Recesión, inflación y ajuste contra los de abajo

Por Julio C. Gambina*

Con el Presupuesto 2019 aprobado ya podemos concluir que de los 4 años del
gobierno Macri, tres serán en recesión, lo que implica un fortísimo ajuste a quienes
vivimos de un ingreso fijo.
Además, la situación empeora si consideramos que un 35% de las trabajadoras y
los trabajadores están en situación irregular y de hecho, solo la minoría de los que
viven de la venta de su fuerza de trabajo tienen acceso a la regularización y la
seguridad social derivadas de los convenios colectivos de trabajo.
La recesión amplia el cierre de empresas y con ello crece el desempleo, el
subempleo y la precariedad del trabajo, con menores remuneraciones para
trabajadoras y trabajadores. La política del gobierno y sus cómplices de la
oposición parlamentaria y el poder judicial actúan en acuerdo con el gran capital
hegemónico para restringir y quitar derechos históricamente conquistados por el
movimiento obrero en años de lucha.
Si no avanzaron más en reaccionarias reformas laborales o previsionales es
porque el movimiento sindical y territorial que actúa en nuestro país lo viene
dificultando e impidiendo con organización y lucha. Lo que no pueden hacer por
vía legislativa lo hacen desde la política económica, con una recurrente
devaluación de la moneda, que asociada a una inflación anual cercana al 50%
deteriora la capacidad de compra de los ingresos populares. Los precios que más
suben son los de alimentos y servicios públicos que resumen la canasta de gastos
de la familia trabajadora.
Para hacer funcionar al capitalismo local, además del ajuste, el gobierno
promueve un fuerte endeudamiento público con el exterior y condiciona el uso de
los recursos fiscales a pagar primero los intereses de la deuda (déficit fiscal cero).
Solo después de ello, si alcanzan los recursos se abona el gasto en educación,
salud u otros derechos constitucionalmente consagrados.
La política deliberada de Macri y socios en Cambiemos junto a cómplices en la
oposición pretende adecuar al país a la demanda del capital transnacional
hegemónico, algo que se hace visible en las reuniones internacionales propiciadas
en la Argentina, caso de la reciente reunión del G20. El poder local hace buena
letra para los dueños del capitalismo a la espera de inversiones externas que no
llegan porque los inversores pretenden mayor sacrificio de trabajadoras y
trabajadores para acrecentar sus ganancias.
*Director del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma

Buenos Aires, 5 de diciembre de 2018