Terciarizados: La lógica de las empresas contratistas

Por Ezequiel Auditore – http://comunidad.revistaanfibia.com/

“Las empresas contratistas también dan trabajo, y en la situación actual del país es algo valorable”, dijo uno de los directores de Gas Natural Fenosa y la sala de reuniones quedó helada. Los 30 empleados que estaban presentes se miraron, incrédulos. Todos en la empresa saben que el personal contratado está precarizado y que no es lo mismo trabajar en planta permanente que ser un tercerizado.

Eran los primeros días de Marzo y los habían reunido para explicar cómo se había llegado al nuevo valor de la tarifa del gas. “Nos contaron sobre las inversiones que iba a realizar gracias a la RTI (revisión tarifaria integral) y nos salió con eso. No lo podíamos creer”, contó Claudio Valle, un empleado de Gas Natural Fenosa.

Sin embargo, esta forma de contratación no es exclusiva de la empresa distribuidora de gas de la provincia de Buenos Aires, sino que se repite en distintas industrias a lo largo del país.

-Tercerizados ha habido históricamente en un montón de industrias, sobre todo en las de servicios- cuenta Ximena Rattoni, empleada de Gas Natural Fenosa y secretaria adjunta de uno de los gremios que nuclea trabajadores de la industria del gas a lo largo del país -Pero después de la privatización -continúa Rattoni- la diferencia, tanto de salario como de condiciones de trabajo, entre el efectivo y el contratado se profundizó muchísimo.

Son las cinco de la tarde de un miércoles y Rattoni está sola en la sede del sindicato, ubicada en el primer piso de Sarmiento 1426. Allí, colgado en una de las paredes de hall de recepción se encuentra el cartel institucional: “Asociación de Personal Jerárquico de la Industria del Gas Natural, Derivados y Afines (APJGas)”.

Las dos empresas que más tercerización tienen son Metrogas y Gas Natural. Metrogas tiene más o menos la misma cantidad de efectivos y contratados, pero Gas Natural Fenosa tiene más contratados que efectivos, es una locura catatónica comenta Rattoni.

En un relevamiento realizado por esa central sindical, y a la que este periodista tuvo acceso, se verificó que hay aproximadamente más de 700 empleados tercerizados, contra los 500 que la empresa tiene en su nómina. Es decir, 1200 trabajadores en total, la misma cantidad de personas que Gas del Estado destinaba para esa zona de cobertura antes de la privatización en 1992.

Gas Natural Fenosa es la segunda distribuidora de gas del país por número de clientes. Además, tiene un 17,3% del mercado residencial y comercial y brinda suministro a industrias y estaciones de servicio.

El área de competencia de esta multinacional abarca la zona Norte y Oeste del conurbano bonaerense. Dicha extensión, de unos 15.000 km2, comprende treinta partidos de la provincia, habitados por más de seis millones de personas y en los que se concentran importantes parques industriales.

“Uno de cada cinco usuarios en la República Argentina es cliente de Gas Natural Fenosa”, asegura la web de la empresa de capitales españoles y con presencia en más de treinta países. Números abrumadores e imponentes que poco les importa a los trabajadores, que en definitiva son ellos los que deben garantizar que todo funcione con normalidad.

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Diego Cajal sale de su casa en Loma Hermosa a las 7 de la mañana y debe llegar al Centro San Martín de Gas Natural Fenosa cerca de las 8. No es lejos, pero a esa hora ya hay tránsito. Maneja una camioneta Fiorino modelo 2007 que le dio la empresa: sin airbag, sin aire acondicionado y sin estéreo. Para escuchar música, tiene un parlantito que se enchufa al encendedor del auto, pero como su hijo se lo rompió, está guardado en la guantera.

Diego, de 35 años, llega puntual a la sede de la empresa distribuidora de gas ubicada en Avenida de los Constituyentes y Avenida General Paz. Una vez en el lugar, espera a que le den la orden de trabajo, la primera de muchas que tendrá a lo largo de ese día hasta cumplir las 12 horas de trabajo. Pero a pesar de que está en uno de los centros operativos más grandes que tiene en el país esta empresa multinacional, Diego pertenece a una tercerizada, es decir, es un “contratado”.

