MARZO, MUJERES, MEMORIA

Por Laura García Vázquez*

Las actividades de mujeres trabajadoras sirven para organizar día a día el conocimiento y la experiencia que estamos logrando en este proceso tan dinámico como emocionante. En este caso fue la charla: “Mujeres sindicalistas Pensar la política sindical en clave feminista” que compartí con las compañeras Ana Tablar, Secretaria adjunta de ADUNS y Patricia Hunicken, trabajadora afiliada a ATUNS. Esta charla contó con la presentación de Alejandra Pupio y formó parte de un mes completo de actividades denominado “ARTE Y FEMINISMOS” organizado por la Comisión Género y feminismos del departamento de Humanidades de la Universidad Nacional del Sur, ATUNS y ADUNS.

 

Escribo esto para dejar desplegado nuestro accionar desde la CTA autónoma en particular y el trabajo de organización y la acción política y sindical que estamos llevando adelante desde Mujeres sindicalistas en general entendiendo este como un amplio espacio que reúne compañeras de todas las centrales e incluso los movimientos sociales. Venimos diciendo que todas somos mujeres trabajadoras, por lo tanto, en lo que concierne a la defensa de nuestros derechos también somos potenciales o concretas mujeres sindicalistas. Entendemos también que nuestro rol es clave en este momento tan difícil por nuestra natural pertenencia y relación (lo que permite una articulación necesaria) tanto con el movimiento obrero en general como con los movimientos de mujeres. No casualmente el lema que elegimos para este 8 de marzo pasado fue IGUALDAD, TRABAJO, UNIDAD a lo que agrego: en contra de la fragmentación y el fomento del individualismo al que estamos sometidas. Somos nosotras, actrices políticas centrales para demostrar que hay otro camino.

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Este 8 de marzo marchamos con una serie de reivindicaciones en las que la violencia de género ocupa un lugar central porque forma parte de los reclamos diarios de las compañeras. Entendemos que toda la violencia de género es la respuesta a la ocupación del espacio público (con todo lo que implica) por parte de las mujeres, ya que los estereotipos aún vigentes nos recluyen en el ámbito de lo privado mientras que dejan para los hombres el espacio de lo público. Este orden marchista o patriarcal debe ser reconocido (por todos y todas) como de privilegio y superioridad para los hombres, por esto mismo es tan necesario que se caiga, o mejor dicho, es necesario hacerlo caer entre todas, y con la participación imprescindible de los compañeros hombres.

 

Esta violencia tiene su punto de mayor gravedad con los femicidios y las lesiones graves así como también con el abuso de sexual de niñas, niños y mujeres. Pero existen múltiples formas de violencia que están más ocultas y ostentan el mismo grado discriminación, por eso es tan importante la implementación plena de la ley 26485 así como la urgencia en que todas las instituciones cuenten con protocolos adecuados a seguir cuando enfrentan este mal social y cultural. Entendemos que las identidades disidentes también son víctimas de este sistema. Pedimos también la declaración de la EMERGENCIA NACIONAL de la violencia contra las mujeres.

 

En la CTA autónoma decidimos y llevamos adelante la igualdad de género en todos los cargos incluyendo los cargos de mayor jerarquía. Reconocemos que los cupos nos han ayudado a avanzar y seguiremos hasta que nuestra presencia en los roles de conducción sea cotidiana.

 

Necesitamos participar en todas las mesas sindicales y también poder ejercer el uso de la palabra.  También necesitamos que los sindicatos con mayoría de afiliadas mujeres sean conducidos por compañeras mujeres. Entendemos que todas estas diferencias están determinadas por una desigualdad cultural que nos pone en diferente condición de disponibilidad de tiempo frente a los compañeros hombres, producto, entre otras cosas, de las diferencias de tiempo dedicado en lo que se refiere a las tareas de cuidado y trabajos cotidianos de los hogares.

 

Frente a la crisis económica las mujeres estamos en desigualdad de condiciones:

Tenemos menor participación en el trabajo remunerado, mayor tasa de desempleo, ingresos más bajos y mayor precarización laboral.

 

Por todo esto es vital reconocernos como trabajadoras más allá de nuestra condición de activas, jubiladas, amas de casa, estudiantes, trabajadoras informales, precarizadas, desocupadas.

 

Es imprescindible caminar hacia otra forma de comunidad organizada y en este sentido valoramos el proyecto de la compañera Vanesa Siley “Equidad de Género e Igualdad de Oportunidades en el Trabajo” que cuenta con apoyo de las Mujeres sindicalistas de todas las centrales y también de las compañeras de los movimientos sociales. También nos organizamos en contra de las reformas laboral y previsional.

 

Por último, señalamos que marzo es el mes de las mujeres y también de la memoria, reivindicamos a nuestras compañeras desaparecidas, agradecemos la lucha constante de madres y abuelas, cuya acción política es orgullo en nuestro país y en todo el mundo, recordamos especialmente a Azucena Villaflor, y a todas las madres que se transformaron en parte de las y los 30.000 desaparecidas y desaparecidos.

 

Los movimientos de mujeres y los feminismos se transformaron (no como novedad sino por masividad en estos años) en actrices fundamentales de las luchas necesarias para defender la Matria, nuestra nación, nuestra Argentina y para lograr justicia social plena, incorporando las diversidades, movilizadas en UNIDAD y a favor de la liberación. Y reiteramos, somos nosotras, actrices políticas centrales para demostrar que hay otro camino.

 

*Secretaria Adjunta CTA-A Provincia de Buenos Aires