Murió Robert Morán, uno de los expertos que analizó el primer derrame en Veladero

Por: ASANBLEA JÁCHAL NO SE TOCA

Participamos con profundo pesar el fallecimiento del hidrogeólogo Robert Morán en un accidente automovilístico en el día de ayer.
Morán fue nuestro perito de parte en la causa contra Barrick que tramita ante la justicia federal, y aportó importante información suficiente para que cualquier juez cierre Veladero y declare la responsabilidad de muchos funcionarios y jueces tanto en la habilitación de esta mina en medio de nuestras nacientes de agua como en la violación de la Ley de Glaciares, como así también en los reiterados derrames de Veladero.

Estos caminos de lucha que andamos, que no elegimos pero asumimos con voluntad y compromiso, nos conectan con mucha gente. A lo largo de estos tiempos hemos conocido a muchas personas que se hermanaron a nosotros brindando su solidaridad, sus conocimientos, su abrazo.
Cuando ocurrió el maldito derrame de Barrick en Veladero debimos salir a buscar información, nadie sabía que hacer y la Asamblea Jáchal No Se Toca se hizo cargo de lo que otros no. Salimos a investigar y en base a eso sugerimos medidas y nos encargamos de que los funcionarios ” responsables ” no se hicieran los olvidados o distraídos para ejecutarlos, una de ellas la realización de análisis que cada mes es una lucha.
En la justicia local lo propusimos a Robert Morán como perito de parte, ya nos habíamos informado de su experiencia y conocimientos y habíamos hecho contacto, estaba dispuesto. El juez dijo que no.
Un tiempo después, en la causa que se sigue en Capital Federal por el juez Cassanelo nos aceptaron a Morán. Sólo nos cobraba el pasaje y la estadía. Un hombre cuyo asesoramiento a empresas y gobiernos se paga en miles de dólares la hora nos pedía sólo los gastos, eso ya hablaba de su grandeza.
Salimos a vender números para juntar ese puñado de dólares, y la gente jachallera respondió una vez más.
Robert vino, subió a la cordillera y no solo confirmó lo que muchos sospechábamos del estado general de la maldita mina, también aportó su sabiduría para destacar otros aspectos quizás más ocultos y generó un documento tajante, inapelable, duro y concreto que hoy sabemos será una guía invaluable en la materia. Antes de irse, pasó por la carpa a saludarnos y charlamos entre todos en una mezcla de yarco-ñol-inglés que no nos impidió entendernos. Al partir, pusimos algunos productos regionales en sus manos,entre ellos un pan de dulce de membrillo que al entregárselo le dije : “esos son nuestros lingotes” … agradeció con los ojos humedecidos, nos abrazamos, se fue.

Hasta siempre Robert, buen viaje hasta ahí , gracias por todo, no te olvidaremos.