Este 169 aniversario de la muerte de nuestro libertador San Martín nos encuentra en una situación política, económica, social y cultural muy especial para el pueblo argentino. Este pueblo es el mismo que decidió ser protagonista de su historia y enfrentar el neoliberalismo encarnado en el gobierno de Cambiemos y el presidente Macri.

Escuché en estos días que la palabra neoliberalismo es engañosa, que uno podría asociarla con una “nueva libertad” y que en el fondo está escondiendo el verdadero significado, que no es otro que neocolonialismo. Una nueva forma de sometimiento que no sólo prioriza los intereses de ínfimas minorías sobre las grandes mayorías, sino que también atenta contra la soberanía de los países provocando un aumento de la desigualdad y la pérdida de derechos para todos y todas. Pero hay algo más: pretende cambiar nuestra cultura, nuestras costumbres, nuestra identidad y origen.

Prueba de ellos y siendo un tema no menor, una de las últimas medidas de este gobierno es sacar de circulación el billete de 5$ que tiene la imagen de José de San Martín. Que vuelva San Martín significa darle a este hecho, aparentemente inofensivo, el verdadero sentido y rebelarse. Cambiar personajes históricos de nuestra historia por animales tiene un significado y un efecto sobre la sociedad. Sacar a nuestro libertador uno mucho más profundo.

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Ya que este hecho, dentro de la “despolitización” a la que sirve el gobierno abonando al neocolonialismo, pasó desapercibido aún entre nosotros y nosotras no nos queda otro camino que proponer que vuelva San Martín. Que vuelva San Martín en su dimensión más significativa y profunda: la emancipación, argentina y latinoamericana.

Proponernos la tarea de la emancipación es repensarnos con Independencia económica, soberanía política y justicia social. Proponernos la tarea de la emancipación implica comprender qué significan estos conceptos hoy en este siglo XXI donde la dominación de los grandes capitales ha incorporado nuevas formas de sometimiento de la mano de la globalización.

Decía Perón en su primer discurso sobre San Martín: La Historia –es verdad y es justicia o no es historia- ha debido reconocer el extraordinario valor de San Martín frente a la confabulación de los otros. La historia es Verdad y es Justicia o no es historia. Nos preguntamos: ¿Con respecto a qué? Con respecto a una causa y la causa sigue siendo la misma: la emancipación nacional y social. Pensamos también la relación de estos términos con las banderas de Memoria Verdad y Justicia, homenajeando a los 30.000 hombres y mujeres que también dieron su vida y su lucha por la Patria.

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Ir en busca de la Soberanía política hoy implica, nos guste o no, enfrentar los grandes intereses económicos y financieros nacionales y transnacionales. Defender nuestra identidad (que es argentina, latinoamericana y que debe incorporar a los pueblos indígenas) y en eso es necesario que vuelva San Martín, su lucha inclaudicable y su ejemplo como bandera diaria.

Historia, Memoria, Identidad, Verdad, Justicia, Democracia, deben mantenerse firmes frente a las formas de dominación del neocolonialismo (enmascarado, como ya mencionamos en el neoliberalismo). El pueblo, nuestro pueblo, acaba de dar una batalla enorme el pasado domingo 11 de agosto, esa batalla es por todos y es con todos y es por la Patria. Y a esa batalla la guía la esperanza, la guía una rebelión (consciente o inconsciente) contra los atractivos engañosos de la dominación que nos quiere deslumbrar con la apología del individualismo por sobre los demás, mientras, unos muy pocos oprimen y utilizan a todo el resto. Es una batalla por la dignidad. Es también una batalla por la igualdad de la mano de un protagonismo creciente de las mujeres.

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Este proceso que estamos viviendo, este proceso de desenmascaramiento de un gobierno que llegó por medio del voto popular y a la vez representó y representa los intereses de un puñado de negocios privados y extranjeros por sobre las mujeres y hombres de nuestro país, es también resultado de las resistencias que se desplegaron a lo largo de estos años y del trabajo de muchísimos y muchísimas que nos dimos la tarea diaria de la Unidad. Unidad que se fue tejiendo por abajo y concretando por arriba para que finalmente esta tarea sea de todos.

Nuestro mejor homenaje a San Martín es hacerlo presente, y si ya no estará en un billete con el que no podemos comprar casi nada, que vuelva San Martín, su acción política de dimensión latinoamericana, su concepción de la libertad que es vencer este intento de colonización e ir en busca de la soberanía como concreción de plena justicia social, de una vida mejor para nuestro pueblo.