidos desaparecidos» por la dictadura stronista del mes de noviembre: Miguel Ángel Soler, Derlis Villagra, Rubén González Acosta, organizado por la Plataforma de Derechos Humanos. Allí María José Cano, en representación de la delegación planteó ante familiares, organismos de derechos humanos y organizaciones políticas el petitorio al Estado Paraguayo de seguir «exigiendo que se investigue, que se busque a Lichita, no tenemos certeza que se haya iniciado una investigación. Exigimos, según la convención de Naciones Unidas, que se dé participación a su familia en el proceso de investigación y búsqueda de Lichita. En esta oportunidad,  hemos abierto puertas que nos generan esperanza».

Por último, el miércoles 26, Claudia Korol visitó a las presas política Francisca Andina, Carmen y Laura Villalba en el penal de máxima seguridad Martín Mendoza de Emboscada, donde pudieron mantener reunión con el Director del Penal y denunciar las condiciones inhumnas, de tortura y tratos crueles que cotidianamente afrontan.

La tarea realizada en Asunción por la delegación humanitaria se reflejó y compartió en un Conversatorio presencial y virtual «¿Dónde está Lichita? A 5 años de su desaparición forzada”. Allí Ana, hermana melliza de Lichita, conmovió a los participantes compartiendo un poema escrito por ella: «raíces compartidas desde el vientre materno … la savia sigue fluyendo hacia donde estés … hermana árbol, hermana tierra, hermana raíz si te llevaron a otro suelo bajo otro cielo, espero que alguna mariposa te lleve este mensaje».

Un “pasito más”, si se comparan con el cruel marco aún inamovible.

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