La empresa contratista para la que Cajal trabaja, de ahí el término, ahora se llama Ezentis. Según lo que le informaron a él, solo fue un cambio en la razón social. Sin embargo, haciendo una búsqueda rápida en internet se puede verificar que en realidad la empresa Radiotrónica de Argentina SA pasó a formar parte del Grupo Ezentis, un grupo de empresas tercerizadas con sede, al igual que Gas Natural Fenosa, en España.

Para Diego sólo cambió el logo de la camioneta que maneja: “Ezentis. Al servicio de Gas Natural Fenosa”. Él continúa haciendo jornadas de 12 horas, con un régimen de cuatro días de trabajo y cuatro días de franco. Por eso era sábado y no sentía diferencia alguna con otro día de la semana.

El primer lugar que visita hoy es una casa en Carapachay, cerca de Olivos. Diego es lo que se llama “reclamista”, su trabajo consiste en atender los pedidos que hace la gente cuando no tiene gas, cuando tiene poco o cuando tiene una fuga en el gabinete.

─Vamos y hacemos un chequeo general -cuenta Cajal mientras maneja por Panamericana. -Después les damos un diagnostico que a veces es bueno y otras no tan bueno. La mayoría de las veces les tenemos que cortar el gas.

Cuando llega a la casa en donde tenía que realizar el trabajo, llama a la central para dejar constancia del horario en el que llegó. Luego, habla con la dueña de la casa, que fue quién había hecho el reclamo, y realiza las inspecciones correspondientes. Después de poco más de una hora de trabajo le informa que por suerte no era necesario cortar el gas.

-El problema es cuando tenemos que cortarles el servicio –comenta antes de llamar a la base para avisar que terminó el trabajo- pero el cliente no hizo el reclamo. A veces es un transeúnte o un vecino, y ahí es más complicado explicarles.

Esto se acentúa más ya que los “reclamistas” tercerizados trabajan solos, a diferencia de los efectivos de Gas Natural Fenosa que salen en equipos de a dos. Es por eso que estar solos en la calle no sólo los expone a robos, sino que muchas veces los clientes se aprovechan de esa soledad para increparlos.

Una noche, a eso de las 8, un compañero de Diego estaba trabajando cerca de villa La Rana cuando el dueño de la casa llegó armado y lo tuvo diez minutos arrodillado con la pistola en la cabeza. Por fortuna el episodio no pasó a mayores y su colega se fue sin lesiones físicas. A raíz de este episodio se inició un reclamo por el horario laboral, para que termine antes del anochecer.

Otro problema que surge es el trabajo por producción. Cajal comenta que los que se desempeñan en el área de Mantenimiento de Red tratan de hacer más de los 120 trabajos mensuales que les exigen. Con un sueldo básico de 13.500 pesos, esos trabajos extras son los que pueden hacer que superen la línea de pobreza, establecida por el INDEC en $14.501.

Para lograr ese objetivo, lo primero que se deja de tener en cuenta son las medidas de seguridad del personal. De esta manera se gana tiempo, pero hay más posibilidades de que se produzcan accidentes.

Sobre este mismo tema habló María Cecilia Farías, Licenciada en Seguridad e Higiene en el Trabajo, quien se desempeña en el área de Mantenimiento de Red de Gas Natural Fenosa hace tres años. Sentada en su escritorio, ubicado en la sede del Centro San Martín, amplía el concepto.

-Es muy habitual que las empresas contratistas tengan este tipo de régimen salarial, en donde quizás tienen un sueldo básico y un plus por las tareas, o directamente les pagan por los trabajos realizados. Entonces, por una cuestión de producción, y para que les rinda más el día, se hacen los trabajos sin tener en cuenta algunas medidas de seguridad, las cuales se ven como una pérdida de tiempo y, consecuentemente, una pérdida de salario.

En los últimos años, el ejemplo más resonante de este tipo de manejo es lo que ocurrió en agosto de 2016 en Barracas. Allí, perdieron la vida tres obreros de la empresa Inarteco S.A., subcontratista de Metrogas, la distribuidora de gas en la Ciudad de Buenos Aires y el sur de Gran Buenos Aires.

El trabajo que tenían que realizar era el retiro del servicio y de los caños que quedaban en desuso. Para eso, los  obreros tuvieron que realizar un túnel hasta el lugar, ya que había una entrada de garage y no les permitieron hacer el pozo encima de la zona de trabajo.

-Al parecer -explicó Farías quien siguió el tema de cerca- por los estudios que se hicieron y por los análisis posteriores al accidente, por cuestiones de tiempo en lugar de colocar las dos vejigas (una especie de globo que se usa para sellar temporalmente el caño) que se deberían haber colocado, se colocó una sola. Esta falló y al producirse la pinchadura, no se generó una obturación del caño, que estaba en carga, por lo que se llenó de gas natural la zona de trabajo. Al no contar con una ventilación, ni forzada, ni una natural, el gas quedó atrapado dentro del túnel y eso es lo que generó la atmósfera venenosa para los trabajadores.

De acuerdo a la norma IRAM 3625/13, a este tipo de lugares se los denomina “espacio confinado con ambiente peligroso”. Para poder realizar tareas en estos recintos es necesario que los operadores cuenten con un equipo de respiración autónomo que les provea oxígeno de manera constante. También exige que haya un trípode y que los trabajadores tengan puesto arneses de rescate. Ninguna de estas dos medidas de seguridad se cumplieron esa mañana del 3 de agosto de 2016.

Como consecuencia, Ramon Massoti (51) y Carlos Porris (36)) murieron en las horas sucesivas al hecho. Mario Enriquez (41), el tercer operario, falleció unas semanas después, imposibilitado de recuperarse de la inhalación de gas natural.

Ante este escenario, se intentó ponerse en contacto con la empresa Inarteco S.A. para que dé su versión de los hechos. Sin embargo, cuando se les informó cuál era el motivo de la consulta decidieron evitar dar declaraciones.

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Claudio Valle trabaja en una planta de gas a la par de su compañero contratado. Está en un sector en el que personal tercerizado y el propio de GNF realizan tareas en conjunto.

-Yo trabajo con ellos porque al fin de cuentas son compañeros -aclara cuando terminan la tarea. -Muchos no lo hacen, se sientan en la camioneta a ver cómo trabajan los otros porque son “contratados”. Nosotros al menos salimos juntos, algunos sectores mandan al tercerizado con la ropa y la camioneta de Gas Natural a hacer el trabajo, y encima cobran la mitad que un efectivo.

Esta diferencia de salario es uno de los pilares de la lucha de la APJGas en cuanto a los trabajadores tercerizados se refiere. De acuerdo a Rattoni, los contratados cobran en promedio un tercio menos que el personal efectivo. Sin embargo, si se realizan los cálculos de lo que la empresa paga por un empleado tercerizado, en el mejor de los casos le cuesta lo mismo que tenerlo efectivizado, aunque en su mayoría le sale más caro.

Entonces, ¿por qué siguen fomentando la tercerización? Rattoni contesta mientras se ceba un mate; fumaría si no fuera porque su oficina no tiene ventana, así que es el mate el que la ayuda a controlar su ansiedad.

-Ellos tienen esta lógica empresarial que no es sólo de Gas Natural Fenosa, es de todas las grandes empresas. Las multinacionales, además, tienen la tendencia a pretender que se aplique en todos lados el mismo esquema de la casa matriz. En el caso de Gas Fenosa, en España es enorme la cantidad de servicios tercerizados que tienen, y yo creo que ellos han pretendido, y siguen pretendiendo, que ocurra acá. Quieren una empresa cada vez más chica con tres empleados en una computadora y todos los demás tercerizados.

Otro de los puntos que remarcó la secretaria adjunta es que esto no se debe a un tema económico, como contó antes, sino que la empresa usa la tercerización porque prefieren tener “la tropa dividida.”

─Cuanto más dividido estén los trabajadores es más fácil manejarlos y más complican la auto-defensa ─sentencia Rattoni.